Tras dieciocho años en la política municipal, doce de ellos como alcalde de Capdepera, Rafel Fernández ha decidido dar un paso al costado. Junto a Carmen Corraliza, su mano derecha en el ayuntamiento, ha formalizado su renuncia como regidor del PSIB. En esta entrevista, reflexiona sobre su trayectoria, los momentos clave de su gestión y su visión del futuro del municipio.
Pregunta: ¿Cuál es el sentimiento que te embarga tras dejar la política municipal?
Rafel Fernández: Siento una paz absoluta. Esta decisión estaba planificada desde hace dos años, desde que pasamos a la oposición. Nuestro papel en este tiempo ha sido dejar el camino preparado para que el partido pueda renovarse de cara a las elecciones de 2027. He tenido tiempo para asimilarlo.
P: Si miras hacia atrás, ¿cuáles han sido los momentos más significativos de tu etapa en la alcaldía?
RF: Han sido muchos, pero hay tres momentos que me marcaron especialmente. Primero, el derrumbe del Hotel Son Moll, que ocurrió al poco de entrar en la alcaldía y se llevó la vida de cuatro personas. Fue un golpe brutal que nos obligó a afrontar una situación límite desde el primer momento.
Luego, la deuda de 22 millones de euros que heredamos y que nos obligó a diseñar un plan de rescate para evitar el colapso financiero del municipio. Pasar de esa situación a convertirnos en un ayuntamiento con superávit fue un gran reto.
Y por último, la pandemia, un reto para el que nadie estaba preparado. Nos enfrentamos a una situación sin precedentes, pero conseguimos salir adelante con la ayuda del equipo de gobierno y la comunidad.
P: ¿Y cuáles han sido los momentos de mayor satisfacción?
RF: Me siento orgulloso de haber impulsado diversas obras y proyectos que han transformado Capdepera. Pero lo que más valoro es haber trabajado con una comunidad dispuesta a colaborar sin ánimo de lucro, participando en iniciativas de servicios sociales, cultura y gestión municipal. Me encontré con un pueblo comprometido, aunque, por supuesto, también hubo quienes no quisieron sumarse. Lo que nunca encontré fue gente que actuara en contra del interés general del municipio.
P: Haciendo balance, ¿crees que la gente ha comprendido y valorado tu gestión?
RF: La política es así. En su momento, la gente entendió por qué luchamos por la reforma de los paseos marítimos después de la borrasca. Pero la memoria electoral es corta. Los votos no siempre reflejan el trabajo hecho. Sin embargo, siempre he defendido que el interés de Capdepera estaba por encima del color político, y por eso me enfrenté a quien fuera necesario, ya fuera el presidente del Gobierno, la presidenta del Consell o la del Govern, si consideraba que los intereses del municipio estaban en juego.
P: ¿Cómo ves el pacto de gobierno actual?
RF: Lo veo como lo he visto desde el principio: antinatural. Su único objetivo era evitar que el alcalde de Capdepera siguiera siendo del PSIB. En 2027 habrá elecciones y dudo mucho que Més per Capdepera pueda volver a presentarse junto al Partido Popular. La pregunta es cuándo decidirán romper su alianza y cómo escenificarán esa ruptura.
P: ¿Cómo valoras la labor del equipo de gobierno actual?
RF: En dos años no han diseñado ni encargado ni un solo proyecto para el municipio. Todo lo que están ejecutando son proyectos que nosotros dejamos planificados. No han aportado una visión a largo plazo, sólo se dedican a la gestión del día a día. La alcaldesa del Partido Popular parece haber cedido el control a sus socios, que no la critican públicamente pero trabajan cada uno por su lado.
P: ¿Te has sentido traicionado por los empresarios a los que apoyaste en su momento?
RF: Nosotros siempre apoyamos a todos los ciudadanos y empresarios, porque es nuestro deber. En las elecciones, el pueblo decidió que quería un cambio, y lo reflejó en las urnas. Ahora queda por ver qué ha aportado este cambio a Capdepera.
P: ¿Es este un adiós definitivo a la política?
RF: No, es un hasta luego. Como dije en mi discurso de despedida, es un descanso, pero no un adiós definitivo.
P: Hablemos de Carmen Corraliza. ¿Qué ha significado para ti?
RF: Carmen es mi «mano izquierda». Llevamos 12 años trabajando juntos, tomando decisiones complejas en momentos difíciles como la pandemia o la crisis de 2012. Ha sido mi media naranja política.
P: ¿Cómo ves el futuro de Capdepera?
RF: Incierto. El impacto de estos cuatro años lo sentiremos a partir de 2027. Lo único que ha hecho este equipo de gobierno es subir impuestos: el IBI ha subido en torno a 1,2 millones de euros en cuatro años, y las tasas de basura en 2,5 millones.
P: Ahora que ya no eres alcalde, ¿has notado un cambio en cómo te trata la gente?
RF: Para nada. La gente que me saludaba lo sigue haciendo, y los que no me saludaban antes, siguen sin hacerlo. Lo que sí tengo claro es que debo agradecer al municipio la oportunidad que me dio de ser su alcalde durante 12 años. He disfrutado cada día en el cargo, solucionando problemas y trabajando para la gente.P: Y ahora, ¿en qué centras tu vida?
RF: En mi trabajo como profesor en el IES Capdepera y en mi familia. Llevo dos años sin el peso de la alcaldía y estoy disfrutando de mi papel como padre y marido, algo que en la política muchas veces se deja en segundo plano. Es una etapa diferente y enriquecedora.
