Enhorabuena. ¿Esperaba este honor?
No, no esperaba este honor, pero uno quiere agradecer y está contento de que, bueno, de que piensen en este caso en mí para poder decir, pues, unas palabras en las fiestas de Sant Roc.
¿Cómo se enteró de que le habían elegido como pregonero de las fiestas de Sant Roc 2024?
Me llamó el regidor de Festes del Ajuntament de Capdepera, Joan Campins, para decirme que habían pensado en mi persona para hacer el pregón y yo le contesté que sí, porque siempre creo que es positivo que intentemos aportar nuestro granito de arena en las cosas del pueblo y del municipio. Este tipo de cosas siempre dan un poco no sé si es la palabra vértigo o nervios. En fin, yo creo que lo importante es poder aportar algo ya que piensan en ti y por otra parte cuando me lo dijo le trasladé que por favor le agradeciese al resto del equipo de gobierno del ayuntamiento el darme a mí este privilegio y honor de poder expresar unas palabras en el pregón de las fiestas de Sant Roc.
¿Se lo imaginaba?
No, no me lo imaginaba porque nunca esperas estas cosas y bueno, si pensaron en mí, quiero pensar que es por algún motivo y con esto me basta.
¿Qué representa para usted?
Un privilegio, un honor y un orgullo el poder estar presente y poder ser el pregonero de las fiestas. El hecho de que piensen en personas como yo, que hay muchas, nacidas en Cala Rajada de toda la vida, para decir unas palabras e inaugurar las fiestas, creo que es un recuerdo que te queda para toda la vida.
Aunque usted sea una persona más que conocida no solo en Cala Rajada sino en el municipio en general, ¿quién es realmente Jeroni desde su punto de vista?
Bueno, Jeroni Ferrer simplemente es un vecino más de Cala Rajada, del municipio de Capdepera. Yo soy calarajader, pero también gabellí. Nací en Cala Rajada, mis padres de Capdepera, Sebastián y Antonia, mis abuelos también todos de Capdepera, mis tatarabuelos también. Soy el mayor de cinco hermanos, junto a Antonia Maria, Pep, Sebastià y Carmen crecimos en las calles de Cala Rajada, cerca del puerto.
En fin, ¿quién soy? Pues lo que decía, simplemente un ciudadano más que por mi formación y desarrollo profesional como economista y asesor fiscal.
Mi actividad profesional como economista y asesor fiscal la he desarrollado durante más de 25 años en la asesoría Roig Bonet Ferrer Asesores que nos dedicamos pues a la asesoría fiscal, contable, laboral, comunidades de propietarios, seguros, etcétera.
Dentro de esta profesión, la Confraria de Pescadors de Cala Rajada me eligió en mis inicios profesionales como secretario de la misma para llevar a término la gestión y todos los trámites administrativos y de gestión de la entidad. Esto me ha permitido conocer el sector pesquero durante más de treinta años de una manera bastante profunda con toda su problemática y sus partes positivas.
Esto ha sido a grandes rasgos un poco mi vida profesional y, por otra parte, la vida familiar con Maribel y mis hijos Eduard e Inès.
No sé qué más me puede definir. Aparte de ser amante de mi profesión, he intentado durante las distintas etapas de mi vida, en determinados actos y en determinados proyectos, aportar mi granito de arena, sea en las fiestas, tanto de Sant Roc como del Carme, como en proyectos importantes, como fue el establecimiento de la Reserva Marina de Cala Rajada y la creación y desarrollo de la Mostra de la Llampuga, que creo que ha sido de los retos más importantes que he tenido en mi vida profesional como secretario de la Confraria, junto a los distintos patrones mayores y pescadores con quienes impulsamos este proyecto. Fuimos pioneros en Balears en crear un evento culinario para promocionar nuestro pescado, la Llampuga. No teníamos una guía donde basarnos y supuso un reto importante en pensar cómo organizar y coordinar todo el montaje y lo que supone un evento de esta magnitud. Al final con los años lo vas puliendo, y creo que ha quedado de una manera definitiva como un acto importante en nuestro municipio.
¿Cómo se unen conceptos como economía, medio ambiente, tradiciones y sociedad?
Creo en una economía de mercado que realmente esté regulada y que a parte de dar posibilidad a todos los actores como empresarios y trabajadores, hay una parte muy importante para mí como persona que es la parte social y la parte ambiental.
Creo que hoy en día en este mundo globalizado que nos toca vivir y desarrollar nuestra actividad es importante no perder de referencia el aspecto social y el aspecto medioambiental.
Creo que estos actos, organizados por el Ajuntament y las asociaciones, es importante mantenerlos porque forman parte de nuestra cultura, tradiciones y por tanto los esfuerzos que se tengan valen la pena, porque en un mundo tan globalizado como el actual, donde las cambian tan rápidamente, no debemos perder la perspectiva de cuáles son nuestros orígenes, tradiciones y costumbres como pueblo y como municipio, como calarajaders, gabellins i mallorquines.
¿Ya ha empezado a trabajar sobre el pregón? Podemos tener una pincelada sin saber de qué irá o sobre qué tratará?
Sí, ya he empezado a trabajar en él. Tengo un par de ideas. Lógicamente no puedo desvelar la temática, pero abordaré aspectos que creo que son importantes para nosotros como personas y como calarajaders.
¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza cuando le dicen Cala Rajada y Sant Roc?
La primera imagen es la de pleno verano y plaza des Pins. Mis recuerdos en muchos ámbitos de Sant Roc están relacionados con esta plaza, porque prácticamente todo estaba centralizado allí. Y por otra parte, la imagen del pleno verano y disfrutar de los momentos de esta época del año con la imagen de la plaza.
¿Qué ha cambiado de aquellos primeros Sant Rocs que usted vivió a los actuales? ¿Hay algún elemento nostálgico que eche de menos con el paso del tiempo?
Han cambiado bastante y con diferentes fases: niñez, adolescencia, juventud y como ahora. Son perspectivas diferentes. No son comparables en todos los sentidos. En los noventa, la sociedad tenía otras inquietudes. Las fiestas de Sant Roc eran las más importantes de Cala Rajada y con el paso de los años han cambiado. Hay que recordar cada época con sus circunstancias y hay que adaptarse a ellas y a la sociedad de cada momento, pero con el objetivo de mantener los actos centrales y más importantes que nos representan culturalmente y por tradición.
Sí, algún elemento nostálgico de mi época más joven. Sobre todo de finales de los ochenta y principios de los noventa. Había una serie de actos que eran brutales, que hoy en día es imposible hacerlos por una serie de condicionantes medioambientales, de permisos con la administración.
En aquel momento estaba el Rock Xop en la playa de Cala Agulla. También había el concurso de artefactos marinos en el puerto de Cala Rajada, que era impresionante verlo, y todo un movimiento e inquietud en aquellos años en los que siendo las fiestas más importantes de Cala Rajada había mucho movimiento en este sentido.
¿Está nervioso?
Un poquito, como es normal. Sobre todo por la responsabilidad de intentar hacer un buen pregón y conseguir expresar con él, de la mejor manera posible, lo que uno quiere decir.
Pero bueno, con el tiempo ya me he ido acostumbrando, aunque nunca del todo a estas cosas.
¿Qué le han dicho en casa?
¿Qué me han dicho? “Papá vas a ser el pregonero (risas)”. Era como si me dijeran: “no te queda ná (risas)”. Toda la familia están muy contentos y orgullosos porque hayan pensado en mí. Y mi madre está orgullosa de su hijo, que va a hacer el pregón; y seguro que también lo estaría mi padre, que como amante de las tradiciones del pueblo, seguro que sería el que más contento estaría.
¿Cómo ha cambiado Cala Rajada de aquellos primeros recuerdos que tiene de ella a la actualidad?
Todos sabemos que ha cambiado mucho o muchísimo dependiendo del punto de vista de cada uno. Cuando éramos adolescentes podíamos decir que esto era un paraíso. Turísticamente, no nos dábamos cuenta pero creo que los turistas que nos visitaban tenían la sensación de que se encontraban en el paraíso por aspectos medioambientales, las playas, la comida… Incluso por nuestro trato, y más si lo comparamos a cómo están hoy en día las cosas este problema que unos llaman masificación, gentrificación. Hay aspectos que nos fallan.
Estos turistas que venían con una moneda fuerte (como eran los alemanes con el marco alemán en comparación con la peseta) eran los reyes del mambo. Y nosotros éramos un destino exótico. Les daba igual estar en una pensión y compartir un baño con muchas habitaciones. Todo lo demás le compensaba aquellas posibles carencias que teníamos como sociedad e infraestructuras.
Lógicamente todo esto con las décadas ha ido cambiando, nos hemos ido desarrollando, entrando el mercado común europeo, la unificiación del euro y Cala Rajada ha cambiado en todos los aspectos. Es algo que todos sabemos y es inevitable que la sociedad progrese.
De todas maneras, dentro de los límites y las líneas rojas a las que hay gente que dice que hemos podido haber llegado, creo que aquí (Cala Rajada y Capdepera) todavía conservamos parte de nuestro entorno y es de las cosas que nos salvan. Podríamos debatir mucho sobre este tema. Los cambios llegan y hoy en día cada vez más rápidos.
No tiene nada que ver la Cala Rajada de cincuenta, cuarenta y veinte años atrás. Es lo que tenemos y hay que adaptarse cuidando de ello por una sostenibilidad social y medioambiental.
En el ámbito turístico, como sociedad, Cala Rajada ha evolucionado positivamente desde los años setenta en otros aspectos: en servicios médicos, educativos, infraestructuras y todos los ámbitos en que el Ajuntament se encarga, si lo comparamos con las posibilidades de antaño.
Esto no quiere decir que después de esta evolución positiva hay aspectos que se pueden resentir, como infraestructuras obsoletas, servicios sanitarios que están crujiendo por la falta de recursos para atender a toda la población y otros aspectos.
Hemos vivido fases de progreso a llegar a ver una posible fase de decadencia de todas las cosas que había evolucionado desde décadas anteriores. Esto nos tiene que hacer reflexionar a todos, y las administraciones y el Ajuntament en la parte que le corresponde gestionar bien los recursos que tiene.
Aprovechando su presencia: ¿Cómo está la Confraria? ¿Todo en orden?
A nivel general está todo en orden. Simplemente estamos en una situación estable dentro de lo mal que lo pasa el sector pesquero, al igual que lo pasa todo el sector primario. Lo podemos ver cada día en los medios y el sector pesquero de Cala Rajada no es una excepción.
Dentro de todo este aspecto negativo por el que pasa el sector primario, en el sector pesquero, nos vemos obligados a afrontar limitaciones como pescar en determinadas zonas y con reducción de días de pesca, lo cual hace que la rentabilidad disminuya para autónomos y microempresas, en las que hay que añadir el condicionante del tiempo. Esto hace que tengamos mejor recursos que en otras zonas de la Isla, pero hay que unir el hecho de que es difícil encontrar personas para trabajar en el mar. Aquí tienen un problema muy importante las embarcaciones de arrastre.
Dicho esto, no queda otra que luchar contra los condicionantes y afrontar la situación. El panorama no es bueno, lo sabemos, y no queda otra que luchar y adaptarse a las circunstancias.
Quiero romper una lanza a favor de los pescadores de Cala Rajada porque son muy cuidadosos con los recursos. De hecho las barcas de arrastre de nuestro municipio son pioneras en llevar las puertas voladoras que no arrastran el suelo para intentar tener una pesca más sostenible cuidando los recursos.
La posible demonización que determinados colectivos y lobbys hacen de los pescadores no están justificados en Balears porque nuestros pescadores son profesionales artesanales y actuan con responsabilidad para gestionar los recursos que con el paso de los años han aprendido a gestionar ordenadamente. Si a todo esto le añadimos toda la restricción que hay en el canal de Menorca, junto a la creación de la Reserva Marina, no es justo poner a nuestros pescadores dentro del saco de grandes depredadores del mar.
Los pescadores de Cala Rajada, en menos de 10 años, han reducido los días de faena en más de un 30%. Si antes trabajaban 210 días al año, ahora no lo hacen ni 150. El sector hace un esfuerzo para mantener los recursos. No solo lo hace el sector sino que también viene dado por la normativa europea, cuando realmente en Balears y Cala Rajada en particular, se desarrolla una pesca artesanal y ordenada a la que se le aplica una normativa exhaustiva que se desarrolla para otras zonas que no han hecho los deberes.
Balears debería tener una normativa específica fuera del ámbito general europeo.
¿Le gustaría añadir algo más?
Una felicitación y reconocimiento a todas las personas que forman parte de las comisiones y grupos que organizan las fiestas de nuestro municipio. Personas que están allí dedicando su tiempo para organizar las fiestas tanto de Sant Roc, Sant Bartomeu, El Carme, Sant Antoni, l’Esperança, els Reis… Están allí, trabajando para mantener vivas las tradiciones, costumbres y parte de nuestra cultura popular. Las personas veteranas en estas asociaciones cuidan de los jóvenes para transmitirles toda esta sapiencia y experiencia de los valores que nos representan. Mandar un saludo a todos ellos.
