Bilbao, 15 de mayo de 1972 — En un día que quedaría grabado en la memoria de los tripulantes de la empresa ISNASA, el buque tipo ferry “Menorca” se preparaba para una travesía histórica desde Bilbao hasta Cala Ratjada, en Mallorca. El armador, don Jose Alzina Ferragut, tenía grandes expectativas para este nuevo servicio marítimo que conectaría las Islas Baleares.
La construcción del “Menorca” estaba en su fase final en los Astilleros Celaya de Erandio, Bilbao. Sin embargo, surgieron complicaciones. Cuando el armador visitaba los astilleros para supervisar los trabajos, los operarios parecían dedicarse a otras construcciones una vez que él se marchaba. Ante esta situación, Alzina Ferragut tomó una decisión drástica: enviar a la tripulación directamente a Erandio para asegurarse de que los ingenieros se centraran en el “Menorca”.
El viaje desde Mallorca a Bilbao, vía Madrid, no fue precisamente placentero. Un grupo de seis tripulantes partió del Aeropuerto de Son San Juan a las 08:00 de la mañana del 15 de mayo. En Madrid, la ciudad estaba cerrada debido a las festividades de San Isidro, el patrón de la capital. Mientras yo pasaba el día con mis familiares, los demás tripulantes se las arreglaban como podían. El tren TALGO hacia Bilbao no salía hasta las 16:30. Llegamos puntualmente a la estación de Chamartín y emprendimos el trayecto normal, pasando por diversas localidades de poca importancia.
Sin embargo, la llegada a Bilbao se convirtió en un desastre. Eran las 21:30, y la ciudad estaba sumida en la oscuridad debido a un atentado de ETA que había hecho explotar los transformadores del centro. En la Estación de Abando (hoy Indalecio Prieto), el armador Alzina Ferragut nos esperaba. Así comenzó nuestra odisea.
La ciudad sin luz, los semáforos apagados y la incertidumbre nos llevaron a cenar a la luz de velas en el restaurante de la estación. Yo tuve que buscar alojamiento pasadas las doce de la noche, pero tuve la suerte de encontrar una amable señora que me acogió en su casa.
Al día siguiente, nos presentamos en los Astilleros Celaya para recordar a los operarios la importancia de trabajar en el “Menorca”. Durante un mes, asistimos puntualmente de 09:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00. Finalmente, el 15 de junio, partimos de Bilbao para realizar las pruebas de mar con resultados satisfactorios.
Una anécdota memorable ocurrió en el puerto de Santurce, donde repostamos gasóleo. Mientras los tripulantes se relajaban en un bar, yo quedé solo en el ferry llenando los tanques de combustible. En ese momento, un carguero brasileño atracó en el lado de babor del “Menorca” y, debido a su velocidad, reventó todas las defensas. Así comenzó la travesía épica del “Menorca” desde Bilbao hacia su puerto base en Cala Ratjada.
