La casi nula operatividad de la entidad obligan a su Junta Directiva a tomar esta decisión
El presidente de la Junta Directiva de la Comunidad de Regantes de Capdepera, con especial relevancia en la zona del torrent de Canyamel, Sergio Ruiz Gutiérrez, hará entrega en el Departamento de Agricultura del Ajuntament de Capdepera de la documentación pertinente que posibilitaba, hasta la fecha, la gestión y administración de dicha Comunidad.

A raíz de la sesión celebrada por los 72 comuneros que componen la entidad de regantes en la demarcación del torrente y tras la elaboración de una lista de deficiencias presentada ante la Conselleria de Agricultura y Pesca del Govern Balear, pendiente de ser resuelta desde hace tres años, y toda vez que las aguas residuales de la EDAR de Son Jaumell cumplen con el cometido de suministro, preferentemente a los dos campos de golf existentes en el municipio, y pese a que sea mínimo el número de agricultores que se nutren de estas aguas — los cuales disponen de canalizaciones en buen estado, mientras que el resto cuenta con obsoletas infraestructuras que impiden el servicio de regadío– ha impelido a la Junta Directiva, por la inoperatividad, a declinar el funcionamiento controlado, por su parte, de la Asociación de regantes. Actualmente, al abarcar su zona de influencia a todo el municipio, por mor del agua que proviene de la balsa de Son Jaumell, versus estación depuradora de aguas residuales (EDAR), la zona de Canyamel queda en ella incluída.
La Comunidad de Capdepera vendría a ser un sucedáneo de la del “Torrent de Canyamel”, nacida en los años 80 del pasado siglo, que contaba con el aprovechamiento de las aguas del torrente, desde el punto denominado “S’Hort d’en Baladre” hasta “Ca’n Pedrera”. En la zona del “Molí d’en Massanet” una acequia de mampostería, de 320 metros de longitud, otra de 520 y una tercera de 1.300 metros, integraban las tomas de agua. En “Ca’n Deïà” y “S’Heretat”, en el “Gorg d’en Marí” contaba con acequias, estanques, compuertas y accesorios del sistema hidráulico. El volumen era, en 1990, entre 9 y 11 litros por segundo, llegando a abastecerse de las aguas del torrente, en temporadas de canícula alta, de unos 30 litros/ segundo.
Las parcelas de “Es Clot Alt”, “Na Marchanda”, “Sa Torre”, “Sa Bassa Martina” y “Es Clou Anell” serían, entre 1990 y 2000 las zonas de regadío más beneficiadas. El sistema de riego estaba de servicio las 24 horas (un propietario distinto recibía, cada día de la semana, las aguas dimanantes de los arroyos y lagunas procedentes del caudal del “Torrent de Canyamel”, cuyas aguas permanentemente surtían las fincas o los estanques).




En la actualidad, son escasas las parcelas que labren o produzcan como antaño. Es por ello que, con la construcción del embalse de aguas de la depuradora, se ha facilitado el suministro del líquido elemento, mediante transformados distribuidor a los campesinos y propietarios de fincas agrícolas, a pesar de que el tipo y calidad del agua sea diferente.
Sin duda, las empresas destinadas al deporte del golf, en Canyamel y “Roca Viva” de “Sos Sastres” son las mejor beneficiadas por la necesidad, casi permanente, de regadío de las amplias praderas de césped natural de las que ambos clubs disponen, y que arrastra, cada una de ellas unas 1.200 toneladas/ día.
Por tanto, urge – en el decir de quienes aún sienten su responsabilidad como regidores de la Comunidad de Regantes — una reconsideración, a nivel de Conselleria de Agricultura del Govern Balear y Ayuntamiento, para racionalizar el funcionamiento de la misma en base a la realización de las correcciones que claman perentoriedad para que se sustancie el regadío más allá de los mencionados campos de golf y para quienes, todavía, perviven en el entorno agrícola de Capdepera, en especial en las canalizaciones inutilizables, inservibles, en la zona de la primigenia Comunidad, o sea a la vera del torrente de Canyamel.
Ahora mismo, la pelota está sobre el tejado de la institución gobernante en Baleares y el acicate que, desde la alcaldía o regiduría del Ayuntamiento de Capdepera, se impulse en beneficio de los pequeños payeses o labriegos que esperan, como agua de mayo, la revitalización de sus pertenencias agrícolas.
