16 febrero 2026

    Playa de Son Moll: ¿Dónde poner la toalla?

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    Estos días, la playa de Son Moll ha sido noticia por haber aparecido en los medios de comunicación. El motivo es la gran estampa de sombrillas y tumbonas que copan toda la zona de arena, impidiendo que los residentes o aquellos que no desean pasar por caja dispongan de un espacio mínimo para extender sus toallas. 

    La verdad es que vistas las fotos realizadas por nuestro colaborador Nicolás Nadal, hemos de reconocer que la zona está muy pero que muy saturada y que espacio que queda para la gente que no quiere sombrilla y tumbona es mínimo. 

    Con ello no criticamos ni dejamos de criticar a nadie. Aquí que cada uno saque sus conclusiones y considere lo que le dé la gana o le convenga, según su condición política, empresarial o sexo (a no, que aquí el sexo no pinta nada). 

    Bromas y chascarrillos aparte, sí que es cierto que la playa está copada y por lo visto esta es una cuestión que no se produce únicamente en nuestro municipio sino de una manera generalizada en las zonas de playa (de hecho ha sido noticia lo que ocurre en otros enclaves de España). 

    Basta ver una de las imágenes que ha pillado el bueno de Colau, que deja entrever que hay gente que por falta de espacio, o porque busca una sombra gratuita (que todo ha de ser dicho) se monta un ‘chiringuito’ en plena pasarela peatonal.

    Está claro que las empresas que se dedican al mantenimiento de las playas son aquellas que después realizan la explotación de las hamacas y sombrillas. De algún lado han de ganar; es totalmente lícito. Si uno monta un negocio y presta un servicio está claro que ha de poder ganar. Lo que hay que mirar bien es ¿dónde se pone el límite? 

    En resumen, un tema que esta semana ha hecho que nuestro municipio sea noticia, al igual que ha ocurrido en otros momentos de la presente temporada en otros enclaves de la Isla, el archipiélago y la Península (nos viene a la cabeza la imagen de las noticias nacionales en las que se ve a los bañistas cual predadores a las 7.55 de la mañana esperando que a las 8 horas se abra la veda para conseguir uno de los escasos lugares que hay en la playa – sin ir más lejos la de Benidorm -). 

    ¿Cuál es la diferencia? Que en Capdepera no tenemos solo una playa y si alguien no quiere ir a Son Moll puede hacerlo en otra de las maravillosas (que no vamos a repetir la retahíla de nombres) playas o calas que tenemos. 

    Bueno, ahí queda el tema por si estos días necesitan un tema de tertulia para el café con los amigos o la sobremesa de alguna comilona con los amigos (y amigas, porque ahora si no dices los términos masculino y femenino – ya dejamos de lado los neutros, porque escapan a nuestro intelecto – sobre cualquier aspecto, corres el riesgo de que te tilden de cualquier cosa. Menos palabras y más hechos, diría aquel. Caminando es como se hace el camino.

    Bueno, acabamos que ya nos estamos desviando mucho de nuestra senda y nos podemos meter en un barrizal del que después nos cueste mucho sacar la pata. 

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