15 marzo 2026

    «Casi todos nuestros clientes son extranjeros; no podríamos vivir solo del cliente mallorquín»

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    Entrevista a Margarita Teresa Vaquer Fons, vendedora de cerámica en el mercado de Cala Rajada

    Una vida dedicada a la cerámica

    Miquel Bestard

    Con casi cuatro décadas de experiencia en los mercados de Mallorca, Margarita Teresa Vaquer Fons y su marido, Tomeu Català, han convertido la venta de cerámica en su modo de vida. Desde su puesto en el mercado de Cala Rajada, han sido testigos del cambio en las tendencias, los hábitos de los consumidores y la transformación de los mercados locales. En esta entrevista, Margarita nos habla sobre los retos del negocio, el futuro de los mercados y cómo han mantenido viva una tradición que lucha por adaptarse a los nuevos tiempos.


    Pregunta: ¿Cuánto tiempo lleváis vendiendo en los mercados de Mallorca?
    Respuesta: Llevamos unos treinta y nueve años vendiendo en Cala Rajada. Desde el principio nos hemos dedicado a la venta de cerámica, un negocio familiar que hemos mantenido con mucho esfuerzo y dedicación.

    Pregunta: ¿Tenéis descendencia interesada en continuar con el negocio?
    Respuesta: Sí, tenemos tres hijas: María, que es la mayor, y las gemelas Teresa y Margarita. Cuando estudiaban, en invierno venían a ayudarnos y siempre decían que les gustaba. Puede que el día de mañana María continúe con el negocio familiar, pero las gemelas ya tienen sus carreras: una es contable y la otra maestra.

    Pregunta: ¿En cuántos mercados estáis presentes actualmente?
    Respuesta: Antes vendíamos en ocho mercados, pero con el tiempo hemos reducido. Ahora estamos el lunes en Cala Millor, martes en Artà, miércoles en Sineu, jueves y viernes libres, sábado en Cala Rajada y domingos en Alcúdia.

    Pregunta: ¿Siempre habéis vendido el mismo tipo de productos?
    Respuesta: Al principio todo era mallorquín: platos, cazuelas, jarrones, vasos, juegos de café… Eran productos de barro que se utilizaban mucho cuando se cocinaba con leña o butano. Ahora, con la vitrocerámica, esos productos han perdido demanda. Los jóvenes ya no los usan. Poco a poco hemos tenido que adaptarnos, introduciendo productos nuevos que interesen más al público.

    Pregunta: ¿De dónde proceden los productos que vendéis?
    Respuesta: Los traemos de varias partes de España, como Valencia, Córdoba, Jaén y Barcelona. Buscamos cosas que no se encuentren en las tiendas de souvenirs, artículos hechos a mano, más exclusivos y que no sean «made in China». Queremos que los clientes puedan ver la autenticidad de las piezas con el cuño de origen.

    Pregunta: ¿Qué tipo de clientes tenéis?
    Respuesta: Casi todos son extranjeros. No podríamos vivir solo del cliente mallorquín. En los mercados del interior suelen venir autocares llenos de turistas, y eso nos beneficia.

    Pregunta: ¿Cómo ves el futuro de los mercados?
    Respuesta: Lo veo bastante mal. Los mercados de pueblo han decaído mucho. Si mis hijas quieren continuar con el negocio, tendrán que buscar productos exclusivos y moverse mucho. Ahora hay menos cosas interesantes, y los fruteros, por ejemplo, también se quejan porque las ventas han bajado. Hoy en día, en los mercados se encuentra sobre todo ropa, que es más rentable y fácil de manejar. La cerámica, en cambio, se rompe fácilmente, lleva más trabajo y da menos beneficios. Poco a poco se va perdiendo la venta de cerámica.

    Pregunta: ¿Cómo es la relación con los clientes en los mercados?
    Respuesta: Hay de todo. Algunos clientes no tienen educación al comprar, algo que siempre he considerado importante. Nosotros tenemos precios fijos y no hacemos descuentos. Muchos extranjeros piden rebajas insistentemente. Si me lo piden tres veces, les repito que no hacemos descuentos. Algunos se enfadan, pero no lo veo justo; tienen que respetar los precios. Por otro lado, hay clientes muy atentos que valoran el trabajo que lleva cada pieza, no regatean y compran.

    Margarita Teresa Vaquer Fons nos deja entrever los retos y satisfacciones de un oficio que lucha por mantenerse en un mercado cambiante. Su dedicación y compromiso con la cerámica son un testimonio de la tradición artesanal que poco a poco busca adaptarse a los tiempos modernos

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