La talla histórica de la Patrona se venera desde el siglo XVI y está expuesta en la Iglesia Parroquial
El pasado 22 de octubre se dio a conocer la noticia de que monseñor Sebastià Taltavull, Obispo de la Diócesis de Mallorca, había firmado el decreto para la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza de la Cofradía de Semana Santa de Palma que este año celebra su centenario.
Esta imagen fue construida a instancias de doña Leonor Servera Melis, esposa de don Juan March Ordinas, nacida en Capdepera y gran devota de la Virgen de la Esperanza del Castell de esta localidad, la cual se venera desde el siglo XVI.
El acto de coronación de la imagen de la Cofradía palmesana tendrá lugar el 18 de diciembre, festividad de “l’Esperança”, en la basílica de Sant Francesc de la capital, sede de dicha Cofradía. Ese mismo día es, anualmente, fiesta grande en Capdepera.
En este municipio del nordeste de Mallorca, la noticia ha sorprendido a sus habitantes, que nada tienen que objetar sobre el hecho de que el Obispo distinga a una Cofradía. Sin embargo, el vecindario, en especial los numerosos feligreses y devotos de la Virgen de la Esperanza, patrona de la villa, se están sintiendo ninguneados por el olvido que el Obispado ha tenido con esta antiquísima talla, que inspiró e incentivó a la señora Leonor Servera a la hora de encargar una réplica para la Semana Santa palmesana.
Basta, si no, recordar que las “Mare de Déu” de Lluc, Lloseta, Major d’Inca, Sant Salvador de Felanitx y la de la Salud ya recibieron desde 1884 hasta 2006 la distinción de Vírgenes Coronadas Canónicamente. ¿Un agravio comparativo con Capdepera? Nadie nunca se ha manifestado dolido por ello, en el transcurso del tiempo, por la falta de este homenaje que, en este sentido, debía haber sido, asimismo, para la Virgen del Castell de Capdepera, prácticamente la más antigua de Mallorca. Un lugar de culto – Iglesia Parroquial de Sant Bartomeu y el Oratorio del recinto amurallado – y de vivencia litúrgica por parte de fieles gabellins a lo largo de los siglos, desde el XVI, lo cual refrenda las normativas de la Sede Diocesana dirigida por el Obispo Taltavull.
Los requisitos para obtener la Coronación van desde una antigüedad de la imagen no inferior a los 50 años, su valor artístico, con historia documentada, gozar de probada devoción desde sus inicios hasta su estado actual, la comprobación de los favores concedidos por dicha imagen y la irradiación de su culto. Todos ellos los cumple la Patrona gabellina.
Se trata de uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción hacia una advocación mariana (lo cual se da en Capdepera) que consiste en la imposición de una corona al icono o imagen escogida, a cargo del Sumo Pontífice (en Italia hay más de 300) o por el Obispo Diocesano (ahora mismo, mossèn Sebastià Taltavull).
A este último deberá dirigirse la petición – en aras de enmendar el olvido del Obispado – firmada por autoridades, representantes eclesiásticos y Obreries.
