12 febrero 2026

    “Preparar el pregón me ha llevado a la infancia y me ha recordado lo feliz que fui en Capdepera”

    Ángela López Muñoz

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    Entrevista a Ángela López Muñoz, pregonera de las Festes de l’Esperança 2025

    Ángela López Muñoz será la encargada este año de pronunciar el pregón de les Festes de l’Esperança, una responsabilidad que ha recibido con sorpresa, emoción y un profundo sentido de gratitud. Vecina de Capdepera desde los dos años, vinculada durante más de tres décadas al comercio de Font de sa Cala y miembro activo —aunque discreto— de la Obreria de la Esperança, Ángela afronta esta etapa coincidiendo con su jubilación. Conversamos con ella sobre este honor inesperado, sus recuerdos, su devoción y el significado que estas fiestas tienen en su vida.

    ¿Qué fue lo primero que sentiste cuando te comunicaron que serías la pregonera de l’Esperança 2025?

    —Lo primero que sentí fue pánico. Me quedé muy sorprendida, de verdad no me esperaba que me dieran esta noticia.

    Ha pasado ya un tiempo desde aquel momento. ¿El sentimiento ha cambiado?

    —Ahora ya lo tengo más asumido y no hay vuelta atrás, pero sí que le tengo mucho respeto al pregón.

    ¿Cómo te enteraste de la propuesta? ¿Quién te lo comunicó?

    —Me llamó nuestro párroco, Xisco Bernabéu, y me propuso hacer el pregón de este año. Él insistía, y yo le dije que no rotundamente. Pero al día siguiente pensé: “Bueno… ¿y por qué no?”. Y entonces acepté.

    ¿El pregón está ya preparado?

    —Sí, ya lo tengo preparado. Ahora lo que toca es ensayar un poquito cada día.

    Sin avanzar su contenido, ¿qué te gustaría que transmitiera?

    —Me gustaría dar las gracias a todo el pueblo de Capdepera y a la Mare de Déu de l’Esperança por todos esos años tan bonitos y por tanta gente que nos ha querido siempre.

    ¿De quién te acuerdas especialmente en estos días? ¿Qué sentimientos se despiertan?

    —Me acuerdo mucho de mi abuela y de mi madre, Concha. De cuando subíamos juntas al Castell para ver a la Mare de Déu de l’Esperança. Mi madre siempre fue muy religiosa y muy devota, y eso me lo transmitió a mí. Las echo mucho en falta, porque me gustaría que estuvieran aquí conmigo ese día. Para mi madre sería muy importante. Preparar el pregón me ha llevado a la infancia y me ha recordado lo feliz que fui en Capdepera.

    Ser pregonera coincide además con tu jubilación, el 26 de diciembre. ¿Qué te ronda por la cabeza en esta etapa?

    —Es pura coincidencia, pero lo único que quiero ahora es tener salud y poder disfrutar de estos años. Seguir con las novenas de la Virgen y hacer cosas que me gusten, porque vivimos en un lugar maravilloso.

    Has trabajado más de 30 años en el souvenir de Font de sa Cala. ¿Qué ha significado para ti?

    —He estado treinta y pico años, y era mi segunda casa. He trabajado muy a gusto y con mucha felicidad. Es una zona muy querida para mí.

    ¿Desde cuándo formas parte de la Obreria de la Esperança?

    —Ya hace unos cuantos años. Entré gracias a Juana Colom, que se lo comentó a dos amigas mías y a mí. Hoy estoy muy contenta, porque somos un grupo no demasiado grande, pero hacemos muchas cosas importantes para mantener viva esta fiesta.

    Se dice que te gusta ayudar, pero siempre desde un segundo plano.

    —Sí, soy discreta. Me gusta colaborar en todo lo que pueda, pero siempre he sido muy vergonzosa y muy tímida. No me gusta hablar en público.

    ¿Qué representa para ti la Virgen de la Esperanza?

    —Representa muchísimo. No es una Virgen cualquiera: es una Virgen embarazada, que está esperando a su hijo, y eso es algo muy, muy bonito.

    Naciste en Extremadura, pero llegaste a Capdepera con dos años. ¿Te sientes gabellina?

    —Nací en Hinojosa del Valle, un pueblecito de Badajoz, pero llegué a Capdepera siendo muy niña. Por eso me siento totalmente de aquí. Me sent molt gabellina.

    ¿Te has sentido bien acogida en el municipio?

    —Siempre. Mi familia y yo nos hemos sentido muy queridos en Capdepera: por su gente, su vida, su cultura y sus costumbres.

    ¿Cómo ves el futuro de la celebración de l’Esperança?

    —Creo que no se perderá. Es verdad que la participación ha bajado, pero al ser la patrona de Capdepera su fiesta no desaparecerá nunca. Incluso quienes no van a la novena ni a misa suben a hacerle una visita.

    ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a la gente y, especialmente, a los más pequeños?

    —Les diría a las mamás y papás que lleven a sus niños al Castell de Capdepera. Es precioso, tiene unas vistas estupendas y allí pueden visitar a la Virgen de la Esperanza. Que sepan que está ahí para todo lo que necesiten.

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