20 julio 2026

    La plaza dels Pins inicia su transformación: 2,2 millones para renovar el corazón de Cala Rajada

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    La actuación contempla la remodelación integral de la plaza y la renovación de las redes urbanas de las calles colindantes. La idea es crear un espacio más accesible y peatonal, con una plataforma única y una nueva ordenación de los usos.

    Las obras deberán repartirse en dos temporadas para reducir su impacto sobre la actividad turística.

    El Ayuntamiento de Capdepera ha sacado estos días a licitación el proyecto, con un presupuesto base de 2.216.671,12 euros, IVA incluido, y un plazo total de ejecución de once meses.

    El contrato no pretende renovar tan solo la imagen exterior de la plaza. También incorpora la intervención en las redes urbanas de las calles colindantes, además de la dirección facultativa de las obras y la coordinación de seguridad y salud. El procedimiento se ha dividido en tres lotes: uno principal, dotado con 2.190.051,12 euros, para ejecutar la remodelación y renovar las infraestructuras; otro de 18.150 euros para la dirección facultativa, y un tercero de 8.470 euros para la coordinación de seguridad y salud.

    Una plaza más peatonal y accesible

    El planteamiento general consiste en reformar por completo la plaza para mejorar tanto su funcionamiento como su imagen. Una de las actuaciones centrales será la transformación del espacio en una plataforma única, eliminando los desniveles y bordillos que actualmente separan las aceras de la calzada.

    Esta solución permitirá facilitar los desplazamientos de personas con movilidad reducida, mayores y familias con carritos, pero también modificará la relación entre los peatones y el tráfico. Al quedar todo el espacio a una misma cota, la plaza dejará de percibirse como un conjunto de aceras separadas por zonas de circulación y adquirirá una configuración más continua.

    La regidora de Turismo, Mireia Ferrer, explica que el objetivo es convertirla en “una auténtica plaza de pueblo: un lugar más amigable, más humano y pensado para las personas, y no tanto para los vehículos”.

    “La finalidad del proyecto es doble”, añade Ferrer. “Por una parte, estética, dotando a la plaza de una imagen renovada y más cuidada; y, por otra, funcional, mejorando la accesibilidad, la seguridad peatonal y el uso ciudadano del espacio”.

    La reforma contempla asimismo la reubicación de la parada de taxis, que abandonará su actual emplazamiento dentro de la plaza. El traslado permitirá liberar superficie y reorganizar los diferentes usos del espacio de acuerdo con el nuevo diseño.

    “Con esta reordenación queremos liberar espacio dentro de la plaza y darle un uso más coherente con la idea de plataforma única”, señala la regidora.

    El proyecto busca combinar una renovación estética con cambios funcionales en materia de accesibilidad, seguridad peatonal y movilidad. La intención municipal es recuperar la plaza como punto de encuentro y reducir el peso que actualmente tiene la circulación rodada en su configuración.

    “Lo que buscamos es que deje de ser una zona de paso de coches para convertirse en un lugar de vida social”, resume Ferrer.

    La reforma visible y las infraestructuras ocultas

    El proyecto incorpora la renovación de las redes urbanas de las calles colindantes, una parte menos visible, pero fundamental para evitar que la actuación se convierta en un simple cambio superficial.

    Incluye trabajos de demolición, drenaje, pavimentación, instalación de mobiliario urbano, alumbrado y señalización, además de actuaciones eléctricas, pintura y gestión de los residuos generados durante la obra.

    La intervención, por tanto, no se limitará a mejorar la imagen exterior de la plaza, sino que actuará también sobre servicios e infraestructuras que condicionan su funcionamiento diario.

    Dos millones procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible

    Una parte sustancial del proyecto se financiará con dos millones de euros procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible, correspondientes al Plan Anual 2024-2025.

    Mireia Ferrer destaca que “se trata de la primera financiación del impuesto turístico que recibe Capdepera”.

    “En ocho años no había llegado ni un euro de este fondo al municipio”, afirma la regidora, quien considera especialmente relevante que parte de estos recursos se destinen ahora a una actuación de esta envergadura en Cala Rajada.

    Ferrer vincula la concesión de la ayuda con “el peso turístico del municipio” y considera que “la actuación permite que parte de los recursos recaudados por la actividad turística reviertan directamente en la mejora de Cala Rajada”.

    “Somos uno de los grandes recaudadores de la ecotasa y era importante que una parte de esos recursos regresara al municipio”, sostiene.

    Once meses efectivos, repartidos en dos periodos

    La magnitud de la intervención impedirá ejecutar las obras en una única temporada baja. El contrato establece un plazo efectivo de once meses y no contempla prórrogas, pero la previsión municipal es distribuir los trabajos en dos periodos para no afectar de lleno a los meses de mayor actividad económica.

    El calendario planteado pasa por comenzar en noviembre y trabajar hasta mayo. Con la llegada de la temporada turística, las obras se suspenderían y se retomarían en noviembre del año siguiente, hasta completar los once meses de ejecución.

    “Si nos ciñéramos a un único periodo de noviembre a marzo, sería prácticamente imposible acometer una obra de esta envergadura”, señala Ferrer.

    La regidora explica que el planteamiento responde a la necesidad de compatibilizar la ejecución del proyecto con el funcionamiento turístico y comercial de Cala Rajada.

    “La idea es avanzar todo lo posible durante los meses de menor actividad y detener los trabajos cuando comience la temporada fuerte, para reducir al máximo las molestias”, indica.

    Este calendario permitirá así reducir las afecciones durante el verano, pero también significa que la remodelación no estará completamente terminada al inicio de la próxima temporada turística. Una parte sustancial podrá ejecutarse durante el primer periodo, aunque el proyecto necesitará una segunda fase a partir del otoño siguiente.

    La oferta económica decidirá buena parte de la adjudicación

    En el lote principal de las obras, la oferta económica tendrá un peso del 60 % en la puntuación. El 40 % restante se repartirá entre la reducción del plazo de ejecución, la ampliación de la garantía, la comprobación de la realidad física de la obra y la asunción de posibles excesos de medición.

    La dirección facultativa se adjudicará valorando principalmente la oferta económica, la experiencia profesional y el aumento del número de visitas semanales a la obra. En la coordinación de seguridad y salud, el precio supondrá el 70 % de la puntuación y la experiencia profesional el 30 %.

    La documentación establece además una garantía definitiva equivalente al 5 % del importe adjudicado y permite la subcontratación en las condiciones fijadas por el pliego.

    Una intervención que cambiará el centro de Cala Rajada

    La actuación afronta, al mismo tiempo, dos retos. El primero será ejecutar una obra de más de dos millones de euros en un entorno urbano de gran actividad comercial y turística. El segundo, conseguir que la nueva configuración preserve la plaza como centro social y no se limite a ofrecer una imagen renovada.

    Para Mireia Ferrer, el proyecto debe permitir “recuperar ese carácter de plaza de pueblo que es, al fin y al cabo, el corazón social de Cala Rajada”.

    El resultado definitivo dependerá del desarrollo técnico y de la ejecución de las obras, pero la licitación permite ya establecer el alcance general: no se plantea un arreglo puntual, sino una transformación urbana de largo recorrido que necesitará dos temporadas de trabajo para completarse.

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