14 marzo 2026

    Jaume Nadal: el joven apasionado que transforma el bar del polideportivo de Capdepera

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    Jaume Nadal Rodríguez, de 25 años, conoce cada rincón del polideportivo de Capdepera. Lo vio crecer como espacio de juego cuando era niño, lo disfrutó como deportista en sus años de juventud, y hoy es el lugar donde ha decidido emprender una nueva aventura: llevar el bar del polideportivo, un reto que afronta con dedicación y la ilusión de hacer algo propio y dejar huella en su comunidad.

    Graduado como técnico en actividades físicas y deportivas, y con un título en actividades comerciales, Jaume tiene una historia de vida marcada por el esfuerzo y la cercanía con la gente. «Siempre he estado rodeado de deporte. Llevo toda mi vida jugando al baloncesto, y sigo en el primer equipo del Bàsquet Capdepera. He sido entrenador, y siempre he estado vinculado al polideportivo», nos cuenta. Su recorrido por el deporte le ha enseñado la importancia de trabajar en equipo y la humildad de saber que siempre hay algo nuevo que aprender, cualidades que hoy aplica en su nuevo papel al frente del bar.

    Lo curioso es que su entrada en esta nueva aventura comenzó de manera casual, casi como una broma entre amigos. “Al enterarme de que el bar salía a concurso, comentamos en broma: ‘¿te imaginas que lo llevo yo?’. Y, poco a poco, la idea se fue haciendo real. Decidí intentarlo y aquí estoy, con un contrato de diez años y muchas ganas de trabajar y aportar algo distinto”. Sabía que sería un proceso exigente y que tendría que competir por la concesión, pero su determinación no dejó lugar a dudas.

    Jaume no está solo en esta travesía. A su lado está su madre, Carmen Rodríguez González, quien le aporta experiencia y la confianza de un apoyo incondicional. «Sin ella todo sería mucho más complicado. Se encarga de la cocina y es mi mayor apoyo». Junto a ellos, Roser, prima de Jaume, completa este pequeño equipo familiar en el que cada uno aporta su esfuerzo y dedicación para que el proyecto avance.

    Lo que motiva a Jaume, más allá de la gestión del bar, es la posibilidad de crear un espacio donde la gente se sienta acogida. Le importa mucho que quienes acuden al polideportivo encuentren en el bar un lugar familiar, donde pueden compartir momentos después de un partido, esperar a sus hijos o simplemente relajarse. «Quiero que el bar sea un sitio donde las personas se sientan cómodas, donde no solo vengan a consumir, sino a disfrutar de su tiempo», explica.

    El camino no ha sido fácil. «Las primeras semanas fueron complicadas», admite. No solo tuvo que aprender rápidamente la gestión de un negocio, sino que también se encontró con la necesidad de darle un aire renovado al espacio. “Desde el principio, la gente se portó bien y ha habido un apoyo increíble, pero hubo que trabajar mucho para hacer algunos cambios y para adaptarme”, confiesa. Sin embargo, su esfuerzo no ha pasado desapercibido, y Jaume ya siente que el proyecto se va afianzando.

    Jaume es consciente de que este compromiso es un proyecto a largo plazo y que tendrá que adaptarse a lo que su comunidad necesite a lo largo de los años. «Mi prioridad ahora es levantar el negocio, aprender y mejorar», dice con humildad, mostrando la misma pasión que en su día puso en la cancha de baloncesto. “Espero que, cuando los años pasen, la gente pueda recordar este lugar con cariño, como un espacio que cuidamos entre todos”.

    El joven emprendedor tiene claro que su bar no es solo un negocio; es un proyecto de vida, un reflejo de su deseo de hacer comunidad, de aportar al lugar que lo ha visto crecer y devolver, en cada día de trabajo, un poco de todo lo que ha recibido.

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