13 febrero 2026

    Tiempo de algarrobas y sus beneficios saludables

    Maria Juan Funtilla

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    Me crucé con un conocido payés, con su carro tirado de mulo, transportando lo que conocemos como “balas de pajas”, del embalado de máquina cosechadora, tras la siega. Al saludarle, se paró y me dijo que estaba realizando el último viaje de paja al almacén de su finca, lloviznaba y no quería que se mojase y tenía prisa.  En sentido contrario, un propietario de predio cercano, deambulaba, a pesar de la llovizna, con su “carretón” que utilizaba solamente los domingos y fiestas, asimismo, con propulsión animal. El payés tenía prisa, díjome, porque había que ir a recolectar algarrobas, la época para hacerlo casi se le terminaba. No quise entretenerle más. Pero la conversación me dio la idea de articular un escrito que, a continuación, les dejo: 

    A estas alturas del año agrícola, pocos deben ser los campesinos que no hayan recogido ya el preciado superalimento ( al menos, hasta la fecha  así considerado) de la algarroba. Unos porque no desean ver colgados del algarrobo sus frutos sin recoger, a pesar del bajo precio que en este 2023 se le ha asignado a la producción, pues se está pagando en las cooperativas u otros lugares de compra a 0,47 € el kilo, cuando (es de todos sabido) el pasado año llegáronse a pagar estratosféricos precios jamás concebidos, lo cual, al parecer, reventó el mercado, circunstancia que estimuló al agricultor a sembrar nuevos árboles con la ilusión de futuras cuantiosas cosechas. 

    En todo el Mediterráno estas vainas de color castaño oscuro de 5 a 8 centímetros de longitud y hasta de 15 o 20 en algunos lugares, llegan a finales del verano a su madurez. La vaina tiene un sabor muy dulce, agradable, y permite múltiples aplicaciones  en alimentación humana y como composición de pienso para animales. El garrofín es la materia base para condimentar y preparar platos y sabores distintos. Es el oro de la algarroba, muy codiciado por quienes comercializan este producto.

    Durante la Guerra civil española, la algarroba era consumida a falta de alimentos suficientes para la manutención de la gente, en aquella era de pobreza, escasez y decrepitud. Incluso se importaba desde regiones de Sudamérica.

    La pulpa de la algarroba es antidiarreica y digestiva, su alto contenido en pectina la hace también bactericida, antiviral, coagulante, anti cancerígena y un buen remedio contra el colesterol, con propiedades adelgazantes y saciantes. Entonces, ¡comamos algarrobas, señores y señoras!

    Pero aún hay más: se emplea como espesante y gelificante, muy habitual en salsas, cremas y en la elaboración de helados y postres similares.  Las vainas de 15 a 20 centímetros de largo, cuando maduran, se secan, se tuestan al sol y se pulverizan. Como resultado de este proceso, se obtiene un polvo con una textura y sabor similar al cacao, una especie de reemplazo del chocolate.

    Siempre hay ocasiones para disfrutar de la algarroba sin culpa y con mucho placer. Todavía estamos faltos de una educación en este sentido, especialmente en quienes viven ajenos al campo y a los derivados del mismo.

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