13 febrero 2026

    Un pleno bronco y con mucha tensión

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    En la última semana, han trascendido los enfrentamientos dialécticos entre regidores del equipo de gobierno y de la oposición acontecidos en el último pleno municipal ordinario, celebrado hoy hace una semana (jueves 6 de junio). 

    La primera fase, que era la correspondiente a la aprobación de los puntos del orden día, no tuvo ningún problema y se resolvió sin pena ni gloria. Si nos los permiten, ya hablaremos de ellos en otro momento.

    El marro vino después, en la sesión de ruegos y preguntas. Aquí se abrió la veda a que los ‘disparos’ verbales crearán un fuego dialéctico cruzado que fue en aumento con el transcurso del tiempo. 

    Mejor dicho, todo empezó en la parte de decretos y resoluciones. Un espacio en el que el portavoz del PSIB y exalcalde, Rafel Fernández, le preguntó directamente a la alcaldesa cómo se sentía después de que sus socios de gobierno le hubieran puesto delante un decreto ilegal para que lo firmase. Un dardo envenenado al que Mireia Ferrer no quiso entrar al trapo. Respondió diciendo que una vez que se dio cuenta de que era el marido de la regidora, se puso en conocimiento y se eliminó el decreto, se eliminó la obra y no había mucha cosa que decir. 

    Fernández siguió preguntando insistentemente a Ferrer intentando arrinconarla, pero ésta aguantó el tipo. 

    Fernández abrió otro melón y le recriminó a la alcaldesa que el pasado 20 de mayo ésta firmara un decreto que, según él, “delega los poderes para firmar los contratos menores a Núria Garcia”.

    Ferrer, reconoció que después de lo ocurrido, y más sin que ella ser la regidora de Contratación del Ajuntament, no tiene porque ser la que firme los contratos y que por una recomendación de asesoría jurídica, es mejor que lo hiciera así como lo ha hecho, porque no se quiere volver a ver en medio de cuestiones que no tienen que ver con ella y de las que no es responsable y le recordó a Fernández que las facturas se aprueban en junta de gobierno o por pleno.  

    A partir de aquí, ya fue Núria Garcia la que entró en juego. Y su primera intervención ya fue dura: “Cada día cuando me levanto y cuando me voy a dormir doy gracias por no haber pactado con usted (en referencia a Fernández)”. 

    “Se le nota el odio que le tiene usted a Més per Capdepera”, aseveró, y exhortó que “no sé cómo tiene la santa barra de cargar contra mí, mi marido y este equipo de gobierno cuando no ha salido ni un euro”. 

    Aquí, fue cuando García se sacó una carta que nadie se esperaba y sacó a dilación “veinte facturas de la pasada legislatura de familiares directos de regidores del equipo de gobierno por valor de 26000€”. “Usted ha dado este dinero a dedo”, apuntó. 

    A partir de este momento, se inició una retahíla de comentarios entre uno y otro, con un combate verbal entre ambos que se prolongó durante un par de minutos, dejando a todo el mundo callado y estupefacto. 

    Después de estos momentos tensos y elevados de tono, se inició el tiempo de los ruegos y preguntas. 

    Fernández avisó de que iba a preguntar sobre turismo. Un error en la realización de un cartel promocional fue motivo de debate entre regidores de las diferentes formaciones con dimes y diretes que llevaron a sacar a colación a la Asociación Hotelera. 

    Un instante crucial del pleno fue cuando a Fernández se le escapó (o lo dijo de manera totalmente intencionada) un comentario hacia la alcaldesa, refiriéndose al padre de ésta, algo a lo que Mireia Ferrer respondió de manera tajante pero muy educada diciendo que ella nunca se ha referido en un pleno a nadie de la familia de Fernández. Posiblemente, este comentario fue el que sirvió para zanjar esta vía de discusión y que los temas se desviaran hacia otras cuestiones. 

    De hecho, se hizo mención a la entrevista que Faxdepera realizó semanas atrás a la alcaldesa. Un hecho que Fernández aprovechó para pedir a Mireia Ferrer por diferentes puntos, creándose nuevamente discrepancias y opiniones opuestas entre unos y otros. 

    A partir de aquí, Fernández viró el debate hacia la seguridad y el regidor de Seguretat, Manuel Filgueiras, en concreto sobre la Unitat de Platges. Ambos tuvieron puntos de vista diferentes, en el que el tono de la conversación entre ambos llamó más la atención que las argumentaciones, demostrando que era tarea imposible que pudiera haber un punto de encuentro entre ambos. 

    El regidor de Fires i Festes, Joan Campins, aprovechó para hacer un agradecimiento masivo a todas aquellas personas y colectivos que participaron y valoró que “fue muy positivo”, si bien reconoció que “hay cosas que mejorar”, como el tema relacionado con los vasos de barro, aspectos internos de organización y reparto de lugares para los expositores.

    Fernández comentó que “el mercado fue diferente” y apuntó que “el tema de los vasos de barro no funcionará”. Dijo que “la gente nos dijo que faltaba más movimiento de las actuaciones” y eso que Campins afirmó que este año ha habido más actos que en ediciones anteriores.  

    Al final, ambos acordaron que hay determinados aspectos que se pueden estudiar en común con la finalidad de que el Mercat, y por ende la Fira de Sa Llampuga, sigan teniendo buenos resultados. 

    Hasta aquí la intervención de Fernández.

    A partir de este momento, los demás regidores del PSIB iniciaron sus participaciones en base a las diversas áreas consistoriales. De hecho una regidora del PSIB comentó que hubo momentos de “vergüenza” por haber hecho “política sucia” y que más que un pleno parecía un “patio de colegio”.  

    A raíz de volver a tratar un tema de movilidad, en concreto el de que hay camiones que en determinados momentos ocupan los lugares de estacionamiento habilitados para taxis, fue aquí cuando Rafel Fernández llamó “chaval” al regidor de Mobilitat, a lo que éste reaccionó aseverando que “¡faltas de respeto, ninguna!” Y les apeló a los regidores del PSIB que si piden un cambio en las formas (en alusión a lo solicitado minutos antes por una regidora del PSIB), han de ser los primeros en cumplirlo.

    Después de esto, poco más hubo que mencionar. 

    Una sesión bronca, dura y muy tensa en algunos momentos y que llegó a estar a punto de sobrepasar líneas infranqueables. 

    Las relaciones entre equipo de gobierno y PSIB (grupo mayoritario de la oposición) están en un momento muy delicado, que deja de manifiesto que trasciende lo meramente político para entrar en lo estrictamente personal. 

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