Por Nicolás Nadal
Son tantos los temas que me vienen a la memoria que, a decir verdad, a veces no sé por dónde empezar, para no cansar a los lectores de Faxdepera ni caer en la repetición de asuntos ya tratados.
Pongamos, por ejemplo, que a mis 86 años estoy ya en el último cuarto de hora de mi vida. He hecho mucho más de lo que soñaba, aunque siempre queda algo en el tintero, que poco a poco he ido vaciando.
Hoy, hojeando un diario, me ha llamado la atención un artículo titulado “Reto contra el cáncer: Nadar de Menorca a Mallorca”. Y me pregunto cómo puede haber gente que ignora ciertas proezas que ya se llevaron a cabo en las décadas de los años sesenta y setenta, protagonizadas por una gran nadadora catalana: Montserrat Treserras Dolç, quien cubrió la distancia desde Cala en Bosch (Menorca) hasta Cala Mesquida (Capdepera), unas 23 millas náuticas.
Esta deportista ya había cruzado anteriormente el estrecho de Gibraltar, con sus 14 millas de distancia, y la hazaña de unir nadando Menorca y Mallorca la repitió en tres ocasiones. En la última tuvo que abandonar por el mal estado del tiempo. Entonces, no se hablaba de cáncer ni de retos solidarios, sino simplemente de superar los límites del cuerpo y del mar.
Durante mis estancias en Madrid tuve ocasión de conversar con esta “tragamillas” catalana, que se entrenaba en las Piscinas General Moscardó de la capital. Poseía, entre otras distinciones, la Orden del Mérito Civil y la Real Orden del Mérito Deportivo. Charlé ampliamente con ella y me explicó la escasa colaboración que había recibido de las entidades locales en sus travesías, salvo la valiosa ayuda de don Joan Domenge, director del Hotel Son Moll, quien se encargó de alojar gratuitamente a la nadadora y a su equipo. Recuerdo que, cuando fui a aclarar la cuenta con el señor Domenge, me dijo:
—No se debe nada. Es nuestra aportación a esta hazaña de unir las dos islas a nado.
Años más tarde, en 1973, un nadador de Hawái, Harry Huffaker, intentó realizar la misma travesía, pero ya en otoño, y el tiempo, como suele ocurrir, no perdona. “Cada cosa en es seu temps, i en es maig, cireres”, como dice el refrán.
Por eso, leer ahora sobre este “reto contra el cáncer” me resulta curioso. Las causas cambian, pero el mar, las brazadas y el esfuerzo siguen siendo los mismos.
Montserrat Treserras falleció a los 88 años, no por enfermedad, sino por longevidad, después de una vida dedicada al deporte y al mar.
En la foto que acompaña este texto, cedida por Bartomeu Melis i Melis, puede verse a Harry Huffaker durante una rueda de prensa en la que explicó los detalles de su intento fallido, cuando el tiempo les jugó una mala pasada.
Nicolás Nadal

