Capdepera no dispone actualmente de pista para la celebración de carreras de caballos. La no renovación del contrato de alquiler de la pista de Es Cavaller, vigente hasta el pasado 31 de diciembre, ha dejado al municipio sin un espacio habilitado para el desarrollo de pruebas hípicas, una circunstancia que podría cobrar especial relevancia a medida que se acerque el verano y, con él, las fiestas patronales de Sant Bartomeu.
Faxdepera ha hablado con diversas fuentes vinculadas al ámbito hípico, social y municipal para conocer la situación real en torno a este asunto. Según la información recabada, la pista de Es Cavaller había estado alquilada durante los últimos once años a nivel particular. Sin embargo, tras el fallecimiento de la anterior propietaria de la finca y la posterior herencia, por parte de otros familiares, la nueva propiedad ha optado por no continuar con el arrendamiento.
En cuanto a los motivos de esta decisión, las versiones difieren. Por una parte, se apunta a una supuesta falta de mantenimiento de las instalaciones. Por otra, hay quien sostiene que la propiedad prefiere disponer del terreno para destinarlo a cultivo, concretamente a la siembra de cebada, y gestionar el espacio con total libertad, siendo totalmente falso que no se haya realizado un buen mantenimiento.
En cualquier caso, lo cierto es que, pese a los contactos mantenidos, no ha sido posible alcanzar un acuerdo para renovar el alquiler.
Cabe recordar que el pasado verano, coincidiendo con las fiestas de Sant Bartomeu, fue sonado el episodio de tensión que se produjo el día previsto para la celebración de las carreras Sant Bartomeu, cuando uno de los propietarios manifestó su rechazo a la presencia de vehículos en la zona, generándose una discusión con la persona que tenía alquilada la pista. Diversas fuentes señalan que aquel incidente pudo suponer el punto final de una relación que ya venía siendo compleja.
Representantes municipales se han reunido desde entonces en distintas ocasiones con la propiedad con el objetivo de intentar mantener el uso del espacio, al menos para la celebración puntual de las carreras durante las fiestas patronales. Según ha podido saber Faxdepera, incluso se valoró la posibilidad de revisar muy al alza el precio del alquiler, que según cuentan los mentideros municipales rondaba los 2.500 euros anuales, pero finalmente no se alcanzó ningún acuerdo, ni siquiera contemplando una cantidad superior.
La hípica forma parte de la tradición de Capdepera. Desde hace más de un siglo, a principios del XX las carreras se celebraban en Es Cos de Son Jaumell, en tiempos en que la finca era propiedad del militar Jorge Fuster Valiente, antes de su venta a Joan March (y eso que gente como los Forteza también estaban interesados).
Posteriormente, las pruebas se trasladaron al Camp Roig (lo que hoy es el polígono), para finalmente acabar en Es Cavaller, donde han permanecido hasta ahora. En este último enclave, el Club Hípico de Capdepera fue durante un tiempo el arrendatario, pasando después a manos de un particular que ha gestionado la pista en los últimos años.
Más allá de la cuestión contractual, lo que hoy es un hecho es que el municipio carece de un espacio para la celebración de carreras. En pleno mes de febrero, la situación puede no generar una preocupación inmediata, pero el calendario avanza y Sant Bartomeu es, para muchos, una cita inseparable de las carreras de caballos. Como recuerdan algunos aficionados, “sin carreras, no hay fiestas de Sant Bartomeu”.
Fuentes consultadas confirman que se están explorando alternativas y manteniendo conversaciones para encontrar una solución. Sin embargo, a día de hoy no existe una alternativa cerrada ni un emplazamiento definitivo que sustituya a la pista actual. Lo que está claro es que el propietario de Es Cavaller ha dicho que no es no.
El debate, por tanto, permanece abierto. Entre la voluntad de preservar una tradición arraigada y el legítimo derecho de la propiedad sobre su terreno, Capdepera se enfrenta al reto de encontrar un equilibrio que permita que la hípica siga teniendo su espacio en el calendario festivo y en la historia viva del municipio.



