Los ajos curativos que son sembrados por Sant Pau, en Mallorca, y que se recogen puntualmente por Sant Joan, el 24 de junio, son una particular seña de la honda tradición agrícola que transpira nuestra isla. Pocos días después de Sant Antoni, uno de los grandes protagonistas del invierno mallorquín, como asegura Antoni Agüera, llega a nosotros una fecha muy especial : la conversión de San Pablo, marcado en el calendario santoral como fiesta señalada. En ella, los creyentes, recuerdan la caída del Santo, del caballo que montaba, de camino a Damasco, cegado por la luz de la visión de Cristo.
“Según una creencia que todavía permanece, los ajos de Sant Pau, entre otras propiedades especiales, cuentan con la posibilidad de curar las dolencias de los aguijones de las abejas u otros insectos. Dice un refrán italiano que el que quiera un buen ajo que lo siembre en enero . Joan Barceló, dixit. Este meteorólogo y escritor costumbrista mallorquín, añade: “Los nacidos en este día de San Pau tienen su saliva “bendecida”.
Esta última referencia de la tradición popular a las personas llegadas a este mundo un 25 de enero y que distingue propiedades especiales en su saliva, es una de las creencias más curiosas entre las que podemos encontrar, de las fijadas en esta tierra desde tiempos inmemoriales. Dice Antoni Agüera que otras fuentes documentales, citadas a su vez por el proyecto cultural “Mallorca literaria” , precisan que las personas que nacen ese día tienen la saliva con propiedades curativas contra las picadas de insectos y animales venenosos.
Y no sólo eso: __”Si es fa, amb saliva, un rotlo enterra, entorn d’una serp, calàpet o escorpí, cap d’aquests animales aconsegueix sortir del cèrcol de saliva i hi fa la pell…”, añade el compendio de “Mallorca literaria”. En esta jornada dedicada a Sant Pau, con la cual transcurre el primer tercio del invierno, se utilizó durante mucho tiempo, por parte de los habitantes de Mallorca, como la más óptima para realizar vaticinios y augurios sobre el futuro.

Joan Barceló recuerda que los signos o calendas de Sant Pau son períodos de regeneración del año agrícola; unos pronósticos muy antiguos cuyo origen se pierde en la nebulosa de los tiempos. Estos pronósticos populares prevén qué, si hace sol por Sant Pau, tendremos un largo invierno; y en el caso de que sople viento del Norte la sentencia es más preocupante, si hace tramuntana el pescador pasará hambre . __” Sant Pau ennigulat, mal any assegurat i si plou per Sant Pau, hivern adéu siau!”.
Los más avezados ven en este día un momento ideal para realizar podas e. incluso, en diferentes tierras mediterráneas , se conservan ritos de tiempos remotos: __ “Amb dotze trossos de ceba blanca ruixada amb sal, sembrats, el pronòstic pel futur serà posititu igual que una nit de cel estrellat…”.
Si bien los ajos normales se recolectan en mayo, los que quedan sepultados unas semanas más en la tierra, son benefactores. El dia que rememora la Conversión de Sant Pau ( 25 de enero), resulta propicio – según los entendidos del pueblo – para la siembra de alcachoferas, viña y toda clase de árboles, principalmente algarrobos e higueras, así como distintos tipos de hierbas aromáticas, entre ellas la menta y la hierba-sana, el “moraduix”, “tarongí” o también “ruda”, “donçell”, “ farigola” o sálvia. Los días son aún cortos y los trabajos de exterior no pueden ser muy extensos. Horas con tanta actividad en la tierra, a buen seguro, pasan factura, y con los rigores actuales bien vale la pena señalar esta jornada, tan emblemática para nuestros payeses y ganaderos.
