Capdepera ha vuelto a vibrar esta semana con una de sus tradiciones más arraigadas y singulares: el Alei-alei, una celebración marcada por el fuego y la devoción a la Virgen de la Esperanza, patrona del municipio. Este evento, organizado por la Obreria de l’Esperança con el apoyo de diversas asociaciones locales, llenó de luz, música y sentido las calles del pueblo.
La jornada comenzó al anochecer con el encendido de las tradicionales «faies» en el Castell. Los más pequeños, protagonistas indiscutibles de la festividad, portaban haces de cañas de càrritx sec mientras recorrían las calles al son del canto tradicional del «alei-alei». El desfile de fuego avanzó por lugares emblemáticos de Capdepera, llevando la llama de la tradición hasta la Plaça de l’Orient.
En este punto culminante, tuvo lugar un animado baile abierto con la Agrupació Castell de Capdepera, acompañado por una solidaria chocolatada en favor de València, que añadió un toque cálido y solidario a la noche. La participación intergeneracional y el ambiente festivo hicieron de esta celebración un recuerdo imborrable para todos los asistentes.
El Alei-alei, recuperado hace años por la Obreria de l’Esperança, guarda una profunda conexión con las tradiciones de fuego de los Pirineos. Esta sencilla pero mágica fiesta, antaño celebrada la noche de Navidad, ha sido adaptada para homenajear a la Mare de Déu de l’Esperança cada 18 de diciembre. En tiempos pasados, los abuelos encendían hogueras en las calles para entretener a los niños antes de acudir a las Matines. Hoy, la festividad sigue convocando a un número creciente de participantes, unidos por el deseo de mantener viva esta herencia cultural.
La devoción a la Virgen de la Esperanza también se materializó en las Completes, precedidas este año por el pregón de Pedro Forteza Melis. En su discurso, Forteza destacó el valor histórico y emocional de esta figura, cuya imagen original, según la tradición, habría llegado a Mallorca como mascarón de proa en la flota de Jaume I. La Virgen, con una historia envuelta en leyendas y misterios, permanece como un símbolo venerado en la capilla del Castell y en la parroquia de Sant Bartomeu.
El Alei-alei y las fiestas de la Esperanza son mucho más que un evento religioso: son una celebración del arraigo, la cultura y la unión de un pueblo que encuentra en sus tradiciones la fuerza para mirar al futuro sin olvidar su pasado.

