Las fiestas de Canyamel llegaron con su esencia característica y nos regalaron un fin de semana inolvidable, lleno de actividades para todos los gustos.
El sábado 22 de julio, la plaza Cap Vermell se convirtió en el epicentro de la celebración. La jornada comenzó con una deliciosa cena «a la fresca», donde vecinos y visitantes compartieron risas y buenos momentos en un ambiente festivo.
Simultáneamente, en la capilla de Canyamel, se celebró una emotiva misa en honor a la patrona Santa Catalina Tomàs, un momento de recogimiento y devoción que remarcó el arraigo cultural y religioso de estas festividades.
La música en vivo no se hizo esperar, y el grupo MARTINI BOY’S nos hizo vibrar con su repertorio variado y animado. Los asistentes no pudieron resistirse a mover los pies al ritmo de la música, creando una atmósfera de alegría contagiosa.
El domingo 23 de julio, la diversión continuó con una tarde dedicada especialmente a los más pequeños. En la plaza Cap Vermell, los juegos infantiles se apoderaron de la escena, llenando el lugar de risas y energía desbordante. La fiesta de la espuma fue otro de los momentos más esperados por jóvenes y adultos. El entusiasmo de todos al sumergirse en este mágico mundo de burbujas fue una muestra de que la juventud y la diversión no tienen edad.
Y, como colofón de este espectacular fin de semana, la playa se iluminó con el espectáculo del castillo de fuegos artificiales. Los cielos de Canyamel se tiñeron de colores brillantes y destellos, creando una experiencia visual deslumbrante que dejó a todos boquiabiertos.
Con el fin de fiesta, las risas, la música y los momentos compartidos quedaron en el recuerdo de cada uno, marcando otro capítulo inolvidable en las fiestas de Canyamel.



