Conxa Garau
En la pasada fiesta de «Ses Verges» se batieron todos los récords de elaboración
Este 2024, los «gabellins» y «calarajaders» se lanzaron con entusiasmo a por los tradicionales buñuelos de estas fechas, que van desde las Santas Vírgenes hasta Todos los Santos. Sin exagerar, y según nos cuentan quienes se encargaron de la preparación de estos dulces redondeados, en el municipio se cocinaron alrededor de 6.000 buñuelos. Sí, así es. Si sumamos el número de alumnos de todos los centros docentes y guarderías infantiles, junto a las dos asociaciones de la Tercera Edad, la Asociación del Cáncer y la fiesta de la plaza Castellet, las cifras alcanzan niveles inesperados. La gente hacía cola en tropel, ansiosa por degustarlos.
Aquí lo que corresponde es felicitar a la multitud de mujeres, y algunos hombres, que se esforzaron para que estos deliciosos dulces supieran a gloria. Bien merecerían algún premio o distinción en honor a la artesanía que esta tradición representa cada año en estas fechas.
_»Quan l’octubre fa la fi, Tots Sants ja és aquí»._
Los mayores del lugar cuentan que, antiguamente, la noche anterior al 1 de noviembre —cuando no existía Halloween— en las casas se organizaba una cena especial en la que, como postre, se incluían los buñuelos, también llamados “bunyols de Tots Sants” o “bunyols de forat”. Nos dicen que, a principios del siglo XIX, las autoridades prohibieron hacer buñuelos, ya que el aceite era un producto de lujo que debía usarse para otras necesidades. Se comían con azúcar o miel, y los rosarios se hacían con «arrop» y «carabassat» para los más pequeños. Se trataba de una especie de jalea espesa y fruta troceada, preparada casi exclusivamente para acompañar los buñuelos. Hoy en día, esta costumbre se sigue en algunos lugares, aunque también se comen espolvoreados con azúcar o bañados en miel. Los buñuelos pueden llevar patata, boniato o no llevar ninguno de los dos. Como sucede en la cocina, existen muchas recetas de buñuelos, y si os dedicáis a comparar, veréis que son similares a la «coca bamba» o ensaimada, con la diferencia de que los buñuelos se fríen y las ensaimadas se hornean.
He aquí una receta para prepararlos:
Ingredientes
– 500 gramos de harina de fuerza
– 3 huevos
– 150 gramos de azúcar
– 25 gramos de manteca
– 300 gramos de patata hervida
– Un poco de agua de la cocción de la patata
– 40 gramos de levadura
Preparación
Una vez las patatas o boniatos estén hervidos, reserva un poco del agua de cocción y, cuando esté tibia, disuelve la levadura en ella. Tritura la patata o el boniato tibio con un tenedor, añadiendo la manteca y el azúcar. Luego, agrega los huevos, la levadura diluida y la harina. Amasa; la masa quedará pegajosa, pero hay que insistir. Si resulta demasiado pegajosa, se puede añadir un poco más de harina. Deja reposar la masa tapada hasta que doble su volumen. A continuación, calienta aceite en una cazuela. Cuando el aceite esté bien caliente, introduce los buñuelos para freírlos. Se harán rápido, así que ve con cuidado y fríe pocos a la vez para evitar que se quemen.
Con una mano, toma la masa y, con la otra, haz un agujero en el centro de cada buñuelo antes de echarlo en el aceite.
¡Buen provecho y que los disfruten!

