La tasa de actividad permite evaluar la capacidad laboral de un municipio, estableciendo una comparación entre la población activa situada entre los 16 y 64 años, incluyendo los ocupados y quienes están inscritos en el desempleo. No hay duda que el descenso en 155 habitantes de Capdepera, en 2020 – según he averiguado a la vera del INE – habrá aumentado hasta, al menos, casi el triple a lo largo del pasado año.
Muchos peninsulares que llegaron para trabajar en turismo y otros servicios, por escasez de ocupación, decidieron regresar a sus puntos de origen, como Extremadura, en mayor grado poblacional en nuestra localidad, entre otras provincias más desarrolladas. En su tierra cuentan con vivienda propia y difícilmente, aquí en Mallorca, podrían asumir alquileres y gastos personales o familiares estando en situación de paro. Y, aún así, aunque tuvieran una nómina, ésta no les resuelve lo que cuesta alquilar casa y, mínimamente, vestir y comer.
En los años 2018/2019 los datos situaban Capdepera a un nivel superior a otros patrones de normalidad de Baleares, situación fácil de entender en una economía en expansión. La pandemia lo trastocó todo, pese a preclaros pensadores que pontificaban que, en lo sucesivo, se normalizarían las cosas y, eso sí, paulatinamente, se irían eliminando las carencias existentes. No ha supuesto una crisis como la de 2008 del que las secuelas todavía son visibles en distintos ámbitos. El planteamiento que por mor de la “Covid” hizo el Govern Balear, en especial con los “Ertes” y otras figuras, resultó favorable.
La norma que se diseñó, expuesta en FITUR, permitió que las islas liderasen este proceso en torno a la sostenibilidad, entendida en lo social, en la economía y en el medio ambiente, en base a una serie de medidas que, presumiblemente, tendrían que permitir un crecimiento de la economía más inclusiva y sostenible, lo cual habrá de beneficiar a trabajadores foráneos y no sólo españoles si no, también, extranjeros de este 22% de media con que cuenta Capdepera en el conjunto de la isla, los cuales tuvieron que regresar a sus países por falta de trabajo, pudiendo reintegrarse, nuevamente, entre nosotros con esperanza cara al futuro. Una mejora, sin duda, en bien de la convivencia entre residentes, trabajadores y turistas, con un uso más eficiente de los recursos y con la participación y el impulso público-privado, según dictados europeos.
El único municipio que perdió población en 2020, parece ser, que fue Capdepera, según informó el Instituto Nacional de Estadística, a pesar de que, aún, cuente con 12.000 habitantes. El estancamiento demográfico o pérdida de cifras en este sentido se puede atribuir a un descenso en la natalidad, el incremento de la mortalidad y los efectos de la crisis económica debido a la paralización comercial por la “Covid”. Capdepera se encuentra en el tercer lugar, casi rozando el cuarto, entre los que han reducido el número de habitantes, por detrás de Alcudia y Sóller. Capdepera se cuenta entre los municipios con los hogares de renta más baja, juntamente con Vilafranca y Costitx.
En Baleares se está reduciendo el desempleo, habiendo sido líderes en España, y a pesar de los comentarios del empresariado de servicios de Capdepera que apuntan a un descenso de estancias turísticas ahora mismo en este 2024. Hace dos años, las informaciones señalaban 14 hoteles nuevos, sorprendentemente, en este municipio, y solamente 9 en la vecina Cala Millor. Los fondos europeos en pro de quienes tienen la posibilidad, aunque mermados recursos, de ofrecer trabajo podría apaciguar el cómputo todavía exento de trabajo.
Capdepera se caracteriza formada por tres tipos de habitantes, de dimensiones diferenciadas: hogares con situación socioeconómica muy favorecida, profesionales y trabajadores de clase media y, los más numerosos, las clases trabajadoras modestas y, además, cabe considerar a los habitantes de los cuales no queda bien definido su “estatus”. Ahí cabrá incidir en una mayor atención, en evitación de llegar a los estratos de pobreza que asoman, de forma preocupante, entre el vecindario.
