14 marzo 2026

    Kiko Melis: «Sant Antoni no necesita grandes novedades; su esencia es lo que importa»

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    En Capdepera, cuando el calendario marca enero, algo en el aire comienza a cambiar. Las calles, aún impregnadas del sosiego invernal, despiertan con una energía ancestral que anuncia la llegada de Sant Antoni, la fiesta que une pasado y presente bajo la luz de los foguerons y el eco de los dimonis. En el centro de esta celebración está la Obreria de Sant Antoni, cuyo presidente, Kiko Melis, se mueve entre el orgullo de mantener viva la tradición y la responsabilidad de adaptarla a los nuevos tiempos.

    Para Kiko, Sant Antoni no es solo una fecha, sino «la fiesta más importante de todo el calendario, y la vivimos siempre con la máxima ilusión». Y lo dice con la seguridad de quien sabe que mantener una tradición no es tarea sencilla, pero sí profundamente gratificante. «Empezamos a prepararla en octubre, y el trabajo no termina hasta que acaba la última beneïda. Cada semana nos reunimos todos los miembros de la Obreria, junto con los dimonis, para que todo salga como se espera. Es una labor de equipo, y cada detalle cuenta».

    De la picarolada al fuego de los foguerons
    Aunque los gabellins podrían recitar el programa de memoria, Kiko desgrana cada momento con la misma emoción que si fuera la primera vez: «El día 15 comenzamos con la picarolada, que siempre es un acto lleno de alegría, sobre todo para los más pequeños. El 16 es el turno de las corregudes y los foguerons, donde el fuego y la música llenan las calles. Y el 17, las beneïdes y la cavalcada dan el broche de oro a la celebración». Cala Rajada toma el relevo con un programa similar, excepto por la picarolada.

    No hay grandes sorpresas, y así es como debe ser. «Esta fiesta es muy tradicional, y queda poco espacio para las novedades. Su esencia está en las raíces, en mantener lo que siempre ha sido», asegura Kiko.

    Una fiesta con alma propia
    Aunque en toda Mallorca Sant Antoni late con fuerza, en Capdepera tiene un pulso único. «Quizá lo que más nos diferencia es la rotura de la ‘creu de mata’ y el encuentro de los dos dimonis», comenta Kiko con una sonrisa que refleja orgullo y cariño. Esos momentos, cargados de simbolismo, son el reflejo de una comunidad que cuida con mimo cada detalle de su identidad.

    La fiesta, sin embargo, ha cambiado en los últimos años. «Hay mucha más participación que antes», explica Kiko, «pero desde la Obreria trabajamos para que las raíces no se pierdan. Queremos que, aunque crezca en tamaño, siga siendo fiel a su origen».

    Educando a las nuevas generaciones
    La clave para mantener viva esta tradición está en transmitirla a los más jóvenes, y la Obreria lo tiene claro. «Visitamos todos los centros educativos del pueblo en los días previos a la fiesta. Les explicamos cómo es Sant Antoni hoy, de dónde viene y por qué está tan arraigado en nuestro pueblo. Es una labor que hacemos con mucho entusiasmo, porque sabemos que ellos son el futuro de esta celebración», detalla Kiko.

    Un llamado al respeto y la convivencia
    Con las calles llenas de gente y el fuego iluminando las noches, Kiko hace un llamado a la responsabilidad: «Es importante que se respete el espacio para que los dimonis puedan bailar y la banda toque sin problemas. Además, pedimos moderación con las bebidas alcohólicas para que la fiesta sea un lugar de disfrute para todos».

    Antes de despedirse, Kiko Melis lanza un mensaje de agradecimiento: «Quiero dar las gracias a l’Ajuntament de Capdepera, a los colaboradores y, por supuesto, a todos los vecinos de Capdepera y Cala Rajada por participar en estas fiestas tan nuestras. Espero que todos disfruten y vivan Sant Antoni como lo hemos hecho siempre: con respeto, alegría y orgullo por nuestra tradición».

    Así, con la voz de Kiko Melis resonando entre palabras y foguerons, Sant Antoni vuelve a Capdepera para recordarnos que hay cosas que nunca cambian, y que ahí radica su belleza. Visca Sant Antoni!

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