6 julio 2026

    Pep Uceda: “No puedes estar toda la vida pescando y no acabar queriendo el mar”

    Pep Uceda

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    Las Festes del Carme de Cala Rajada 2026 ya han arrancado: la paella, el pregón (que este año a corrido a cargo de Pep Uceda, pescador y ex Patró Major de la Confraria de Pescadors de Cala Rajada). Una voz ligada al mar, al moll y a una forma de vida que ha marcado profundamente la identidad del núcleo costero. Uceda pronunció el pregón en la iglesia de Cala Rajada, en un acto que también contó con el concierto de la Coral S’Alzinar y que sirvió para abrir oficialmente unas fiestas que se celebran del 1 al 16 de julio.

    ¿Qué significa para ti haber sido el pregonero de las Festes del Carme?

    Para mí significa un honor. Es representar a toda la gente del puerto, a los pescadores y a toda aquella gente que ha estado ligada toda la vida al mar. Para nosotros es un orgullo.

    Me lo pidieron hace unos dos meses, si quería ser el pregonero, y quise transmitir esa visión que todos tenemos del mar. Una visión de estima y de sentimiento, porque lo vivimos desde el punto de vista del trabajo, pero también con respeto y de una manera diferente a la de quien no sale cada día al mar.

    En el pregón usted se presenta como pescador de Cala Rajada, gabellí de nacimiento y ligado durante muchos años al moll. ¿Era importante explicar desde dónde hablaba?

    Sí, porque yo me siento muy orgulloso y satisfecho de haber hecho este trabajo del mundo del mar durante toda mi vida y de formar parte de esta comunidad de nuestro pueblo que son los pescadores, que son los orígenes de Cala Rajada.

    El mar es el sustento y una manera de vida para nosotros, los pescadores. No puedes estar toda la vida pescando y no acabar queriendo el mar.

    En su intervención recordó que descubrió de verdad el mundo de la mar a través de la familia de su mujer, especialmente de su suegro, Llucià Castus.

    Mi infancia estuvo más ligada a la tierra que a la mar. Era más de safareig que de playa. Veía la mar desde lejos, desde la escuela de s’Alzinar, desde las murallas del Castell o bajando desde sa Creu hacia la plaza de l’Orient y mirando el faro.

    Pero descubrí la Mar, con mayúsculas, cuando conocí a mi suegro, Llucià Castus, y a su familia. Eran gente de la mar de toda la vida. En ca’n Castus se hablaba de pesca cada día, a todas horas. Allí escuché las primeras anécdotas, historias, pescadas y conocimientos sobre la mar, las barcas y la vida en el moll.

    ¿Qué recuerdos le vinieron preparando el pregón?

    Me vinieron recuerdos de mucha gente de hace años que ya no está. De cuando era joven, de las charlas que teníamos con los mayores, de los consejos que nos daban, de cuando nos explicaban las cosas y las vivencias. Todo eso son los sentimientos que han salido.

    Cala Rajada era antiguamente un núcleo con mucha gente ligada al puerto. Podía haber unas 150 personas vinculadas a la Cofradía y siempre había movimiento por encima del muelle. Eran personas que te contaban sus historias, sus experiencias, y se respiraba un ambiente muy especial.

    En el pregón explicó que, en los años ochenta, el moll de Cala Rajada era uno de los más importantes de Balears en pesca.

    Cuando empecé a conocer aquel mundo, aunque todavía no profesionalmente porque entonces trabajaba en hostelería, el moll de Cala Rajada era un punto muy importante. Había diez u once barcas de bou y una veintena de llaüts con sus tripulaciones. También teníamos el varadero, los mestres d’aixa y el taller mecánico de sa Central, que daba servicio a barcas de toda Mallorca e incluso a alguna de Menorca.

    Cala Rajada ya era un pueblo abierto al turismo, pero mantenía un corazón marinero muy auténtico, con raíces profundas en la mar.

    ¿Cuándo empezó profesionalmente en la pesca?

    Después de hacer el servicio militar en la Marina. Allí, en Maó, salieron unos cursos en la Casa del Mar para obtener títulos profesionales, de patrón de pesca local y mecánico. Los hice porque allí dentro sobraba tiempo, pero aquella experiencia me abrió la visión de la mar.

    Después, la Confraria de Cala Rajada promovió un curso de patrón de pesca litoral y yo, que ya tenía el gusanillo, me lancé. Me embarqué el día de los Santos Inocentes de 1984 en el Monte Colmenar. Siempre digo que fue una inocentada maravillosa que ha durado unos cuarenta años.

    ¿Cómo era aquella vida en el moll?

    Eran jornadas muy largas, de hasta dieciséis horas en las barcas de bou. En el moll había actividad las veinticuatro horas del día. De madrugada ya había sesenta o setenta personas preparando la salida de las barcas de bou, los llaüts salían a calar palangres o redes, y los calamares volvían después de pasar toda la noche de potera.

    Después, durante el día, seguía la vida con los armadores arreglando redes hasta que llegaban las barcas, se descargaba el pescado y se embarcaba hacia Ciutat. Era una vida muy dura, pero también muy viva.

    ¿Qué ha cambiado desde entonces?

    Ha cambiado muchísimo. Antes las barcas eran antiguas, con pocas comodidades y sistemas de pesca muy rudimentarios. No había electrónica. Todo se suplía con el conocimiento de la mar y de la costa, con el esfuerzo humano y con una seguridad muy básica.

    Hoy las embarcaciones son más seguras y confortables, el trabajo está más mecanizado, la navegación está informatizada y hay mucho más control de la actividad pesquera y de la protección del medio marino. Pero también es verdad que nuestra flota ha disminuido mucho. El cambio en el estilo de vida ha hecho que el relevo generacional ya no vea la pesca profesional como primera opción.

    En su pregón defendió que los pescadores han sido los primeros interesados en proteger la mar.

    La mar que defendemos los pescadores de Cala Rajada es una mar viva. Y lo hemos demostrado con hechos: pidiendo en su día una reserva marina de interés pesquero, utilizando puertas de arrastre que reducen el impacto en el fondo, cambiando las medidas de las mallas de las redes o solicitando la adecuación de las temporadas de pesca para proteger la fauna y reducir capturas.

    Los pescadores hemos tenido que adaptarnos a muchos cambios y regulaciones, siempre con la voluntad de continuar viviendo de la mar y, al mismo tiempo, protegerla. Pensamos que somos los primeros que tenemos que proteger la mar desde dentro.

    También habló de amenazas que van más allá del propio sector pesquero.

    Sí. Sabemos que no basta solo con lo que pueda hacer el pescador. Hay demasiados factores en juego: el cambio climático, la saturación de la costa por la presión humana, la contaminación acústica, el exceso de embarcaciones en verano o los residuos, entre otros. Cuidar todo esto es trabajo de todos. Nos tenemos que sentir parte activa para proteger lo que queremos.

    ¿Qué representan para usted las Festes del Carme?

    Son unas fiestas muy representativas y muy queridas. Han acompañado siempre a Cala Rajada y son, por encima de todo, un punto de encuentro, recuerdo, integración y cultura.

    Durante todos estos años hemos visto crecer mucho estas fiestas. Hay una gran labor por parte de los organizadores para ofrecer actos para todas las edades y gustos, para que todos nos podamos sentir representados. Son unas fiestas para todos.

    ¿Cuál es el momento más emotivo?

    Evidentemente, el acto más representativo y emotivo es la misa del Carme en el moll, la procesión marítima con la ofrenda floral y el cierre con los fuegos artificiales.

    Pero el pregón también tiene un significado especial, porque es el inicio. Es el momento de recordar de dónde venimos, valorar nuestra mar y sentirnos orgullosos de nuestro pueblo.

    ¿Qué mensaje quiso dejar en su pregón?

    Que estas fiestas nos ayuden a recordar de dónde venimos, a valorar nuestra mar y a sentirnos orgullosos de Cala Rajada. Queremos un pueblo que nos represente, que nos dé identidad y del que nos sintamos orgullosos.

    Para mí, poder abrir las Festes del Carme ha sido una manera de agradecer a toda esa gente del mar lo que nos ha transmitido. Porque nuestras vidas han estado, y espero que sigan estando durante muchos años, ligadas a esta costa.

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