14 marzo 2026

    Adiós a un gran compañero: Juan Fernández Espiritusanto

    Por Nicolás Nadal

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    Hace unos días, nos dejó en nuestra localidad Juan Fernández Espiritusanto, conocido por todos como «Juan Murta». Hablar de su vida no es tarea fácil, pues su trayectoria fue extensa y su implicación en la comunidad, incalculable. Su historia se entrelaza con la de muchas generaciones, y quienes tuvimos la suerte de compartir momentos con él sabemos que su huella permanecerá imborrable.

    Bajo la tutela del maestro Don Vicente Nadal Bosch, iniciamos nuestras clases un grupo de quince alumnos, entre los que se encontraba Juan. Recuerdo aquellos años con gran cariño, especialmente porque él siempre fue un alumno aplicado. Éramos cuatro compañeros inseparables: Juan Fernández, Francisco J. Terrasa Femenias, Jaume Vallori y yo mismo.

    Su vida laboral y profesional

    Juan comenzó su trayectoria profesional en los talleres mecánicos de «Sa Central», donde trabajó bajo las órdenes del maestro tornero Don Miguel Barceló. Allí se encargaban de atender las averías de la flota pesquera de nuestro puerto, una labor fundamental en aquellos tiempos. Con la llegada de la corriente eléctrica, «Sa Central» cerró sus puertas y Juan, junto con su hijo Manolo y su sobrino Leonardo, decidió emprender un nuevo camino. Fundaron un taller en la calle del Amo Biel Ferrer con el mismo nombre y la representación de los motores marinos «Badouin», ganándose rápidamente la confianza de los armadores de los arrastreros.

    Su faceta como servidor público

    Su implicación en la comunidad lo llevó a formar parte del Ayuntamiento de Capdepera, donde dejó una profunda huella. Junto a Serafín Guiscafré y el empresario de la Sala Jartans, fue clave en la contratación de artistas para las Fiestas Patronales de Cala Rajada y Capdepera, asegurando espectáculos de gran nivel para los vecinos y visitantes.

    Juan también fue el alma máter de los «Homenajes a la Vejez», encargándose personalmente del montaje de los escenarios para estas entrañables celebraciones. Asimismo, participó activamente en la organización de la «Reina del Turismo de Cala Rajada», un evento financiado por el empresario Don Antonio Cardona Prats. Su dedicación y esmero se reflejaban en cada detalle, desde las sesiones de ensayo en la Sala de Fiestas Bolero hasta la impecable ejecución de cada acto.

    Un legado que permanece

    Con el paso de los años, Juan se retiró de estas actividades lúdicas, y muchas de ellas dejaron de celebrarse, quedando en el recuerdo de quienes vivimos aquella época dorada de nuestra comunidad.

    Hoy, al despedir a un gran amigo y compañero, quiero rendirle homenaje recordando su incansable trabajo, su espíritu generoso y su compromiso con su pueblo. De aquel grupo de quince alumnos que compartimos pupitre en 1948, hoy solo quedamos cuatro: Bartolomé Fuster Pastor, Miquel Vaquer Flaquer, Pedro Vaquer Flaquer y yo mismo. Con tristeza nos damos cuenta de que el tiempo avanza, pero el recuerdo de Juan Fernández Espiritusanto siempre nos acompañará.

    Descansa en paz, amigo.

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