14 marzo 2026

    LOS JUDIOS – XUETES – EN EL SIGLO XIV

    L. Lliteras Bellpuig

    Relacionado

    Comparte

    Ampliando el reportaje de la edición núm. 1001 de Nicolás Nadal sobre los judíos.

    Conquistada la isla de Mallorca , tres elementos constituyen su población: Los conquistadores, o los que atraídos por uno u otro motivo vinieron a poblarla; los sarracenos que no pudieron, o no quisieron  abandonarla, y un grupo de judíos que desde antiguo convivían en ella.

    Venturosamente en Mallorca se puede decir que nunca existió lucha de segregación de razas. De los sarracenos, al cabo de varios siglos, nadie recordaría su origen islámico.  Nuestros “xuetes” (los judíos), por la diferencia de religión, la riqueza, o más alto nivel de vida, habían conseguido cierto gobierno propio: la Alfama (la bien marcada voluntad de no mezclarse entre sus matrimonios), continuaron por más tiempo formando un grupo distinguido.

    Cuando la dispersión, los judíos llegarían muy pronto a las Baleares. La primera noticia de su presencia en Menorca nos la da la carta de San Severo, en el siglo V. Los 450 judíos, con posesiones en Mallorca, su vecindad a la costa levantina, bien podía ser la ocasión de su presencia en estas tierras.

    De su existencia en Mallorca, tenemos noticias ciertas de cuando la conquista de los catalanes y pisanos en 1115. Nuestros reyes, con frecuencia, se servían de los judíos, o mejor de sus dineros “proelium et thesaurus nostrum” ( nuestros tesoros) les llamaban. Les protegían y les concedían privilegios. 

    EL GOBERNADOR HABITABA EL CASAL CENTRAL DEL CASTELL

    El Conquistador, la víspera del asalto de Ciutat, hizo un préstamo de 60 mil libras. Alfonso III y Pedro V,  el Ceremonioso, fueron ayudados también por los judios para su empresa de conquistar Mallorca.

    En agradecimiento, en 1232, don Jaime les cedía la alquería de Beni-Calbel, de esta región levantina. El judío Muza Abenhagseg, en 1242, obsequia a Miquel Nunis de Capdepera con un cautivo y su hija Salma. Vivía en estas tierras, en 1338, cierto judío llamado Mosse Denau con una hermana suya. 

    Era propietario de un tejar, donde fabricaba tejas que se había comprometido a vender a 35 sueldos el millar, precio que luego elevó por cuenta propia, dando lugar a una denuncia  presentada ante el Gobernador del Castell, el cual le autorizó poder venderlas a 40 sueldos el millar.

    Una de las profesiones propias de los judíos fue la de prestamista, facilitando dinero a interés, a veces con usura. 

    Muerto el nombrado Mosse Denau, su hijo Bon-Jueu Denau, se quejaba de que “a son pare son degudes grans cantidats… e molts no volen pagar”. En carta al baile (alcalde) , el Gobernador le ordena que por ser Cuaresma, difiera proceder hasta después de la fiesta de la Caridad, que era el domingo del Ángel. 

    Jaime Carrió, propietario de los molinos de  “S’Alzinar” y del “Molinet” debía al judío Jacob Sussen 90 libras y 20 cuarteras de “forment”. El notario Jaime Blanquer debía 66 libras al judío Magaluf Natiar. Así aparecen como prestamistas, por los años del final del siglo XIV los judíos que moran en Artá: Mohabub Laqueri, Mosse Natiar, Aaron Sussen, Magaluf Dosca, Julián Destra, Struc Durán y Samuel Sampol. 

    Casi todos estos, después de la destrucción y matanza del Call de Ciutat, en 1391, cambian su nombre y se convierten al cristianismo, aunque sabemos que en nuestra  zona de levante no tuvo ninguna repercusión lo sucedido en Ciutat, donde existe una lápida-memorial en recuerdo de los “xuetes” conversos.

    spot_img