14 marzo 2026

    Bartolomé Vilarsina y Jorge Prubí i Camps asistieron a la inauguración del «Negresco»

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    Los personajes de nuestras narraciones estaban presentes en la apertura del ‘nuevo local’. Solamente hay que ser un poquitín perspicaz para ser capaz de localizar en la fotografía a ambos personajes, que aparecen en los capítulos de este serial, ya vertidos en estas páginas 

    Algunos lectores, al acabar los relatos, pueden sentirse defraudados si escribo que Prubí no murió de la forma que describo en mis narraciones, sino que acabó sus días en un pueblecito de la Costa Brava, de donde era oriundo, y a donde le visité una temporada que pasé en el Bajo Ampurdán.  

    Era don Jorge gran aficionado a la pesca submarina y la persona que protagonizó increíbles historias, una de las cuales voy redactando y otras que, tal vez, algún día escriba. Obra en mi poder una autorización para poderlo hacer, firmado de puño y letra por el propio don Jorge, q.e.p.d. para poder enseñarlo a los posibles lectores susceptibles a darme crédito.

    He contado, novelándolas naturalmente, algunas de sus vivencias, o elucubraciones que también asumo, y hago mías, seguramente porque me contagié, al escribirlas, de personajes como Bartolomé Vilarsina y Jorge Prubí i Camps. Valga, pues, decir, también, que, en estas narraciones verídicas… o casi, he trasladado los pensamientos de don Bartolomé y la fantasía de Jorge Prubí según los relatos que tuvieron a bien contarme asumiéndolo, repito, como mío, para tan solo transcribirlo con toda la crudeza con que ellos me lo narraron. Pero he de decir, en su descargo, y en el de mi conciencia, que ni Vilarsina ni Prubí jamás mataron a nadie. O, al menos, así me lo confesaron ambos, por separado, antes de morir, allá en San Felí de Guixols, de una pulmonía, don Jorge; lo mismo que, en el hospital de Manacor, el señor Vilarsina, aquejado de una flebitis aguda. 

    Laura, la esposa de don Bartolomé y Erika, la amiga íntima de don Jorge, existen aún. Ambas, en mis narraciones, serían una especie de caricatura de las verdaderas. Es cierto que, las dos, las auténticas, eran en su juventud tan bonitas o más, si cabe, y también algo coquetas. En la actualidad – cosas de los años – son bastante más serias, menos crías, y mucho más mujeres. No necesitaban alzarse el niqui para demostrarlo. Me las presentaron en Cala Rajada. 

    A veces recuerdo cuando bailé con Erika en el llamado bar “Sin Nombre”, otra vez la cité en la playa de Cala Agulla pero Erika no acudió. Quizás no pudo… Nunca sabré si fue una suerte o una lástima. Eso sí, la noche antes de irse de Mallorca, y en el bar donde nos despedimos, me besó. Algunos de mis amigos, en aquel tiempo, hubieran dado lo que fuera por esa pequeña, y gran muestra de afecto. No la he vuelto a ver jamás…

    Supongo que al lector le habrá parecido una especie de colofón de todos los contenidos relativos a las historias de Bartolomé Vilarsina y Siquier y de Jorge Prubí i Camps, este artículo de hoy.  No es lo que pretendo, solamente quería con ello autenticar la personalidad de los protagonistas de nuestras narraciones casi semanales, en esta revista, y dejar claro que cuánto se ha venido, y vendrá –si la dirección de “ Faxdepera” nos lo permite – contando no es ficción, fue verdad!

    Pero, de todo ello, hace ya demasiado tiempo….

    Lewis Th. Gardens

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