Dialogar con el paisano Antonio Flaquer Obrador no es una tarea fácil, y lo es por varios motivos que por supuesto silenciaré.
Pero veamos a grandes rasgos a saber quién es este gran apasionado de nuestra tierra gabellina: Antonio, más conocido familiarmente por “Toni Coix”, se le denomina así: quizás el mismo Toni desconozca, pero yo con calma y cierta dosis de paciencia se lo voy a explicar, que para ello habrá que hacer un poco de historia.
Fue en la peste de 1812, que entró por la zona de Son Servera y afectó al Levante de Mallorca, se había montado en la zona de Na Creda un campamento sanitario para atender a los afectados. Si algún vecino tenía síntomas, por leves que fueran, con una parihuela lo llevaban a la mencionada zona, y allí, se mejoraba o en el peor de los casos fallecía y le daban sepultura en el desaparecido cementerio de La Peste (sobre este cementerio, se aconsejoó, que nunca se volviera a remover la tierra o abrir tumba alguna, por lo que pudiera suceder, en prueba de ello, allí se construyeron bloques de nixos).
Un antepasado de Antonio sufrió una infección en una pierna, lógicamente lo llevaron a Na Creda esperando que sucediera lo peor. Pasó allí unos días, con un horrible dolor en una pierna. Al cabo de unas jornadas fueron a ver qué se podía hacer con la afectada. Los sanitarios observaron que la herida estaba llena de hormigas, las cuales habían curado la herida. Y de la peste, nada de nada. De ahí, le viene el mote de “Toni Coix”, que ha pasado a varias generaciones
El padre de Toni, fue l’amo Miquel Coix, un hombre dedicado al arte. Como pintor, en sus lienzos plasmó imagenes del Castillo de Capdepera y algunos molinos del municipio, unos cuadros muy bien logrados.
Hay que tener en cuenta que en su juventud, había pasado por la Escuela de Artes y Oficios. Con el retratista Don Amadeo, con quien, por cierto, aprendió a fotografiar. Él mismo se fabricaba los clichés para las fotos que haría con una cámara un tanto rudimentaria.
En Capdepera aprendió a interpretar piezas en el teclado, como podría ser un piano, para ser con el tiempo el organista de la Parroquia de San Bartolomé de Capdepera. Después, fue el organista, en tiempos del ecónomo don Bartolome Gomila, de Nuestra Señora del Carmen de Cala Ratjada.
L’amo Miquel Coix” murio el dia 20 de abril del año 1993.
Se suele decir en castellano que “de tal palo, tal astilla”. Toni, es un paisano muy apasionado de la tierra que le vio nacer. Nació el día 10 de julio del año 1941. En su niñez vivió en Capdepera, pero en el año 1946 a la edad de 7 años, se trasladó a vivir a Cala Ratjada, donde desde entonces tiene fijada su residencia.
En 1969, se casó con Cristina Sanchéz, una persona muy introducida en la sociedad mallorquina. Del matrimonio nació su hijo Miguel, que falleció a la edad de 42 años (epd).
En las tertulias con Toni, me comenta que, en temas geográficos, solamente le interesan aquellas cuestiones que parten desde Es Pont de Capdepera hacia nuestro municipio. Dispone de una memoria extraordinaria, que en nuestras “tertulias” pone de manifiesto. Es un placer dialogar con él sobre temas y personajes que ya son historia y dejaron huella en el municipio.
Toni no es que sea un personaje muy dialogante, pero siempre habla con conocimientos del tema en cuestión, Tiene y guarda recuerdos inmemoriales como un archivo fotográfico fabuloso, y tiene tomas fotográficas que ya son historia, como documentos que hacen referencia a organismos locales (que por temor a error alguno, no mencionaré).
Fue un gran mecánico, que trabajó a las órdenes del recordado Klaus Liessegang hasta su jubilación. En tiempos del Cine Juva, fue el operador de la máquina de proyección, bajo la supervisión del gran maestro en artes de la prestigiosa marca “Wextrex”, don Antonio Nadal Sancho.
