En la sociedad en la que vivimos existen unas normas de convivencia y unas señales viales que deben respetarse. No se trata de simples recomendaciones, sino de disposiciones pensadas para garantizar el orden, la seguridad y el respeto entre todos.
Hace ya dos años denunciamos la actitud del propietario de un vehículo de Cala Rajada que estacionó sobre un paso destinado exclusivamente a los peatones durante un acto celebrado en la iglesia parroquial. Ahora, tiempo después, el mismo vehículo ha vuelto a ser detectado aparcado de forma indebida.
En esta ocasión, su propietario lo dejó en una plaza reservada para personas con movilidad reducida. Quizá allí había sombra y resultaba más cómodo que estacionar a pleno sol, pero eso no justifica ocupar un espacio destinado a quienes realmente lo necesitan.
Ante lo visto, sobran los comentarios.
