La presidenta de la Asociación Hotelera apuesta por dibujar “qué destino queremos ser, qué valores queremos proyectar y cómo queremos competir en un mundo turístico que evoluciona muy rápido”
La presidenta de la Asociación Hotelera de Capdepera, Maria Antònia Moll, repasa en esta entrevista el balance de la temporada 2025 y los retos inmediatos del sector turístico. Habla del fin de un ciclo postpandemia y del inicio de una nueva etapa que requiere especialización, diálogo entre sectores y planificación estratégica. También avisa: la demonización del turismo puede tener consecuencias irreversibles.
¿Este año ha sido una excepción o debemos prepararnos para años de reajuste después de campañas extraordinarias post COVID?
Hemos podido leer en muchas entrevistas el símil que se utiliza sobre el descorche de la botella de champán. La demanda que tuvimos las dos temporadas siguientes a la pandemia fue extraordinaria.
Quizás deberíamos valorarlo al revés: la excepción han sido estas temporadas post-COVID, tanto en porcentaje de ocupación como en gasto. Ahora hemos recuperado la normalidad precovid con los ciclos propios de la economía, y para ello siempre debemos estar preparados, porque siempre ha sido así. Seguimos trabajando e invirtiendo para mejorar nuestro producto y ser cada vez más competitivos.
Existe un peligro superior a los ciclos económicos que no estamos valorando: el cliente es prudente ante los indicadores y ante los mensajes negativos que emitimos, mensajes irresponsables que empiezan a calar y tendrán consecuencias más bien pronto que tarde. Atacar al turista es atentar contra el bienestar de miles de familias.
¿El hecho de que la temporada haya sido desigual según el sector no exige un diálogo más abierto y transversal entre todos los actores del turismo?
Desde la Asociación Hotelera siempre estamos abiertos al diálogo con otros sectores del entramado turístico. Participaremos en cualquier foro que se rija por la seriedad, la profesionalidad y el diálogo constructivo. Es importante señalar que nuestra asociación mantiene, desde hace muchos años, un compromiso constante con el trabajo en positivo y la mejora de nuestro pueblo.
Capdepera tiene un modelo turístico definido, pero… ¿es hora de adaptarlo a los nuevos hábitos del visitante?
No podemos generalizar, sino analizar uno por uno sus acciones, posicionamiento, inversiones y resultado. La asociación hotelera es amplia y diversa; representamos a un gran número de establecimientos de todos los tamaños y categorías, y no todos tienen la misma percepción sobre la temporada.
Hace poco, en una reunión coincidíamos en que los hoteles generalistas están obteniendo peores resultados. Sin embargo, aquellos que se están especializando (turismo activo, deporte y naturaleza, solo adultos, oferta para familias con niños, experiencias culturales y gastronómicas…) están realizando una temporada más productiva.
Es fácil extrapolar este ejemplo dentro de la oferta complementaria.
En su anterior entrevista hablaba de seguir invirtiendo en calidad y empleo. ¿Se han cumplido las expectativas? ¿Cómo valora el nuevo convenio colectivo?
En primer lugar, es importante explicar que el sector hotelero está absolutamente dominado y encorsetado por un conjunto de leyes y normas que complican cada día más la gestión. A pesar de ello, se cumplen a rajatabla, como debe ser.
El convenio colectivo firmado este año nos ha dejado un gusto agridulce porque nos da la impresión de que se ha avanzado mucho en las reivindicaciones sindicales, pero no tanto en los problemas planteados por los empresarios.
Han quedado sobre la mesa, sin solución, temas importantes para la patronal como la formación y cualificación de los trabajadores, la flexibilidad laboral, etc., asuntos que ha parecido que no interesaba afrontar con seriedad por parte de los sindicatos.
La pregunta sobre el aumento del coste de la vida deberían hacérsela a otros actores de la realidad político-social de nuestras islas. Los empresarios cumplimos lo que nos marca el Convenio de Hostelería, que es uno de los más avanzados y favorables para los trabajadores de España, así como la legislación laboral.
Lo que queremos es que nuestros trabajadores estén contentos. Por ejemplo, el problema de la vivienda no se deriva de nuestro sector, sino que hay que buscar las causas en razones más profundas.
¿Hacia dónde se dirige la estrategia del sector, especialmente en Capdepera?
A nivel local podemos afirmar que se está trabajando en la dirección correcta. Hacemos algunas cosas bien y otras no tan bien. En general, las inversiones que se están llevando a cabo son muy positivas y mejoran nuestras infraestructuras y competitividad.
Este invierno se están llevando a cabo las obras de embellecimiento de Canyamel y un tramo del carril bici que en el futuro podrá unir la localidad con Capdepera, mejoras que siguen a las de Font de Sa Cala y Cala Lliteres.
Es tan imprescindible que mejoremos continuamente nuestro entorno como nuestros establecimientos. Me refiero a hoteleros, comerciantes, bares, restaurantes y ocio nocturno: cuando hablamos de destino turístico, ninguno puede quedar atrás.
Si pretendemos el éxito futuro, todos debemos hacer los deberes: institución pública e iniciativa privada. Todo ello sin olvidar temas que se interpretan de menor calado pero que nos restan como destino: la limpieza urbana y de la costa, la lucha contra la inseguridad y el incivismo, etc.
¿En qué consiste el proyecto de reconversiony y recuperación de Canyamel?
De forma resumida y sencilla, el Decreto-ley 4/2025, de 11 de abril, introduce importantes novedades en materia de ordenación turística en las Illes Balears. Entre ellas, reconoce la posibilidad de que las denominadas “zonas maduras” puedan transitar a la categoría de “zonas de reconversión”, previa solicitud por parte del ayuntamiento u otras entidades promotoras competentes.
Éste será el caso de Cala Rajada y Font de Sa Cala, que ya están catalogadas como zonas maduras.
Esta figura permite impulsar procesos de renovación integral en aquellos ámbitos turísticos que presenten obsolescencia de infraestructuras, desequilibrios estructurales o carencia de competitividad y sostenibilidad.
Asimismo, el decreto amplía la posibilidad de solicitar esta declaración también para zonas que, sin haber sido previamente catalogadas como maduras, presenten características que justifiquen la reconversión.
En este sentido, Canyamel es un ejemplo claro de zona que podría acogerse a esta figura: desde 1999 no ha recibido inversiones significativas que impulsen su transformación ni su modernización turística.
Tras la publicación del decreto, la Asociación Hotelera solicitó al Ayuntamiento el inicio de los trabajos previos para la declaración de zona de reconversión tanto para Cala Rajada como para Font de Sa Cala y Canyamel.
Con este objetivo, se ha puesto en marcha un proceso de colaboración público-privada que se desarrollará durante los próximos meses y que se espera pueda concluir antes del inicio de la temporada turística de 2026.
¿Qué productos van a potenciar para la próxima temporada y cómo lo harán?
Vamos a seguir abogando por la especialización de nuestros hoteles asociados.
Como colectivo tenemos claro que debemos seguir por este camino y ofrecer, sobre todo en temporada baja, algo diferente al resto, alineado con la identidad de Capdepera y su entorno natural y cultural.
La asociación está trabajando mucho para mejorar en el segmento del senderismo, del golf, de eventos deportivos… para complementar el sol y playa.
¿Le gustaría añadir algo más?
Creo firmemente que la mesa que hoy usted plantea no debe ser solo un espacio de trabajo coyuntural, sino el punto de partida para un plan estratégico de turismo que marque el eje central del futuro de Capdepera.
Necesitamos una visión compartida y consensuada que dibuje claramente la Capdepera de 2050: qué destino queremos ser, qué valores queremos proyectar y cómo queremos competir en un mundo turístico que evoluciona muy rápido.
Si tenemos esa hoja de ruta clara y trabajada de forma participativa, podremos avanzar de forma proactiva y no reactiva. Eso significa llegar preparados: disponer en cada momento de un portafolio de proyectos ya elaborados y alineados con nuestra visión, listos para activar en cuanto surjan convocatorias de subvención o inversión, ya sea desde Europa, el Estado o la comunidad autónoma.
Cuando no existe un hilo conductor consensuado, avanzamos a impulsos, reaccionamos en vez de planificar y perdemos oportunidades. En cambio, un plan estratégico bien definido nos permitirá maximizar la captación de fondos y garantizar que cada iniciativa contribuya a construir el municipio que queremos para 2050.

