Contar hechos que se repiten año tras año no es novedad. La tradición marca las pautas, invariables en cada edición, de lo que es la fiesta en sí de Sant Antoni Abad en Capdepera o en Cala Rajada. No va a ir por estos senderos este artículo. Solamente desearía hacer memoria, recordar unas personas con las que, en mis años mozos, jaleé todos los actos de esta tradicional celebración donde la religiosidad y lo profano se unían en un solo evento. ”El dimoni ja no fa por a ningú”, decían entonces y repiten ahora. El dúo de tenebrosos personajes ha restado todo el protagonismo al titular de la festividad del 17 de enero: Sant Antoni, el anacoreta, figura que pasa desapercibida entre la multitud, en medio de la chanza y la irreverencia de los cada día más numerosos asistentes, que ven cómo el párroco asiente esparciendo el agua bendita sobre los animales que, esos sí, van pletóricos de fe, a recibir el húmedo óbolo sobre sus espaldas.

Aunque, ahora aquí, queremos hacer una recordanza de algunas de las personas que, en calidad de “clavaris de Sant Antoni” hicieron posible que la fiesta se perpetuara en el tiempo, hasta nuestros días. Hablamos de Antonio Lliteras, de “Son Vadó”, que en 1986, era el “clavari honorífic”, junto con Pedro Melis “Colom”, Miguel Garau “Bessó” o Jaume Llinás “Bossa”.
Otra imagen reúne a un grupo de conocidos vecinos de Capdepera que rinden una especie de homenaje a Salvador Gelabert “Baió”, (con boina) “dimoni gros” por excelencia a lo largo de 30 años.
Y cuando, quien esto escribe, era monaguillo de la parroquia, una instantánea que recuperé hace unos días, cuando en 1956, un fotógrafo de Santa Maria, inmortalizó les “beneides gabellines” que se impartían desde el portal de Ca’n Creu d’Inca, y no desde la misma iglesia, allí enfrente, ya que Sant Antoni de aquellos años no era festivo, como ahora, y se consideraba un tanto irreverente por la presencia del maligno pululando por nuestras calles, acosando al Santo y, lo que era peor entonces, bebiendo “herbes seques” y vino tinto, mientras pasaban a bendecir el jumento (algunos con un puro, en la boca), ¡como han cambiado los tiempos!


L’amo en Miquel Siquier “Pruna” o Jaume Blanes “Parreta”, dejaron también sendas huellas en esta fiesta de enero, con su argumentario referido, en forma de glosario, a los aconteceres del año que había expirado.
Unos felices recuerdos que hemos querido compartir, en tan señaladas fechas, con nuestros convecinos de antaño y quienes continúan trabajando para la continuidad del Sant Antoni “gabellí”.
¡I que sigui per molts d’anys!
