14 marzo 2026

    Si no lo veo, no lo creo. Observando varios temas

    Nicolás Nadal

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    En mis viajes por tierras germanas, he visto de todo. Algo agradable y otras cosas no tanto, que tienen cabida dentro de una lógica sin exageración alguna. Por ejemplo, en Mallorca, por las tierras de Vilafranca, se suele celebrar un concurso, en los meses de verano, para agasajar al hortelano que ha recolectado el melón de mayor tamaño de la cosecha, lo cual es muy digno de celebrar y, por supuesto, obsequiar con un premio.

    En un supermercado de Alemania pude observar una patata enorme. Digo que es enorme porque no es muy lógico que un tubérculo pese en la balanza 3.100 gramos, o sea, que pasaba de los tres kilos.
    Por simple curiosidad pregunté si es normal una patata de este peso, y me dijeron que no. Esto se ve en muy pocas ocasiones, a pesar de que el terreno sea muy fértil para la siembra de este tubérculo, pero ahí está la muestra con la foto adjunta.

    Por tierras de Alemania, por las vías de comunicación no se ve ni un cable conductor de electricidad, como tampoco ningún tendido de cableado telefónico. Todo lo contrario de lo que sucede en España. Por tierras gallegas, concretamente en Santa Tecla de Tui (Pontevedra), pude observar que hay algunos monumentos a los que las vías de comunicación y los cables de electricidad o telefonía les quitan el valor cultural que poseen.

    Otro tema que atañe a nuestras calles son los impedimentos que hay en las aceras para las personas minusválidas, que encuentran obstáculos para poder circular. Cuando no es una farola de alumbrado público, es una señal de tráfico. Sabido es que las comparaciones son como quieran que sean —ahí yo no entro—, pero en Alemania, que es donde viajo con más frecuencia, allí no hay impedimento alguno para que un minusválido se pueda desplazar por las aceras. Aquí mucha rampa en algunos comercios, pero facilidades para desplazarse por las aceras… a las pruebas me remito.

    En otra ocasión me ocuparé del alumbrado público, que también deja que desear. No es que funcione mal, pero hay unas palabras del político de Manacor, Pere Macià, que decía: “És de bon coneixedor, quan un no paga des seus”.

    Nicolás Nadal

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