La Sala d’Exposicions del Centre Melis Cursach acoge desde el 12 de septiembre la muestra fotográfica Temporada baixa, de Joan Forteza. Una exposición que invita a reflexionar sobre el impacto del turismo en nuestro territorio y la huella que deja cuando las luces se apagan y llega el invierno.
“Hace tiempo que tenía la idea de crear una sala de exposiciones en mi local, y al final este año la he abierto. Me alegra mucho porque ha sido recibida gratamente. De hecho, ya hay programadas exposiciones hasta julio de 2026”, explica el fotógrafo.
Forteza conecta esta propuesta con El Mirador, un proyecto impulsado en Palma por el artista Lluís Fuster hace más de una década, donde cada mes un creador expone una obra en la vidriera de un invernadero en la calle Set Cantons. “Ese proyecto fue una inspiración: el arte que dialoga con la calle, que interpela al espectador sin necesidad de entrar en un museo”.
En el caso de Temporada baixa, las imágenes retratan un fenómeno que todos conocemos de cerca: la transformación del paisaje por el turismo de masas. “El siglo XX —y también el XXI— el turismo de masas es el que ha provocado más cambios a nuestra manera de ser. Hoy en día es prácticamente obligatorio en tiempo de vacaciones salir de la zona de residencia habitual para viajar a lugares donde sobre todo ha de haber sol y playa. Se han acondicionado pueblos enteros y espacios enormes para acoger a los demandantes de este tiempo de vacaciones”, recuerda el artista.
Pero lo que Forteza pone en primer plano es la otra cara de la moneda: los escenarios vacíos. “Desgraciadamente, estos espacios vacacionales tienen su parte negativa, puesto que el resto del año, que no hay actividad, quedan totalmente abandonados. De aquí viene el nombre de Temporada baixa. Como fotógrafo he recorrido estos lugares en que el tiempo se para durante el invierno y he intentado reflejar a través de imágenes este fenómeno congelado”.
El resultado son instantáneas que el propio autor prefiere no interpretar en exceso: “Como autor de las fotografías, prefiero que cada visitante experimente la sensación que le transmite. Cada persona es diferente y siente lo que siente”.
La muestra se podrá visitar hasta el 12 de octubre, de lunes a viernes de 18 a 21 horas. Forteza confía en que el público se sienta interpelado por estas escenas de abandono que, en muchos casos, les resultarán familiares. “Es una exposición que creo que la gente va a disfrutar, porque reconocerán imágenes que forman parte de nuestro día a día, aunque las solemos ver de otra manera, en verano, llenas de vida”.
El proyecto no está cerrado, advierte el fotógrafo. “Es inevitable que según las necesidades del momento se hagan cambios sustanciales en el territorio y a nuestra manera de vivir”. Temporada baixa se convierte así en un testimonio abierto, que seguirá creciendo mientras el turismo siga marcando, para bien o para mal, el pulso de nuestras islas.



