La venta de estas delicias va destinada, una vez más, a la reparación de la Capilla d’es Carregador.
El arreglo de la Capilla d’es Carregador no puede demorarse por más tiempo. Se acerca el buen tiempo y hora es ya de poner manos a la obra. El concurso de fieles parroquiales y vecinos del municipio se han adherido, una vez más, después de un prolongado receso, a la elaboración, degustación y aportación de donativos que coadyuven a cerrar el presupuesto de la reparación del pequeño templo de la zona costera.
No son pocas las personas que, mangas recogidas, han colaborado en la venta de los típicos bunyols y suculentas cocas caseras. Es digna de encomio la participación de mujeres altruistas que, amantes de las bellezas de nuestro entorno, no han reparado mientes en la conservación de este enclave tan precioso, entre frondosos pinares, existente en la ribera que rezuma gabellinidad y que, en otrora, fuera tan apreciada por los habitantes de Capdepera y Cala Rajada.

El deseo de quienes habitan aquellos contornos de Es Carregador, pequeño pueblo residencial, es unánime al desear la posibilidad de que el 28 de julio próximo, festividad de Santa Catalina Thomás, a cuya advocación fue destinada la Capilla de aquel lugar, pudiera celebrarse con regocijo el final de la reparación del tejado, paredes y estancias para el culto divino.
Terminamos esta reseña adjuntando diversas fotografías del estado actual del Oratorio en cuestión, que ojalá pueda cambiar el semblante tras la ya perentoria necesidad de su acondicionamiento total y definitivo.
