En las últimas semanas ha comenzado a tomar forma un debate extraoficial y en pequeño comité, aunque todavía se mueve en el terreno de las conversaciones y la exploración de posibilidades, podría marcar el futuro turístico de Capdepera y de toda la comarca del Llevant. La cuestión de fondo es clara: ¿Debe el municipio integrarse formalmente dentro de la marca turística East Mallorca, vinculada al Consorci de Turismo de Cala Millor?
Por el momento no hay decisiones tomadas, pero sí reuniones, contactos y una realidad evidente: el diálogo ha comenzado y hay quien aprieta fuerte.
Una colaboración que ya existe
Capdepera no es ajena al entorno East Mallorca. Desde hace años participa en iniciativas impulsadas por el Consorci de Turismo de Cala Millor, como el East Mallorca Cup de fútbol, un producto propio, creado, comercializado y organizado que año a año ha ido creciendo cada vez más y que parece ser el ejemplo más claro de hacia dónde hay que ir (de hecho los beneficios han llegado de rebote hasta nuestro municipio). A corto y medio plazo se prevé también la incorporación del municipio a eventos vinculados al pádel, disciplina que despierta el interés de los organizadores al contar Capdepera con tres espacios adecuados para su práctica y con capacidad hotelera suficiente para alojar a deportistas y acompañantes.
La colaboración no es nueva. Lo que ahora se estudia es si ese trabajo conjunto puede evolucionar hacia una fórmula más estable o estructural.
¿Qué es East Mallorca?
La marca East Mallorca fue creada por los ayuntamientos de Sant Llorenç des Cardassar y Son Servera, dentro del Consorci de Turismo de Cala Millor. Su modelo se ha basado en la creación de productos turísticos específicos, entre otras muchas facetas y en su comercialización conjunta, aquí está el logro (y que Capdepera no ha sido capaz de realizar) y por ello despierta tanto interés.
Los resultados, según los propios municipios impulsores y tal y como se puede comprobar, han sido muy positivos. Eventos consolidados, posicionamiento en determinados segmentos y capacidad para atraer turismo fuera de temporada han reforzado la marca. El modelo no es exclusivo: Alcúdia con el Ironman o Playa de Muro con la Mallorca 312 son ejemplos de cómo un producto bien trabajado puede transformar el posicionamiento de un destino.
En este contexto, la pregunta que se formulan algunas en Capdepera es inevitable: ¿puede el municipio permitirse no explorar este camino?
Una idea que no es nueva
No es la primera vez que se plantea esta posibilidad. Durante la pasada legislatura ya hubo movimientos desde el sector hotelero para intentar dar este paso. Entonces parecía que el proyecto avanzaba, pero finalmente políticamente no prosperó.
Hoy el escenario es distinto. El modelo de consumo turístico ha cambiado. Desde el COVID todo ha cambiado, y mucho. Y los que manejan cifras de negocio (no solo a nivel de beneficio), llevan tiempo percibiendo un cambio de paradigma. El ocio nocturno ya no tiene el peso de antaño, los “tardeos” sustituyen a las dinámicas tradicionales y el gasto medio del visitante evoluciona hacia otro tipo de experiencias, como alquiler vacacional, comprar en supermercados, cambios de modelos de creación de residuos…
En paralelo, otros municipios avanzan con estrategias muy definidas. Y ahí surge la sensación —compartida por parte del sector— de que Capdepera no puede quedarse atrás porque a largo plazo puede ser la muerte, a pesar de contar con un entorno natural maravilloso y unas propuestas y servicios excepcionales.
Identidad vs. integración
El principal punto de fricción no es técnico, sino emocional y estratégico. Existe una preocupación totalmente legítima: ¿integrarse en una marca creada por otros municipios puede diluir la identidad propia de Capdepera? ¿Significará estar a su merced? ?Están dispuestos en Sant Llorenç y Son Servera a ceder hegemonía.
Algunos de los que participan en las conversaciones insisten en que no sería así. La integración de Capdepera en East Mallorca (en el consorcio) “sería para entrar en igualdad de condiciones, no implicaría renunciar a la promoción individual del municipio”. Además, apuntan que “Capdepera podría seguir comercializándose con marca propia (Visit Capdepera) y, al mismo tiempo, formar parte de un paraguas comarcal más amplio” que permitiría al Llevant ganarse un espacio turístico común, acceder a grandes subvenciones y sobre todo aunar esfuerzos en un frente común.
Sin embargo, hay voces que expresan incertidumbre o prefieren hacer como si desconocieran el tema, como si no existiera (jejejeje). El principal temor está en que Sant Llorenç y Son Servera no estén dispuestos a perder su posición central dentro del consorcio, cuando “en las conversaciones mantenidas nos han demostrado claramente que sí porque les interesa poder ofrecer nuestro entorno así como nosotros beneficiarnose de la ventaja de la unión entre todas las las partes (porque este es un ofrecimiento no solo para Capdepera sino a todos los municipios de la comarca, Artà y Manacor incluídos)”. En las reuniones mantenidas no se habría transmitido esa resistencia que temen algunos. Una resistencia que como explicábamos es del todo lícita y normal, y más al hablar de una decisión tan importante como ésta. De ahí que la percepción no es homogénea en todos. Para algunos es una oportunidad; para otros, un posible riesgo que despierta temores.
El encuentro que lo confirma
Lo que sí es un hecho es que las conversaciones existen. Un ejemplo claro fue la reunión celebrada recientemente en el Ayuntamiento de Capdepera, donde participaron representantes políticos del municipio, miembros de la Asociación Hotelera de Capdepera y responsables del Consorcio de Turismo de Cala Millor.
La versión oficial habla de coordinación para eventos deportivos de 2026 —pádel, golf, torneos East Mallorca— y de planificación logística conjunta. Pero en el trasfondo, el debate es más amplio: la posible incorporación formal de Capdepera a la marca East Mallorca; o sea entrar en el Consorci de Turisme de Cala Millor.
Para hablar, se ha hablado hasta de dinero, pero eso ya es una cuestión que dejaremos para más adelante.
Ese mismo clima de cooperación se percibió en la presentación de la nueva GR 226, la ruta senderista que une Artà, Capdepera, Manacor, Sant Llorenç des Cardassar y Son Servera. Una red de 100,48 kilómetros que, simbólicamente, refuerza la idea de comarca conectada.
La coincidencia no pasó desapercibida. Representantes de todos los municipios de la comarca estaban presenten, por algo será.
Dos visiones: empresarial y política
Aquí aparece una diferencia clave. El sector hotelero parece tener una posición bastante clara: el consorcio representa una herramienta de futuro. Un instrumento profesionalizado, con estructura mixta público-privada y capacidad directa para crear y vender producto.
Desde el ámbito político surgen matices, que no quiere decir que estén en contra. Algunos de estos políticos (y no tienen porque ser de nuestro municipio, que también) han aprovechado la ocasión para abrir un melón: “¿Y si lo que tuviéramos que hacer es mancomuniarnos?”. Plantean que el debate debería ampliarse y contemplar la creación de una mancomunidad del Llevant, una estructura que permitiría mancomunar servicios —turismo, limpieza, promoción— como sucede en otras zonas de Mallorca (como el Pla de Mallorca, por ejemplo).
La mancomunidad es vista como una fórmula más política y territorial. El consorcio, como una herramienta más empresarial y de mercado. De ahí que aunque parezcan que hablan de lo mismo, no lo hacen.
Eso sí, ambas opciones, al haber partícipes administraciones – ayuntamientos – implican cambios administrativos importantes: modificación de estatutos, informes técnicos, aprobación de secretarios municipales, ajustes jurídicos… procesos que requieren tiempo y consenso.
Pero también es cierto que cuando existe voluntad política y consenso sectorial (o sea empresarios), la maquinaria administrativa puede avanzar con mayor agilidad de la esperada.
Un tren en marcha
Algunos describen la situación de entrar en East Mallorca y el consorcio de Cala Millor (que ya no será solo de Cala Millor porque tendría representación por igual de Capdepera que de Sant Llorenç y Son Servera – que comparten núcleo -) como un tren en movimiento. Hay quienes consideran que es el momento de subirse, sumando fuerzas para competir en un entorno turístico cada vez más exigente. Otros prefieren reflexionar con más calma, ampliar la mirada y no limitar el debate únicamente al turismo.
El temor, la ilusión, la prudencia y la estrategia conviven en una misma mesa. Pero el tiempo apremia y requiere de respuestas.
Lo que está claro
A día de hoy no hay decisiones cerradasl, ni mucho menos. Lo que sí hay es diálogo y posturas que empiezan a ser fuertes. Reuniones. Contactos. Interés real por explorar fórmulas de cooperación más profundas.
La posible integración en East Mallorca o la creación de una estructura comarcal más amplia podría marcar el modelo turístico de Capdepera a medio y largo plazo. Hablan de que no se trata solo de eventos deportivos o promoción conjunta; se trata de posicionamiento, de identidad y de estrategia territorial.
Estamos ante el inicio de un proceso que puede redefinir el papel de Capdepera dentro del Llevant.
Y, como ocurre en todos los cambios estructurales, el tiempo, el consenso y la visión compartida serán los que determinen el rumbo final.
