El The Sea Club es, desde hace años, uno de esos espacios donde la historia familiar, la pasión por la gastronomía y el amor por Cala Rajada se entrelazan con naturalidad. Este año, el establecimiento vuelve a participar tanto en la Nit de Tapes como en la Mostra de la Llampuga, reafirmando su compromiso con un evento que, más allá de ser una cita gastronómica, se ha convertido en una seña de identidad del municipio.
“Abrimos el restaurante en 2020 y no fue hasta 2023 cuando empezamos a participar en la fiesta de la Llampuga”, explica Lucas, actual responsable del establecimiento junto a su hermano Nicolás. “Ese primer año fue un poco catastrófico, cayó el diluvio universal, pero algo se hizo. En cierta forma jugó a nuestro favor, porque al ser nuestro debut tampoco sabíamos qué esperar”, recuerda entre risas.
La experiencia de aquel año sirvió para mejorar. “En 2024 ya llegamos más preparados, conociendo la operativa del evento, y presentamos una de nuestras tapas más típicas: la croqueta de pollo glaseado con kimchi y puerros, acompañada de mayonesa hoisin. Gustó mucho, por eso este año la volveremos a traer, aunque no será la que presentemos al concurso”, adelanta. “El año pasado también hicimos un buñuelo de llampuga con alioli que fue todo un éxito. Vendimos todos los platos a mediodía y por la noche ya no teníamos caseta abierta”, comenta divertido.
Para esta edición, el The Sea Club repetirá su participación en los dos eventos. “Nos presentamos tanto al concurso de tapas como a la Mostra, y este año venimos con dos propuestas. La tapa de concurso es completamente nueva, y he querido volver a las raíces de Mallorca, utilizando productos muy nuestros, tanto de pastelería tradicional como una proteína autóctona mallorquina. Es un plato con identidad isleña”, adelanta con cierta discreción. En cambio, para la Mostra, el equipo apostará por algo más rompedor: “Vamos a hacer una elaboración típicamente japonesa con llampuga. Es algo diferente, porque solemos mantenernos en lo mediterráneo, pero esta vez queríamos experimentar”.
Lucas tiene muy claro el valor que tiene este evento para el municipio: “La Mostra de la Llampuga es una oportunidad para todos los hosteleros. Podemos mostrar el trabajo que hacemos durante la temporada y, a veces, es la forma de animar al público a venir a conocernos”. Considera, además, que esta cita contribuye a elevar el nivel gastronómico del destino: “Hay chefs muy motivados haciendo buen trabajo, y eso demuestra que en Cala Rajada hay profesionales con ganas de llevar la cocina un paso más allá, alejándose de la oferta turística más genérica”.
Detrás del The Sea Club hay una historia familiar que se remonta tres generaciones. “Somos ya la tercera generación llevando el negocio familiar”, explica con orgullo. “Mis abuelos gestionaban la casa como un guest house, un bed & breakfast, y era también nuestra vivienda familiar. En 2018, después de terminar la carrera, me incorporé al proyecto y empezamos a abrirlo al público”. La pandemia marcó un antes y un después: “El COVID fue un momento difícil, pero también nos ayudó a darnos a conocer entre la gente local”, añade.
Hoy, The Sea Club combina tradición y modernidad. “Respetamos la esencia de la casa tradicional de Cala Rajada, sin convertirla en un bloque hotelero, y en la reforma del restaurante, realizada en el invierno de 2023-24, mantuvimos el estilo mediterráneo: blanco, terracota, formas orgánicas y sencillas”, explica. En la cocina, la evolución ha sido constante: “Trabajamos el pescado como en el norte de España, abierto en mariposa, sin espinas y con salsa pil-pil o menier. Además, este año hemos incorporado un arroz meloso que ha sido todo un éxito”.
Sobre la temporada, Lucas hace un análisis realista. “Si comparo este año con el pasado, mayo fue bastante flojo, aunque a partir de junio la cosa mejoró y la temporada fue interesante. Creo que el cliente local nos valora y cada año la base crece. Hay mucha motivación detrás del proyecto y eso se nota”.
En cuanto al futuro del modelo turístico, lo tiene claro: “En España se come muy bien y no entiendo por qué tantos restaurantes apuestan por el producto italiano. Lo que deberíamos hacer es educar al turista y también al cliente local, para que conozcan y valoren más el producto mallorquín. En Menorca, por ejemplo, se percibe mucho más arraigo a su cultura gastronómica. Aquí deberíamos seguir ese camino”.
The Sea Club permanecerá abierto hasta el 1 de noviembre, cuando cerrará temporalmente para realizar algunas mejoras de cara a la próxima temporada. “Sería bueno fomentar la desestacionalización, que el gobierno incentive con ayudas o reducciones de costes a quienes mantenemos abiertos los negocios en invierno”, sugiere.
Antes de terminar, Lucas deja un mensaje claro para el público que visitará la Mostra:
“A quienes les guste atreverse con contrastes de sabores, tradición y producto local, les diría que vengan a probar nuestra tapa. Estoy seguro de que se van a quedar fascinados”.



