Las familias y el claustro del CEIP s’Alzinar han decidido dar un paso al frente ante la situación que arrastra el centro desde hace años y expresar de forma pública su malestar por el estado de las instalaciones y la prolongación en el tiempo de unas condiciones que consideran difíciles de sostener. El detonante ha sido una reunión celebrada este miércoles por la tarde en el comedor del centro, convocada por la AMIPA y el claustro, en la que se puso sobre la mesa el punto en el que se encuentra actualmente el proceso de reforma del edificio y las perspectivas a corto y medio plazo. En los últimos meses se han llevado a cabo los trabajos de refuerzo estructural del edificio, una actuación necesaria para garantizar la estabilidad de la estructura, la cimentación y los elementos portantes del centro. Estas obras, que ya han finalizado, aún no han sido recepcionadas oficialmente, un trámite que está previsto que se complete a principios del mes de febrero. Para poder ejecutar este refuerzo con garantías ha sido necesario levantar suelos, retirar baldosas y abrir paredes, una intervención muy invasiva que ha dejado el edificio en un estado muy deteriorado en lo que respecta a acabados, embellecimiento e instalaciones interiores, todavía más si cabe si a todo ello le juntamos lo del pabellón, que eso ya es otra historia.



A pesar de la finalización de esta fase estructural, el centro continúa con múltiples carencias. Desde hace años, parte del alumnado realiza las clases en aulas modulares (desde la pasada legislatura), una situación que se prolonga en el tiempo mientras se suceden los plazos previstos para la recuperación completa del edificio.
Según se expuso en la reunión, la siguiente fase, centrada en el embellecimiento y la mejora integral del centro, deberá incluir actuaciones como la reposición de suelos, la reparación de paredes, la mejora de la iluminación, la impermeabilización, la eficiencia energética y la adecuación de espacios y servicios. Para poder iniciar esta nueva etapa es necesario, una vez recepcionadas las obras estructurales, redactar los proyectos correspondientes, abrir un proceso de licitación y adjudicar los trabajos, un procedimiento administrativo que, sumado a la ejecución material de las obras, sitúa el horizonte de finalización en enero de 2027, una fecha inaceptable para padres y profesores. Aunque el tiempo estimado de obra sería de entre cuatro y seis meses, los trámites previos alargan considerablemente los plazos.


Durante la reunión, las familias y el profesorado trasladaron el cansancio acumulado tras años de espera, reuniones y compromisos. Recordaron los encuentros mantenidos con representantes de la Conselleria d’Educació y del Ayuntamiento, incluido un encuentro con el propio conseller, en los que han recibido palabras de apoyo y compromisos para mejorar algunas situaciones puntuales, como la sustitución de aulas modulares, la mejora de los baños o pequeñas actuaciones durante los periodos no lectivos (Pascua). Sin embargo, el sentir general es que, tras tantos años, el centro ha llegado a un punto de agotamiento. Entre las carencias que se expusieron figuran problemas de goteras, falta de espacios adecuados para materiales, deficiencias en climatización, baños provisionales y la ausencia de determinadas instalaciones, como un gimnasio, lo que obliga a realizar algunas actividades al aire libre. A ello se suma la falta de un conserje de forma permanente, una cuestión que, según se recordó, tiene un calendario propio. Ante este escenario, la AMIPA y el claustro han acordado iniciar una serie de acciones para visibilizar la situación del centro. Entre ellas, el uso de redes sociales y medios de comunicación, la elaboración de pancartas que las familias podrán colocar en sus viviendas y la presentación de quejas formales ante la Conselleria d’Educació. En este sentido, se ha convocado un nuevo encuentro el próximo miércoles, 4 de febrero, a las 18.00 horas, en el comedor del centro, para preparar este material y coordinar las próximas acciones. Desde el claustro del CEIP s’Alzinar, a través de un mensaje trasladado a las familias, se ha agradecido la alta participación en la reunión y el compromiso mostrado, subrayando la importancia de seguir trabajando de forma conjunta para que las reformas y actuaciones previstas se ejecuten dentro de los plazos acordados y se pueda garantizar una escuela digna y de calidad para el alumnado. Con este paso, familias y profesorado no buscan señalar responsables, sino hacer visible una situación que consideran insostenible y reclamar avances más ágiles para que el centro pueda recuperar unas condiciones adecuadas para la actividad educativa.


