I
Viejos recuerdos me traen a mi memoria, que con el tema de hoy, ya ha llovido desde entonces. Capdepera ha sido y es una población eminentemente musical por excelencia desde tiempos muy remotos. Me contaba mi madre, que su padre, Antonio Ferrer Massanet, o sea, mi abuelo materno, fue a la “Guerra de Cuba”. Allí sus mayores se dieron cuenta de que Antonio tenía un gran sentido musical.
En Cuba, durante las horas libres, fue a la escuela de “cajista”, para aprender a tocar en la Banda del Regimiento. La guerra en la isla del Caribe fue con el hundimiento del acorazado yankee “Maine”, que sufrió una autoexplosión en el puerto de La Habana. Los Estados Unidos dieron la culpa a España, que finalmente, los imperialistas se apoderaron de la isla cubana y de Puerto Rico. La guerra acabó con la victoria de EE.UU. y mi abuelo, como otros soldados españoles, fue repatriado a su respectiva provincia española.
Mi abuelo, a su regreso a España, tenía que hacer unas jornadas de reposo para amoldarse al cambio de aires. Era de familia muy pobre y humilde, se puso a trabajar en el campo al día siguiente, pero por muy poco tiempo, ya que no sirvió para nada más que guardar algunas cabras de “Son Jaumell”. A pesar de que andaba muy encorvado, nunca faltó a los ensayos musicales de la Banda de Música de Capdepera y, en los desfiles procesionales, llevaba el ritmo sin perder el compás. (Me contó mi madre que en unas procesiones de Semana Santa, la Banda no quiso participar en los desfiles, pero mi abuelo, con su instrumento, iba solo delante de la comitiva eclesiástica). En su domicilio, calle de La Fuente de Capdepera, daba clases de enseñanza gratuita a los que quisieran aprender a tocar “la caja”. Entre estos había Juan Llull Aguiló (EPD) “Juan Fava”.
Desgraciadamente, no dispongo de ninguna foto de mi abuelo tocando la “caja”, pero sí anotaré que a mi madre se la conocía por el sobrenombre de “Na Bet, de Ca’s Tamboré”. El nombre de Bet es una abreviación del inglés “Elisabeth”, que se quedó con el de Bet. Cuando había algún funeral, y la Banda tenía que ir en comitiva, mi madre, a media tarde, iba por el “Camino del Rey” a “Son Jaumell” para dar aviso a su padre, que encerrara las cabras y se fuera a cambiar, para ir con la Banda. Antonio Ferrer Massanet, que era superviviente de la “Guerra de Cuba”, se casó con Maria Moll Flaquer, de cuyo matrimonio tuvo nueve hijos. Falleció un día del mes de julio del año 1945.
En la década de los años cincuenta, la esposa del financiero Juan March, doña Leonor Servera, compró unos trajes para la Banda Municipal de Capdepera, para que todos los componentes fueran uniformados en sus conciertos. No puedo precisar los componentes de la Banda, pero sí entre otros había un hijo de Antonio Ferrer, este era el “Tío Vaguer”, que tocaba una tuba. Lo curioso es que, sin saber solfeo alguno, no perdía el ritmo durante los conciertos de la Banda.
II
En los tiempos en que la esposa de Juan March pasaba los meses del verano en el Palacio de “Sa Torre Cega”, que eran julio, agosto y parte de septiembre, en Cala Ratjada, no había día que no hubiera alguna fiesta para celebrar lo que fuera. Doña Leonor, que así se llamaba la esposa del financiero Juan March, tenía a su ahijado: era “l’amo Biel Trobat”, que era quien se cuidaba de abonar los gastos de los “guateques”.
