9 marzo 2026

    TERTULIA CIUDADANA EN EL ANTÍGUO “CAFÉ I PUNTES”

    Pere R. Guaita

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    A L’AGUAIT Pere R. Guaita

    Al lado del Teatre Municipal han instalado un “kebab”. Es el local donde antes estuvo la cafetería “Café i Puntes”, la cual tuvo un esmerado servicio domiciliario motorizado. A falta de bar en el Teatre, buenas son las “tortas” y demás “menjúa” que allí se sirven, incluso “palomitas”.

    ___ “¡Bien! Aquí no habíamos venido, todavía, a celebrar la periódica tertulia”, apunta Pedro. Y añade: ___ “Pero, antes de iniciarla, habrá que pedir disculpas…”
    ___ “¿A quién?”
    ___ “A unas jóvenes mujeres que se sintieron aludidas por unas historias que contamos en la anterior tertulia. Fueron unas frases fugaces, sin maldad alguna, que no debieron ser bien interpretadas por esas parientes de un amigo nuestro, a quien recordamos con mucho afecto, y que, en modo alguno, deseaban desacreditar al personaje”, puntualiza Miguel.
    ___ “Las anécdotas que sacamos en estas tertulias se comentan sin ánimo de ofender a nadie. En la anterior tertulia hablábamos de cuando ejercíamos de monaguillos y lo traviesos que éramos. Cada uno de los casi treinta escolanes de aquellos tiempos tenía y tiene historias que recordar y contar. Tal vez aquellas lectoras, debido a su juventud, no tuvieron la oportunidad de conocer las ‘gamberradas’ que hacíamos los pillos monaguillos”, señala Pedro.
    ___ “Sentimos, pues, la incomodidad que la pasada tertulia provocó en aquellas señoras. ¡Pedimos disculpas!”, ruega Juan en nombre de todos.
    ___ “¡Es que hoy en día es tan fácil que surja crispación por cualquier cosa! Muchos jóvenes de hoy piensan que este mundo con el que se han encontrado siempre ha sido así. ¡Craso error, chicos!”, indica José.
    ___ “Nuestros monaguillos de los años 1950/1960 hacían cosas que hoy serían anatema. El rector Dalmau, el jueves lardero (‘Els darrers dies de carnaval’), mandaba a los escolanes a echar ‘polvos talco’ a las monjas franciscanas, como costumbre que era echar harina a las chicas y mujeres en estas fechas. También, los monaguillos —la mayoría de chicos del pueblo lo eran— iban a echar cachivaches y basura en las entradas de las casas como final de un día de ‘matanzas de cerdo’ y, asimismo, se vestían con atuendos y caras tapadas visitando las antiguas ‘vetlleries’ caseras mientras, con periódicos encendidos, asustaban a las mujeres ‘socorrant-les’ la parte inferior de sus faldas, y ello era divertidísimo… ¡no había más!”, ríe Toni.
    ___ “Podría yo contar muchas ‘fechorías’ inocentes de aquellos tiempos, o sea que de las ‘gamberradas de los monaguillos’ podría escribirse un libro… ¡Au!, ya basta, habrá que ir con tiento, como buenos exmonaguillos debemos dar ejemplo. Y nada de carne para desayunar, ni verdura, claro, pues estamos en cuaresma”, se queja Tomeu, recordando viejos tiempos.
    ___ “¡Ah!, la Cuaresma… ¡Qué tiempos aquellos, donde la santa ‘bula’ evitaba tener que hacer ayuno y abstinencia! Raro es que haya desaparecido aquella sana costumbre recaudatoria. Y qué obedientes e ingenuos éramos, ¿verdad?”, comenta Sebas.
    ___ “¿Alguien se acuerda de cuando en la Cuaresma de nuestros infantiles tiempos se plantó una gran cruz de nueve metros de altura en la cima de la montaña de Ses Penyes, que dominaba el pueblo?”, pregunta Pep.
    ___ “Fueron unos misioneros dirigidos por un tal Padre Villalobos, que llegaron a Capdepera para los sermones cuaresmales, quienes dieron la idea de subir a pie con la Cruz a cuestas, celebrando la procesión del Rosario de la Aurora (recién salido el sol) e instalaron allí arriba el enorme crucifijo, que era de madera muy fuerte y que aguantó los embates del tiempo durante muchos años. Fue todo un acontecimiento para el pueblo”, explica Antonio.
    ___ “Sí, pero… ¿no fue aquel devastador incendio de principios de 1960 el que devoró toda la cordillera, desde Son Bessó hasta Sa Cala, arrasando todo el monte y con él la Cruz?”, pedía Pedro.

    Nadie se acuerda con exactitud, solamente alguien dice que el incendio más grande ocurrido en esta zona fue provocado por la quema de carrizo, en verano, a cargo de un labriego, avivado el fuego por ráfagas de viento, al cual —¡pobre hombre!— se le trastocó la vida, sufriendo una gran depresión que le causó la muerte.

    ___ “Sí, hasta el ejército vino a Capdepera para ayudar a la extinción del enorme fuego, pues parecía que se iba a expandir ladera abajo de la montaña. Faltaban pocos días para las fiestas patronales y desde la plaza de l’Orient, con los ‘paperines’ y ‘enramades’ de las casas que corrían peligro, se instaló un dispositivo como cortafuegos. Me acuerdo que el ‘gabellí’ Mateu Morey Vaquer era cabo primero de Artillería y llegó con el contingente de soldados”, aseguraba Tomeu.

    Ninguno de los reunidos se acuerda si el incendio fue motivo de suspensión de verbenas, el habitual teatro de Xesc Forteza u otros actos. El tiempo no pasa en balde. Y, mientras, la chica de la barra nos acerca los “kebab” de grandes dimensiones que nos repartimos los comensales cortándolos por la mitad.

    Al conocer los dueños de “Café i Puntes” que el transcriptor de esta tertulia era periodista, nos pidieron que, por favor, trasladásemos al papel su queja y la de algunos vecinos de la calle Col·legi por el deficiente estado de la vía, en el tramo desde la calle Estrella hasta la calle Soledad, llena de baches que da la impresión de que ningún edil de la Corporación municipal circula por ese lugar. ___ “Y llevamos así más de un año…”, añaden.

    A ver, pues, si alguien toma nota. ¡Hasta la próxima!

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