En la pasada edición me ocupaba de los distintos festejos que se celebraban en la década de los cincuenta, por las Fiestas Patronales de San Roque, en Cala Ratjada, costeadas por la esposa del financiero Juan March.
Doña Leonor era quien igualmente se hacía cargo de las fiestas de San Bartolomé en Capdepera.
Pero vayamos por partes, y empecemos con un hecho acaecido en las Fiestas de San Roque, y que muy pocos se acordaran. Se trataba de una Carrera ciclista de jóvenes aficionados del municipio, que se iniciaría en Manacor, con llegada a Cala Ratjada. No puedo precisar el número de participantes que tomaron parte en esta competición, pero quien tomó parte fue Bartolomé Ferrer Moll («El Tio Vagué»), a quien yo le «El Tio», ya que era uno de los nueve hermanos de mi madre.
La Cuestión es que partieron de Manacor por la mañana, carretera C-715. Desde un principio, «El Tio Vagué» tomó una cierta ventaja sobre los demás. Casualmente a la altura de San Lorenzo, adelantó al ciclista destacado, un vehículo transportista de pescado, que en la madrugada había partido de Cala Ratjada a la Lonja de Concentración de Pescado, de Palma, y en el viaje de retorno se encontraron con «El Tio Vagué» que iba destacado y en solitario. El conductor del camión era Agustín Esteva Ferrer acompañado de Juan Guatita Fluxá. Pararonel camión e invitarón a subir al ciclista en la carrocería con la bicicleta, adelantado, transportandolo hasta la entrada de Capdepera. Después, el el ciclista adelantado llegó a Cala Ratjada en solitario, con mucho tiempo sobre el «pelotón».
Los demás ciclistas participantes, que no sabían nada de lo sucedido, se preguntaban: ¿cómo será posible que «Tomeu Vagué», nos haya cojido tanta ventaja a los demás?. Al transcurrir de los días se supo la «jugarreta».
«Tomeu Vagué» llegó a ser un personaje en la Casa March. Era el preferido de doña Leonor, ya que imitaba el rebuznar de un burro a la perfección. Fue el limpia coches del palacio y cuidaba del Cadillac de la señora, para cuando su chófer particular, Joventino tuviera que hacer uso de él.
En la noche de San Roque, doña Leonor corría con los gastos de los fuegos artificiales, para que ella los pudiera ver con todo su esplendor, se celebraban en la explanada del puerto.
Esa noche estaba cenando con su marido que, casualmente, estaba en el Palacio y le dijo a Juan March. -Salimos a la terraza y verás los fuegos artificiales de las fiestas. Así.
Y cuando March vio espectáculo comentó: -Muy bien andará este Ayuntamiento, con lo que habrán gastado estos fuegos artificiales.
A lo que su mujer comentó para sí misma: – Si supieras que todo esto lo pagas tú de tu bolsillo.
Podría seguir comentando, pero por hoy ya me he pasado del espacio que Faxdepera me tiene asignado, dejaremos otras historias del pasado para una próxima edición.
Nicolás Nadal
Ecos en la sociedad Gabellina

En estas semanas pasadas, se han sucedido diversos actos sociales, los cuales carecen del más mínimo interés por varias y sencillas razones.
Con un poco de educación, por tener que convivir en una sociedad tribal, y tener un mínimo de comportamiento, no soy capaz de presentarme en ningún acto privado, sin antes haber hecho saber verbalmente del acontecimiento, a pesar de que disponga del acreditativo carnet de prensa. (Esto hace referencia a una «comilona» celebrada en CN de Cala Ratjada).
En estas pasadas Fiestas de San Roque, se han celebrado actos lúdicos, que más o menos han pasado con más pena que gloria, y me refiero a estas comilonas, y ya se sabe que: «de garramas y buenas cenas, están las tumbas llenas»
Ha habido más actos sociales, pero por carecer de un cierto interés social, lo mejor es pasarlas por alto.
