14 marzo 2026

    Una zambullida puede cambiarlo todo: ASPAYM Baleares recuerda que la imprudencia en el agua puede tener consecuencias irreversibles

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    Basta un segundo para que el verano cambie por completo. Un salto mal calculado, una zambullida impulsiva, un error que puede parecer pequeño pero que deja secuelas para toda la vida. Esa es la advertencia que lanza ASPAYM Illes Balears con su campaña de sensibilización, presentada este jueves en la playa de Ciudad Jardín: “Zambullidas: Con cabeza sí, de cabeza no”.

    Más allá del lema, el mensaje es claro: no hay diversión que justifique un riesgo tan alto. Cada año, las zambullidas imprudentes causan lesiones medulares graves, especialmente entre jóvenes varones, y en muchos casos las consecuencias son devastadoras. Fracturas cervicales, tetraplejias, una vida que se transforma en un instante. Y lo más trágico: casi siempre se podría haber evitado.

    “Prevenir salva vidas, y la mejor lesión medular es la que nunca pasa”, recuerda la Dra. Alcobendas, directora del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, centro de referencia estatal. Desde allí alertan de que en el verano de 2023, tres personas –hombres de entre 25 y 55 años– ingresaron con lesiones irreversibles tras zambullidas mal ejecutadas. En dos casos, acabaron con tetraplejia completa.

    Durante la presentación de la campaña, Toni Balaguer, usuario de ASPAYM Baleares, compartió su testimonio. Su vida cambió durante una fiesta de cumpleaños hace ocho años. “Había unos flotadores tipo donut. Me tiré de cabeza, sin manos, y choqué contra el fondo. En ese momento supe que me había quedado tetrapléjico. No podía moverme, ni salir a la superficie. Me salvó que había gente al lado que pudo sacarme”. Tras pasar por la UCI, varios meses de hospitalización y una larga rehabilitación, Toni se ha convertido en portavoz de un mensaje que no quiere que nadie tenga que contar en primera persona. “En un segundo, la vida puede cambiar. Por eso es tan importante tener cabeza, pero no tirarse de cabeza”.

    Desde la asociación insisten en una serie de recomendaciones básicas que todos deberíamos tener presentes antes de lanzarnos al agua: comprobar siempre la profundidad, entrar primero con los pies, vigilar a niños y adolescentes, evitar el alcohol y respetar la señalización. Son gestos sencillos que pueden marcar la diferencia entre un verano inolvidable… y uno del que no se pueda volver atrás.

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