La promotora del proyecto urbanístico en Sa Pedruscada ha presentado finalmente el proyecto definitivo al Ajuntament de Capdepera, ajustándose a los términos pactados verbalmente con el consistorio hace meses, reduciendo así el número de alturas a planta baja y una altura. El proyecto fue entrado hace varias semanas, lo que garantiza la reducción del impacto inicial que suponía la macrourbanización. Las negociaciones por parte del Ajuntament han sido lideradas en persona por la alcaldesa con el apoyo del regidor de Urbanismo (que no olvidemos que es arquitecto técnico).
La reducción de alturas a la que ha accedido la promotora es un tema que ha tenido en vilo a Capdepera durante casi un año, porque según los derechos iniciales adquiridos por la misma, el tipo de solar y las posibilidades urbanísticas que este permite, podría haber hecho caso omiso a las peticiones tanto del ayuntamiento como de los vecinos; y finalmente no ha sido así.
Por ello, el hecho de que en ningún documento se haya reflejado oficialmente el acuerdo con las claves del acuerdo de reducción de alturas, ha mantenido la incertidumbre durante todo este tiempo y hasta último momento.
Mientras durante el último año estuvo vigente la moratoria aprobada por el consistorio que impedía iniciar las obras de construcción del proyecto. Durante todo este tiempo, los vecinos han mantenido la esperanza de que todavía era posible conseguir que el proyecto no se llevase a cabo, quienes recientemente han visto cómo sus alegaciones a la reparcelación del solar han sido denegadas y no se tendrán en cuenta.
Ahora, dentro de la reparcelación se deberá concretar el espacio que se quedará el Ayuntamiento de Capdepera y que será destinado a zona verde.
Un proyecto que ha generado debate desde el inicio
El desarrollo urbanístico en Sa Pedruscada ha sido objeto de debate desde que se anunció la intención de llevar a cabo una macropromoción de viviendas en la zona. La comunidad local, preocupada por el impacto medioambiental y paisajístico, se organizó en la plataforma «Salvem Sa Pedruscada» para oponerse al proyecto original y exigir modificaciones que preservaran la identidad del enclave.
Las manifestaciones y acciones llevadas a cabo por los vecinos, sumadas a la mediación del Ajuntament de Capdepera, lograron que la promotora reconsiderara su planteamiento. Como resultado, se alcanzó un acuerdo verbal para reducir la altura de las construcciones y minimizar su efecto en el entorno.
