¿Se han percatado de qué ahí por dónde vayan se están haciendo obras a tope?
Estos días atrás, nos dimos una vuelta por Cala Rajada y es una pasada el ver la de otras y proyectos que se están llevando a cabo.
Entre hoteles y negocios que se están adecuando para abrir la temporada, nuevas iniciativas privadas que van a contratiempo para abrir esta temporada (que está aquí al lado), particulares que hacen reformas en sus viviendas o comunidades que arreglan los edificios, tenemos el municipio infestado de obras.
Bares, restaurantes, discotecas, hoteles, chalés, edificios de vecinos, obra pública… Vaya lista. Todo al mismo tiempo y a tope para acabar lo antes posible.
Las fotos que les mostramos son un claro ejemplo de ello.
Ha sido gracioso porque cuando tomábamos las imágenes algunos de los profesionales que trabajan en los proyectos nos miraban sorprendidos pensando que posiblemente era alguien (del Ayuntamiento) que les fiscalizaba por si estaban haciendo algo mal. En cambio, cuando les explicábamos que era para Faxdepera su semblante cambiaba y se convertía en una sonrisa agradable.

La realidad es que es bonito el volver a ver a la gente trabajando con ilusión. A simple vista es lo que hemos percibido a la hora de realizar este reportaje.
Que después nos podamos plantear si esto no hay quien lo pare y que puede llevar a consecuencias irremediables, pues la verdad no lo sabemos. Es cierto que es un tema que impone respeto, mucho respeto, pero no lo sabemos.
Sí que es cierto que debemos plantearnos seriamente hasta qué punto podemos crecer y crecer y crecer (que es algo lícito porque la gente quiere ganarse el pan como pueda), pero también es cierto el coste que esto representa para nuestro entorno.
Un debate que debería abrirse muy seriamente para ponerlo sobre la mesa y abordarlo con responsabilidad y la mirada puesta en el futuro, pero también en el presente.
La situación es tan compleja que se hace difícil el plantearse qué ocurrirá a dos meses vista, si ni tan siquiera sabemos a ciencia cierta cómo irá la temporada turística (por mucho que haya previsiones que digan que será fantástica).
Lo que estamos viendo estos días, con tantas obras, proyectos y construcciones no es más que el resultado de gente que intenta aprovechar al máximo el momento porque no sabe qué pasará mañana.


De esta situación, directa o indirectamente nos alimentamos todos: desde el que tienen un hotel, a un camarero, del que tiene un restaurante a un obrero, del que tiene un bar o un restaurante a un empresario de la carpintería… Todos, todos, todos, vivimos directa o indirectamente de ésto.
Con esta argumentación queremos llegar al mismo lugar de siempre: todos necesitamos de todos. No hay nadie que sea enemigo de nadie. Los empresarios dependen de los trabajadores y viceversa. Sin unos no hay los otros y sin los otros no hay unos.
Eso sí, es entre todos que debemos entonces, con responsabilidad y respeto, abrir el debate de qué futuro queremos. Y esto pasa sin lugar a dudas por preservar y normativizar el uso de nuestro maravilloso entorno.
Si no, como ya se ha dicho en muchas ocasiones, todos, absolutamente todos corremos el riesgo de morir de éxito.

