12 febrero 2026

    Medio siglo de existencia del templo ecuménico de canyamel

    PEP MARIA MOLL Y MARIA JUAN

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    El sábado 27 de julio se celebró un oficio católico en honor a Santa Catalina Thomás. El templo fue dedicado, en 1973, a San Pablo, con la finalidad de acoger liturgias de diferentes religiones. 

    Efectivamente, fue el pasado 27 de julio, el último acto celebrado en el exterior de la Capilla de Canyamel, en vías de reforma. Otro templo de la zona que sufre deterioro debido al paso del tiempo. 

    Un poco de historia.-  

    No hay que olvidar que en Canyamel existe un templo ecuménico, destinado a la práctica de diferentes ritos religiosos, bendecido y autorizado, además de auspiciado por la unidad de creencias en Cristo a la luz de las directrices adoptadas por el último Concilio Vaticano. Ese es, ha pretendido ser, a grandes rasgos, un retazo de la historia de los “protestants de Capdepera”, de esa iglesia evangélica, motivo y razón de innúmeras dificultades en el transcurso de cien años.

    Dificultades que, afortunadamente, de forma paulatina, han ido desapareciendo en aras del entendimiento, de una más clara conciencia de quienes, tanto en la Iglesia Católica como en la Evangélica, han venido siendo sus responsables. El mero hecho de pisar el umbral del “quinçell”  de ambas iglesias persona alguna perteneciente a la otra comunidad era poco menos que considerado un anatema, todo un axioma.

    Hoy se puede contemplar la armonía, la mezcolanza elocuente de civismo y cambio de costumbres tan anhelada por aquellos pioneros de la Iglesia Evangélica de Capdepera, e incluso por algunos de los párrocos de Sant Bartomeu, lugar considerado por los sacerdotes que eran destinados a cumplir su ministerio en este pueblo como castigo divino ya que el estar condenado a entenderse con los protestantes era impensable en tiempos no tan lejanos todavía.

    La cultura, la música, la joven mentalidad de estas gentes de Capdepera al unísono con el estado de los tiempos que corren, también en la fe y en la religión, han limado definitivamente las asperezas existentes en el largo y duro caminar del cristiano, protestante o católico, de Capdepera. La numerosa “colonia” de protestantes a lo largo de  la historia ha sido un fenómeno a menudo olvidado por la población no ”gabellina”, Un 3 de marzo de 1879 se fundaba la comunidad evangélica (protestante) en unos locales de la calle de San Pedro; desde entonces, se ha pasado por muchos avatares, sobre todo en las épocas en las que existía un ambiente generalizado de falta de tolerancia en el terreno religioso. En realidad, el más de un siglo de presencia protestante en Capdepera forma ya parte de la historia de la localidad (editorial de 1990, en Diario de Mallorca, de B.Melis).

    El corresponsal “Tribuno” escribía en “Ultima Hora” cuando este rotativo, todavía, tenía edición vespertina (1972) : ”Canyamel, ¿quién lo duda? es la zona turística privilegiada del municipio de Capdepera, y decimos privilegiada, dejando al margen a la “estrella” Cala Rajada, para determinar los constantes errores que confunden Canyamel integrándola en la vecina Artá (¿será por la cercanía con las Cuevas del mismo nombre, también “gabellines”). Tanto es así que, desde que en derredor del torrente empezaron a formarse pequeñas construcciones, que más tarde convirtiéronse en grandes hoteles, se planificó, consistorialmente, la vertiente que distribuía dos pequeños núcleos residenciales: uno de carácter comercio-industrial, el más cercano al mar, y el otro, el de la montaña, denominado de “señoríos”. Los diferentes urbanizadores entendieron inteligentemente la política de promoción que el Ayuntamiento de Capdepera pensaba desarrollar sobre aquel suelo, dando paso a un entendimiento cabal que desembocó en la magnífica realidad que podemos contemplar hoy. Y es por eso, resumido y escuetamente detallado, que Canyamel pasa a ser la antesala de nuestro litoral, en donde conjúganse el verde mar con la frondosidad de sus pinares y la bellísima plataforma montañosa de los cada día más numerosos chalets. Tanto ha llegado ya a crecer populosamente Canyamel que se ha hecho necesaria una Casa de Dios, un templo para la oración. Y he ahí qué, en la confluencia de las vías que dan a las Cuevas y a la playa se viene construyendo lo que se espera sea el centro religioso de reunión de las diferentes creencias de fe que en Canyamel se dan a lo largo de los casi ocho meses de temporada turística”. 

    Los cronicones de la época se expresaban así: “Una comisión integrada por distintos señores que se han establecido casi permanentemente en aquellas costas, con el apoyo del Ayuntamiento y del clero de Capdepera, además de la ayuda material y moral de varias entidades y particulares, acudió ante el Sr. Obispo de la Diócesis para que diera orden de construcción del inmueble. La cosa pasó adelante y las obras van siendo realizadas con rapidez dando prueba elocuente de esta realidad, ese hecho más que perfilado que ha de caracterizar, todavía más, el sector de Canyamel. Tras un estudio concienzudo se llegó a la meta: A esa meta que resume que la religión que más adeptos cuenta en Canyamel es la evangélica, seguida de la católica y de otras más minoritarias, pero que, sin embargo, todas ellas, separadamente, encontrarán ecuménico cobijo para, libremente, poder practicar el culto que se prefiera. Con esta obra, unida a la construcción del otrora anunciado puerto deportivo, Canyamel pasa a tener mucha más importancia que hasta la fecha, dentro del capítulo de atenciones y mimos que la Corporación municipal abriga de cara no tan sólo al visitante, sino al mallorquín, que es el que con más asiduidad creará la población fija de aquel paradisíaco núcleo. Y por ello nos alegramos mucho, por Canyamel y por Capdepera”.    

    El día de la segunda fiesta de Pascua de 1973, se inauguró y bendijo el nuevo templo de Canyamel. Una ingente multitud, entre nativos, foráneos y residentes extranjeros, se agolpó  en el recinto. El Ayuntamiento de Capdepera, presidido por don Bartolomé Terrasa Flaquer; con el Juez de Paz, Bartolomé Massanet, juntamente con autoridades civiles y militares, presidieron, juntamente con los miembros de las distintas curias confesionales y la Junta de Obras del Templo, el acto de apertura y la bendición que corrió a cargo del Vicario General, don Guillermo Fiol en representación del Obispo Úbeda y con la presencia de don José Sacanell y Juan Font, Arciprestes y sacerdotes de toda la comarca, además de pretes germánicos.

    El Pastor protestante, señor Dietrich Hillebrand, estuvo presente junto con su esposa y dos hijos, amenizando la celebración con su familiar orquestina. También la Coral “Mare de Déu de l’Esperança” local, coadyuvó con sus cánticos en la ceremonia. Fue presentado el presbítero Jaume Alzina Llinás, como rector de la nueva capilla y el destacado vecino de la zona, Juan Sard efectuó una alocución presentado el solemne acto.

    Una efeméride que los más viejos del lugar recuerdan todavía y que son quienes más se duelen de la soledad que sufre, ahora mismo, aquel enclave de Canyamel, al igual que la rehabilitada capilla de Es Carregador.  Sí, son los tiempos que corren … y ¡que Dios nos coja confesados! 

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