Joan Guaita, nacido en 1946, en Cala Rajada (Capdepera) ha sido un destacado galerista de arte a lo largo de cuatro décadas. El fondo documental que Guaita ha conseguido atesorar ya quedó reflejado hace dos años en la donación que generosamente hizo al Arxiu Municipal del pueblo que le vio nacer. Se trata, según propias palabras de Guaita, “de un fondo de gran trascendencia, es íntimo y personal”.
Una parte de este fondo está formado por carteles y obra gráfica. La archivera Maria Massanet, juntamente con la alcaldesa Mireia Ferrer y el regidor Paulí Faba, explican que la donación enriquece el patrimonio municipal. Joan Guaita ha contribuido con una partitura original del músico Joan Valent, una carpeta gráfica de Hugo Zapata y otras joyas artísticas y serigrafías de destacados autores procedentes de colecciones particulares del galerista como la escultura de Rafael Mahdavi que estará expuesta en el patio del Centre a lo largo del verano y hasta el 20 de septiembre para, posteriormente, ser colocada en un espacio público.

Joan Guaita Esteva se inició en el mundo del arte con una primera galería en Madrid. En 1988 inauguró una en Palma, abierta hasta 2011. Consagrado como destacado galerista para quien la promoción del arte contemporáneo y, sobretodo, su interés por las corrientes plásticas latino-americanas, especialmente la cubana, marcaron su carrera, ha sido uno de sus objetivos la constante búsqueda de nuevas tendencias y artistas y, en concreto, la difusión en Mallorca de los ámbitos internacionales, acercándolos a la isla, a fin de poder ser conocida la cultura y su riqueza natural artística.
Las exposiciones de Guaita han estado centradas en los movimientos conocidos como “fluxus” y “pop”. Además, la fotografía ha ocupado un lugar privilegiado en sus constantes muestras. Ha viajado por todo el mundo, con exposiciones en ferias nacionales e internacionales como “Arco”, “Art Madrid”, Corea. “Art Cologne”, Shanghai, Caracas, Bogotá, México y Turín., habiendo editado obras y esculturas originales en bronce.
Algunos de los artistas que le han acompañado a lo largo de su trayectoria como galerista han sido Milton Becerra, José Dámaso, Euphrosyne Doxiadis, Betty Gold, Kcho, Rafael Mahdavi, Martín Más, Manuel Mendive, Francesc Nadal, Dennis Oppen-heim, Bernadí Roig, Jesús Soto, Pedro Vidal y Hugo Zapata. Los citados Doxiadis y Mahdavi fueron los creadores de la elaboración de tres piezas colosales, de cuatro metros de altura y seis de ancho, que cedieron al templo de la nueva Parroquia del Corazón de Maria, en Palma, en una acción financiada por la Fundación “Amics del Patrimoni”.
En el año 2012, a Joan Guaita la Comunidad Autónoma de las Illes Balears le otorgó el premio “Ramón Llull”, una distinción que tiene como finalidad honrar a las personas naturales o jurídicas que hayan destacado en servicios prestados a las Balears, distin-guiendo los méritos atesorados dentro de los ámbitos culturales, entre otros, y en especial, Guaita, por sus cualidades en el campo del arte contemporáneo, bien como comisario o acogiendo exposiciones de enorme importancia.
”Todo un rasgo de “gabellinitat” que le honra”, dicen de Joan Guaita quienes le conocen, a la vez que acentúan el fuerte vínculo materno-filial que el galerista tuvo con su recordada madre, Maria Esteva, fallecida en 2012, la cual, en el año 2007, recibió también el premio Ramón Llull por la recopilación de su sapiencia culinaria de antaño y, de la mano de su hijo, armonizó su “savoir faire” en su restaurante con una la exquisitez de una galería de arte.
La progenitora de Guaita, Maria Esteva, en su periplo vital en Palma, fue la autora de “Els perfums meravellosos” , que no es un libro tradicional de recetas, sino un tributo a la cultura oral. Maria, sentada ante una grabadora, contaba y explicaba sus recetas provenientes de las tradiciones de los años 30, 40 y 60 del pasado siglo, que guardaba ella, cual tesoro, en su memoria, con la maestría gastronómica que le había reportado, en su Cala Rajada natal, ser una visionaria de las ventajas que ofrecía el turismo, convirtiendo su casa familiar en una pensión de veinte habitaciones, donde la hospitalidad y unos desayunos memorables ponían el resto.
Con dos restaurantes en Palma y ayudada por su hijo Joan, combinó el buen yantar con la exposición permanente de obras de arte, una galería que, años después, fue trasladada a la capital de España. En el 2004 plasmó aquellos “perfums meravellosos” , en castellano y catalán, donde Maria Esteva Ferrer, hija de pescadores, dejó constancia de sus mejores trucos gastronómicos, una pequeña obra de arte, digna de recomendación, para todos los gustos.
Sin duda, Maria, desde el cielo o desde donde se encuentre, de seguro se sentirá orgullosa del gesto de su vástago, Joan, al cual Capdepera, en aras de poder engrandecer su patrimonio, estará agradecida. Lo dicho: “un rasgo de gabellinitat”.
