En Capdepera, en especial los nativos, se conocen todos. Me decía, el otro día, una veterana socialista con la que me topé – la cual fue regidora y, además, una de las principales de la agrupación socialista local – que se había dado de baja en la de Capdepera para afiliarse en la de otra localidad.
Comentaba que aquel espíritu de cuando ella militaba había prácticamente desaparecido del PSOE local. Bastaba con leer el listado de la candidatura que encabeza quien, en los tiempos en que ella ejercía, también fue cabeza de la suya.
Y nos hacía una disección de los integrantes de las candidaturas, haciéndonos observar las semejanzas existentes entre miembros de las distintas formaciones que se presentan a los comicios de Capdepera.
”Quizás – sólo quizás – esa mescolanza de nombres y apellidos semejantes que podemos apreciar en las listas se han inscrito en aras de la posibilidad de generar estrategias cara a posibles pactos postelectorales. Para colmar el deseo de sobrevivir de quienes, a la sombra de aquellas, están agazapados por el ansia de no perder el poder”, puntualizaba nuestra interlocutora.
”Curiosamente -nos significaba la exlíder- en el PI (Proposta per les Illes) están en lugar destacado dos candidatos con apellido Hernández, que coinciden por parentesco con un actual regidor que figura en las listas socialistas. En el mencionado PI, encontramos en tercer lugar el apellido Cabrero, el cual, casualmente, se trata, al parecer, de un hijo de una candidata del PSOE, de apellido Martín. En el número 16 de la lista de “Proposta”, topamos con el apellido Corraliza que, supuestamente, pudiera tener relación con la segunda del PSOE”.

Y continuaba la exregidora que tuvo un peso muy específico: “En el elenco que presenta Rafael Fernández se encuentra Jaume Faba, hermano de Paulí Faba, segundo en la lista del PP. También podemos anotar los nombres de Javier García, uno del PP y otro del PSOE, al igual que Sergi Viejo que tiene un apellido como el de la simpática socialista Mónica.
Ni que decir tiene que el número 1 de Unidos Podemos, es un sindicalista procedente de la hostelería a quien, aparentemente, se le ha situado al frente de la candidatura en aras de posibles pactos posteriores. Este candidato, Antonio Rodríguez, cuenta como segundo de a bordo con un joven de arraigadas raíces socialistas, apellidado Alzina Gómez Quintero”.
En vista de todo ello, la suscribiente, o sea una servidora, se atrevería a realizar una “porra” ( ¿se dice así?). Pensamos que, a 15 días vista, a Rafael Fernández puede que nadie “le tosa” ( una vez más). Claro, en sustitución de la señora Rico, que ya no está en la lista del PI, debería ser Tomeu Moll la pieza anhelada para un supuesto pacto, en caso de no obtener mayoría el PSOE. Y si hacía falta, ahí estaría Unidos Podemos… Ciertas encuestas, a voz de calle, dirigen los tiros hacia esas confluencias.
Y no hay que olvidar que, en el peor de los casos, para la formación socialista, siempre estará el PP, para dar una mano, vista la actitud mantenida en la legislatura que termina, auspiciada por quien fue alcalde e inmejorable colaborador de Fernández en el seno de los hoteleros locales , promocionador, como todos saben, de su hija al frente de los populares. Lo dicho, en Capdepera todos se conocen.
”En política, María, todo es posible. De nada sirve meter a un anciano a las puertas de la primera institución local con la finalidad de desgastar a quien manda. Y como me contó el mendigo, una vez resuelta la deuda que reclamaba, las limosnas que recoge en el portal consistorial sin que nadie se meta con él, las deposita en los cepillos parroquiales. ¡¡Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha!!
Sus cómplices (los del anciano), seguramente, deben ser de distinta condición“.
Que nos sea leve.
