El colectivo Esperit Feminista de Capdepera ha impulsado en las últimas semanas un ciclo de charlas centrado en la perimenopausia y la menopausia, una etapa vital que, según explican, sigue rodeada de silencio y falta de información. Tras el éxito de participación de las sesiones ya celebradas, la iniciativa culmina con un taller práctico de aceites esenciales que busca trasladar al día a día todo lo aprendido. Hablamos con sus organizadoras para conocer el origen de la propuesta, su impacto y la filosofía que hay detrás de este tipo de actividades.
—¿Cómo nace la idea de organizar este ciclo de charlas sobre la perimenopausia y la menopausia?
—Nace casi de una necesidad. Un grupo de mujeres lo comentó a una de nuestras socias y ella lo propuso en asamblea. Es un tema poco visibilizado y donde todavía hay una falta de información. Nos pareció una muy buena idea y todas estuvimos de acuerdo.
—¿Qué objetivo principal os marcáis con este tipo de actividades?
—Nuestro objetivo es hacer actividades que sean útiles e interesantes para el pueblo, que realmente respondan a lo que la gente necesita. Sobre todo, queremos crear un espacio cómodo y de confianza donde las mujeres puedan informarse, compartir lo que viven y sentirse acompañadas en diferentes etapas, como la perimenopausia y la menopausia, que muchas veces se viven en silencio. También nos hace mucha ilusión poder crear red entre mujeres, que se conozcan, se apoyen y surjan nuevas inquietudes o propuestas. Al final, la idea es que no sea solo una charla, sino un espacio vivo que aporte bienestar y comunidad.
—¿Qué tipo de respuesta habéis tenido por parte del público en las sesiones que ya se han realizado?
—Ha sido muy positiva, ha asistido mucha gente. Hay que decir que cuesta tener talleres con una participación amplia. Habíamos hecho otras actividades previamente pero no con tanta afluencia. Estamos muy contentas porque este es un tema importante en la vida de una mujer y se ha creado un espacio muy bonito, con confianza, e incluso han surgido nuevas propuestas a partir de estos encuentros.
—¿Consideráis que todavía hay falta de información o espacios para hablar abiertamente de estos temas?
—Sí, mucha. Se empiezan a abrir puertas y se organizan coloquios y talleres, pero todavía es un tema del que a muchas personas les cuesta hablar abiertamente y plantear dudas.
—En el caso concreto del taller de aceites esenciales, ¿qué podrán encontrar o aprender las personas que participen?
—Más que una clase teórica, será una experiencia sensorial. Las personas que participen no solo se llevarán conocimientos, sino también recursos prácticos para su día a día. Trabajaremos la conexión con el ciclo vital, viendo cómo la aromaterapia puede ayudar a mitigar síntomas como los sofocos, el insomnio o la sequedad de la piel. También abordaremos la gestión emocional, descubriendo cómo determinadas esencias actúan sobre el sistema límbico. Además, hablaremos de cómo crear un pequeño botiquín natural adaptado a nuestro entorno y, sobre todo, incidiremos en la seguridad: dosis, calidad y usos adecuados.
—¿A qué perfil de público va dirigido este taller? ¿Está abierto a todo el mundo?
—Sí, a todo el mundo. Está pensado para cualquier persona con curiosidad por el mundo natural, desde quien nunca ha utilizado aceites esenciales hasta quien ya los usa y quiere profundizar. Especialmente, se dirige a mujeres en cualquier etapa vital que buscan herramientas de autocuidado, a personas interesadas en un estilo de vida saludable y también a participantes del ciclo de menopausia, que encontrarán una continuidad práctica a lo aprendido.
—¿Qué papel tienen los aceites esenciales dentro del bienestar emocional y físico que promueve este ciclo?
—Tienen un papel mucho más importante de lo que parece. El olfato es el único sentido que tiene una conexión directa con el centro de las emociones y la memoria. En el taller veremos cómo una molécula aromática puede calmar el sistema nervioso, mejorar el estado de ánimo o facilitar el descanso.
—¿Cómo se integra este taller dentro de la filosofía general de Esperit Feminista?
—Nuestra filosofía no solo busca la reivindicación, sino también el regreso al propio cuerpo y el reconocimiento de la sabiduría que durante siglos ha estado en manos de las mujeres. Estos talleres generan red, crean espacios de apoyo y escucha, y convierten el bienestar individual en colectivo.
—¿Tenéis previsto dar continuidad a este tipo de actividades en el futuro?
—Nos gustaría mucho, aunque tenemos limitaciones económicas. Por eso invitamos a la gente a hacerse socia: son 12 euros al año y, junto con las subvenciones, es la base que nos permite seguir adelante.
—¿Qué mensaje os gustaría transmitir a quienes aún no han participado en vuestras propuestas?
—Que se animen a venir, que nos hagan llegar propuestas y que entiendan que es una forma no solo de aprender, sino también de pasar un rato diferente y conectar con gente del pueblo con la que compartir inquietudes.


