Normalmente, cuando tenemos que describir lo que son las características de las circunstancias económicas que envuelven a nuestro municipio, solemos recurrir a la Asociación Hotelera o a diversos empresarios como los de la construcción, entre otros.
Pero nuestro municipio, aparte de hoteles y empresas de diversa índole también cuenta con negocios de ocio nocturno como bares de noche y discotecas.
Cala Rajada se caracteriza por tener una buena oferta de ocio nocturno, que por cierto son de gran calidad y están considerados como un referente a nivel de este tipo de oferta en la Isla.
Es por ello que en esta ocasión hemos querido hablar con ellos para que nos muestren sus opiniones y nos cuenten sus vivencias en torno a lo que les ha parecido la temporada turística que está a punto de terminar.
Estamos hablando de un sector que podríamos decir que vive y trabaja cuando la gran mayoría de nosotros descansa. A él acuden turistas, residentes y personas llegadas de otros municipios.
Algunos están enfocados más al turista y en cambio otros combinan la visita de gente de diversa índole y nacionalidades, residentes en el municipio y de otras localidades de Mallorca.


Mauricio, Keops: “Ha sido mejor que en 2019, que ya fue de récord”
Cada local o establecimiento tiene sus características, pero entre todos forman una oferta de gran calibre en cuanto al ocio nocturno se refiere, con locales bien acondicionados, con buenos equipamientos y que intentan aportar una imagen de calidad al municipio.
Pero vamos al tema. En resumen y al margen de lo que nos ha contado cada uno de ellos, podemos extraer la conclusión de que la temporada ha sido positiva. Algunos incluso nos han llegado a reconocer que ha sido muy buena. Este es el caso de Mauricio de Keops que nos informa que “ha sido mejor que en 2019, que ya fue de récord”.
“La gente tenía muchas ganas de salir, necesitaba disfrutar de la libertad, pasárselo bien y tratar de olvidarse de lo que han sido los años de la pandemia”, dice.
En el caso de Keops, la temporada empezó el pasado mes de abril y se ha prolongado hasta el mes de octubre cuando tras las primeras semanas ya ha realizado el cierre de “una buena temporada”.
“Nuestro perfil de cliente es gente joven, gente que quiere pasárselo bien y que no crea problemas”, comenta; al mismo tiempo que añade que para él “no existe turismo de alta o baja calidad, sino clientes a los que tenemos que prestarles un servicio y que ellos cumplan con unas normas de comportamiento y saber estar”.
A la hora de ser preguntado acerca de la relación con los vecinos, Mauricio nos comenta que su local “está perfectamente adaptado para intentar causar los menores problemas posibles”. De hecho, añade que “nuestra zona está considerada como de sonido residual”, que es como la tiene marcada el Ayuntamiento.
Es un lugar de gran afluencia de gente y si bien es cierto que en las proximidades hay un edificio de apartamentos, “nunca ha existido ningún problema”.
En este sentido, el propietario (junto a otros socios) de Keops apunta que “las tres discotecas que hay en la zona cumplimos a rajatabla con la normativa europea y somos muy profesionales”. Asevera que “Cala Rajada en este setnido es muy profesional y tiene una calidad intachable en sus instalaciones, baños, seguridad, personal…”.
De hecho estamos hablando de un negocio que cuenta con más de 40 empleados en plantilla. Una plantilla conformada prácticamente por gente que temporada tras temporada trabaja en la misma discoteca.
“Nosotros no hemos tenido problemas con la falta de trabajadores, tenemos los mismos de siempre y eso para nosotros es un orgullo y satisfacción”, dice.


Pau, La Santa: “julio y agosto han sido muy buenos”
Otro de los locales de referencia en ocio nocturno en nuestro municipio y en concreto en Cala Ratjada es La Santa, que además de estar abierto durante la temporada turística también lo hace durante el invierno con un perfil de cliente más residente.
Uno de los socios, Pau, valora la temporada turística que está llegando a su fin como “mediana tirando a buena, porque en nuestro caso empezamos con unos meses de mayo y junio muy malos” y concreta que “arrancamos el 24 de julio, con un mes de agosto muy bueno y un septiembre también bueno”.
Octubre “está siendo más o menos bueno”.
Pero en conclusión, “mucho mejor que estos últimos años pasados que han sido muy malos”.
Uno de los aspectos que tanto pago como el resto de socios de La Santa han detectado en este último año es que ”la gente o el turista se va más pronto al hotel o a su casa, debido a las restricciones anteriores, cambiando sus costumbres”. Además, reconoce que antes de la pandemia, “teníamos unas fechas en donde, de tal fecha a tal fecha venían los grupos, de tal fecha a tal fecha venían los niños, y todo esto ha cambiado, ya que esta temporada ha venido la gente muy mezclada, pero creo que con un mayor poder adquisitivo”.
A la hora de referirse a su relación con los vecinos el responsable de La Santa nos explica que “intentamos hacer lo mejor posible y molestar lo menos posible a los vecinos”. De hecho, añade que “tenemos cristales dobles en la fachada de la calle Legítimas que insonorizan todo”. Aunque reconoce que “siempre hay alguno que crea algún problema, pero más o menos lo vamos solventando”.
A la hora de tener que destacar algo en concreto Pau reconoce que “por desgracia este año que se presentaba como una buena temporada turística, nos hemos encontrado con el handicap, por desgracia, de la guerra, las huelgas de controladores, las huelgas de compañías aéreas…”.
Desde su punto de vista “todo esto son contras para que la gente venga”, si bien es cierto que hay que valorar positivamente otros aspectos como el buen tiempo que hemos tenido en septiembre y octubre que han invitado a la gente a querer disfrutar; y con eso no nos podemos quejar en absoluto, sino todo lo contrario, estamos muy contentos.


María, Angels y Bolero: “La temporada ha sido muy buena; estoy muy contenta”
Otros de los estandartes de los locales de noche de Cala Rajada son Angels, pero sobre todo Bolero, el pionero.
María su propietaria también está contenta con el resultado de esta temporada, la cual califica de “muy buena, estoy muy contenta”, porque “venimos de una serie de años en que las cosas han sido muy difíciles y nuestro sector fue de los que quedaron más tocados”.
En este sentido se muestra “alegre de recuperar la normalidad, porque no podemos olvidar que en abril, cuando nosotros empezamos la temporada de este verano (en concreto el 14 de abril) la gente todavía llevaba mascarillas”.
A la hora de hacer la reflexión global apunta que “este año ha sido igual o mejor que en 2019”.
Uno de los aspectos que remarca María es que “muchos de nuestros clientes se han quejado de los altos precios de los vuelos” y eso nos ha llevado a que no hayan podido venir en el momento que querían, hasta el punto de que nosotros cerramos el local y dos días tuvimos que abrir nuevamente porque había clientes que nos decían que venían a Cala Rajada y no podíamos decir que no porque algunos de ellos son clientes repetidores desde hace 20 años”.
Y es que Bolero cumplirá el año que viene su sesenta cumpleaños. Estamos hablando de uno por no decir el local más antiguo de ocio de Baleares y posiblemente uno de los más antiguos de España.
Sin duda, la historia de Bolero es para un extenso reportaje, reflejando las vivencias de un negocio familiar que ha pasado de generación en generación.
María no quiere concluir sin reconocer que “me satisface haber podido vivir una temporada con normalidad, con nuestros amigos, clientes y viendo de nuevo Cala Rajada con normalidad”, teniendo en cuenta que un par de meses antes de verano nadie sabía ni esperaba como iba a ser la temporada.


Sara, Casa Nova: “Después de los últimos años, recibir este empujón nos ha ido muy bien”
Otro de los referentes del ocio nocturno, el segundo local más antiguo después de Bolero, es Casa Nova.
El local regentado desde hace cuatro años por Sara (que tomó el relevo de Max), con un equipo fiel de camareros desde hace años
nos comenta que la temporada para ellos “no ha ido mal”, porque comenta “según las estadísticas que teníamos a priori parecía que iba a ser el boom y finalmente hemos de decir que esperábamos un poco más”.
Aún así, reconoce que “ha sido un año que nos ha ayudado para hacer frente a lo que la herencia que traíamos del COVID”, si bien se muestra “muy satisfecha y contenta” porque “poco a poco vamos recuperando los niveles de antaño”.
“Después de los últimos años, recibir este empujón nos ha ido muy bien”, destaca.
Uno de los aspectos que reconoce que porque “no nos lo ha puesta fácil” ha sido la ola de calor vivida durante el verano. “A la vez que ha sido gratificante poder volver a trabajar con normalidad, es cierto que el calor nos lo ha puesto muy difícil y ahora estamos muy cansados porque ha sido duro” y dice que “estos meses más flojos (porque ellos continúan abiertos) podremos ir recuperándonos.
A la hora de valorar qué ha cambiado desde la llegada del COVID, Sara apunta que “ha habido tanto cosas buenas como malas; pero de las buenas he de reconocer que durante los momentos difíciles como Casa Nova estaba abierto, nos ha permitido conseguir nuevo público, como es el público local que ahora es uno de nuestros grandes baluartes”.
Este local del Paseo Marítimo siempre se había caracterizado por tener una clientela alemana, “pero en los últimos tiempos se ha añadido una con un perfil más joven, residentes, que se sienten muy a gusto con nuestros clientes tradicionales y eso nos encanta, satisface y enorgullece”. “Estoy muy contenta de esta fusión”, asevera.
“Con el COVID, en un bar de copas como el nuestro, se ha notado que la gente tenía ganas de salir y vivir la libertad y tranquilidad de salir a la calle sin preocupaciones”, destaca. Además, subraya que se ha notado que “la gente ha ahorrado durante estos años porque
gasta más que antes”.
Acerca de la relación con los vecinos, que suele ser uno de los puntos más a tener en cuenta en los locales de ocio nocturno la regente de Casa Nova, explica que al estar en el Paseo Marítimo a las 12 de la noche no podemos tener música en el exterior, y la paramos; y tenemos la de dentro del local, que es grande con un volumen que no causa molestias a los vecinos; este año ha ido muy bien”. “La verdad es que estamos muy contentos en este sentido”, dice.


Pascual, Physical: “Estamos satisfechos con el trabajo que se ha realizado durante los meses de verano”
Otra de las discotecas de Cala Rajada que también han trabajado bien este verano es Physical. Pascual y Mar nos cuentan que el año ha sido bueno.
“Ha sido una temporada notable”, dice Pascual, al mismo tiempo que añade que “al final, la gente quería volver a Mallorca y disfrutar de la fiesta, después de dos años sin poder bailar”.
“Nos vamos satisfechos con el trabajo que se ha realizado durante estos meses de verano y además, el público mallorquín y nacional ha respondido muy bien al final de temporada”, apunta.
Tras el COVID, Physical ha notado que “los clientes llegan muy temprano a la sala y salen antes”. “Estábamos preocupados, pero al final ha salido todo bien y hemos podido disfrutar todos”.
“Nos gustaría trabajar con un cliente de más poder adquisitivo, pero en Cala Rajada vienen los que nos traen los touroperadores”, destaca de cara al tipo de público que les ha visitado este verano.
Otro de los aspectos que destaca Pascual es la relación con los vecinos que es “muy buena”. De hecho quiere “agradecer la comprensión que tienen con nosotros, porque es una calle muy concurrida y de mucho ruido por la noche y debe ser difícil para ellos”.
“En este tipo de negocios, si nos ayudamos entre todos, trabajamos todos”, concluye.


María, Coconar: “Este verano nos ha servido para volver a posiciones de época pre COVID”
Otro de los locales que no podía faltar en este reportaje era Coconar. Su propietaria María está satisfecha con los resultados obtenidos.
“Veníamos de una época de pandemia y este verano nos ha servido para volver a posiciones de época pre COVID; la gente tenía ganas de salir y volver a disfrutar de pasarlo bien y tomar una copa o salir de fiesta”.
En este sentido, apunta que ha sido un verano en el que “ha habido que trabajar mucho, porque había muchas cosas que recuperar” y remarca que “para mí, ahora llega una época en que todavía no ha terminado la campaña, porque siguen viniendo clientes tradicionales de nuestro local”.
“Ha sido un año que empezamos bien en mayo y junio, a un buen ritmo y que ahora a final de verano seguimos manteniendo”, destaca.
