Algunos de los lectores que han seguido nuestros artículos referidos a linajes gabellins distinguidos de la historia medieval, de su poder y riqueza, nos han significado haber notado a faltar un apellido: el del linaje Orpí. Las fuentes donde habíamos bebido los datos de las narraciones de Guillem Morro no precisaban este linaje, aunque nos aseguran que fue de los más destacados. Es por ello que acudimos a gente – poca, escasa – portadores de Orpí en su primer o segundo apellido.
Hasta toparnos con lo que nos cuenta el sacerdote jubilado Pere Orpí Ferrer en el libro titulado “Confessió general d’un capellà poeta”. De una entrevista que el filólogo manacorí Gabriel Barceló Bover le hace a Pere Orpí en la mencionada obra, podemos conocer que la familia que ostenta este apellido es muy antigua en Mallorca y, concretamente, en Capdepera. Parece ser que llegó durante el siglo XIII con el Rei en Jaume, afianzando sus raíces en esta villa.
Los Orpí tuvieron mucho prestigio e influencia por sus bienes y cargos públicos que ejercieron en el levante de la isla, pero también en Ciutat de Mallorca. Poseyeron fincas como “Es Racó”, “Aubarca”, “Son Terrassa” y “Sa Torre de Canyamel”. Gente rica y noble.

Existieron Orpí’ que fueron alcaldes o gobernadores del Castell de Capdepera. Existió un tal Mateu d’Orpí , hijo de Pere y de Maria Ferri, propietarios de Binicanella en Son Servera, que se casó en 1330 con una tal Valença Blanquer, de cuyo linaje les hablábamos en el anterior capítulo de este serial. De dicho matrimonio, nacieron Gabriela y Joanet d’Orpí. Este último, se casó con Coloma, hija de Bernat y Mateva (de este nombre procede sa Font o torrent de na Mateva) de la zona de S’Heretat. Mateu, en 1374 fue gobernador del Castillo. Más tarde, Mateu y Jaume d’Orpí fueron obligados por Pedro el Ceremonioso a tener un caballo armado, o sea nombrados caballeros pertenecientes a las caballerías de las comarcas de la zona de Manacor hasta Capdepera.
Guillem d’Orpí, en 1361, era un sacerdote que benefició a la parroquia de Artá, presentado en esa villa por el abad Joan de Bellpuig d’Urgell y prior de este monasterio, cuyo reducto todavía existe.
Los historiadores Llorenç Lliteres y Antoni Gili documentan en varios de sus libros sobre los siglos XIII, XIV y XV la presencia en nuestra demarcación de personajes públicos Orpi. En “Els governadors del Castell de Capdepera” el mencionado Gili y Bartomeu Caimari Calafat, licenciado en historia, cuentan que Mateu d’Orpí, en 1342, tuvo un enfrentamiento con el Batle Reial en relación con la custodia del Castell de Capdepera, que le costó amonestación previa a prisión. El Gobernador del Reino impidió que se le encarcelara, advirtiendo al Batle Reial que no se inmiscuyera con Mateu d’Orpí por ser oficial “castellano” (responsable de guardar el Castillo).
Tuvo Mateu d’Orpí, entre 1339 y 1375, la condición de prohombre del término gabellí, con un destacado papel en el intento de Capdepera de independizarse de Artá en 1345, valiéndose de un procurador real, de origen gabellí, Arnau Cursac, que presentó graves irregularidades contra el alcalde de Artá. Orpí residía en la alquería Bell-lloc (actualmente Son Bessó), dentro de la demarcación de Pere de Unís o Nunís, y allí fue convocado en calidad de caballero, con caballo armado, para incorporarse a la guerra con Castilla propiciada por el Rey de Aragón.
En 1360 encontramos en una relación de vida económica los nombres de Jaume d’Orpí, con dos arrabales en el valle de Garbelien (Canyamel), y de Joan d’Orpí en una alquería denominada Beni Alcur ( zona de Ca’n Barraqueta, en Capdepera). Jaume y Mateu, hijos de Mateo d’Orpí, se convirtieron en tutores de la hija y heredera de éste, menor de edad, Margalida d’Orpí
Llorenç Lliteres escribió sobre linajes de familias muy destacadas, que eran propietarios de Capdepera, como por ejemplo Blanquer, Guiscafré, De Bages, Escofeta, Orpí y Crespí, con importantes cargos en el gobierno de la villa. El abuelo del citado Pere Orpí Ferrer era un campesino que fue alcalde del pueblo durante un corto espacio de tiempo. Su nombre era Mateo Orpí Pellicer.
