La fiesta de Sant Antoni en Capdepera es, para muchos, el fuego, el dimoni y la música que recorre las calles en pleno invierno. Pero para otros, es también palabra escrita, memoria colectiva, reflexión y cultura. Desde esa convicción nace la donación que recientemente ha pasado a formar parte del Arxiu Municipal de Capdepera: el fondo particular de Josep Vives “Vila”, una colección cuidadosamente reunida durante años que gira en torno a los arguments, programas, carteles y documentación vinculada a Sant Antoni Abat en el municipio.
La presentación de este material tuvo lugar la semana pasada en el Arxiu Municipal, en un acto que, más allá del gesto simbólico, marca un punto de partida. Así lo explica el propio Vives, con quien hemos hablado en profundidad tras la entrega. “Esto no es un final, es la primera piedra”, resume. La idea, cuenta, surgió al tomar conciencia de la cantidad y el valor del material que había ido reuniendo con los años. Arguments, programas antiguos, pósters, documentos que muchas veces han sobrevivido gracias al interés personal de quienes los guardaron sin saber muy bien qué hacer con ellos. “Teniendo una gran cantidad de material, decidí que lo mejor era donarlo al Arxiu Municipal y, a partir de ahí, pensar en crear un pequeño archivo documental sobre Sant Antoni en Capdepera”.



El núcleo de la donación lo forman los arguments, un elemento fundamental de la fiesta y, paradójicamente, uno de los más desconocidos. Para quienes no están familiarizados con ellos, Vives lo explica de forma clara: “Un argument es el relato de los hechos sucedidos en el año anterior, escrito en glosa por el argumentaire, la persona encargada de recoger durante todo el año lo que ha pasado en el pueblo y ponerlo en verso”. Se trata, por tanto, de una crónica popular, crítica y oral en su origen, que durante generaciones ha sido una forma de explicar el pueblo a sí mismo.
Los arguments más antiguos que se conservan hablan, sobre todo, del peso del sector primario. “La gran mayoría del pueblo vivía de la agricultura y la ganadería antes de la llegada del turismo, y eso se refleja claramente en las glosas: cómo iban las cosechas, el tiempo, el ganado… Sant Antoni era un momento clave para todo eso”, recuerda. No es casual que la fiesta tenga su origen en la bendición de los animales, un gesto que hoy ha perdido parte de su significado original, pero que durante décadas fue central en la vida cotidiana.


Vives insiste en que Sant Antoni no puede reducirse a una celebración lúdica o festiva. “No es solo una fiesta para beber. Es gastronomía, es cultura, son relaciones humanas, es tradición, es sentimiento. Y todo eso se ha de explicar y poner en valor”. A su juicio, una parte importante de la población no ha entendido todavía esta dimensión más profunda. “Se le da más importancia a la fiesta mundana que a la fiesta religiosa y cultural, y eso hace que se pierda una parte esencial de lo que es Sant Antoni”.
En este sentido, apunta que en Capdepera la fiesta tiene una connotación distinta a la de otros municipios. “Aquí quizá no tiene tanto peso la parte religiosa como, por ejemplo, en otros pueblos con las completes, pero eso no quiere decir que no tenga un núcleo religioso claro. Antiguamente había novena, oficio mayor… y todo eso forma parte de la historia de la fiesta”. De hecho, recuerda que la Obreria de Sant Antoni es la entidad viva más antigua del municipio, con origen en el siglo XVII, cuando aún no existía la actual iglesia parroquial de Sant Bartomeu.
Uno de los aspectos más interesantes que destaca Vives es la evolución de los arguments. En sus inicios eran completamente orales. “Me contaron personas mayores, hoy ya fallecidas, que había cuatro o cinco argumentaires distintos, no uno solo. Las glosas no eran tan largas como ahora, unas 24 o 25, porque se aprendían de memoria y se recitaban en los bares”. En Capdepera, recuerda, era habitual escucharlas en el bar El Recreo, y en Cala Rajada en el Bar Juva. Muchos de quienes las recitaban eran quintos, jóvenes que aprovechaban esa recitación para recoger algo de dinero antes de ir al servicio militar.


El trabajo conjunto con el Arxiu Municipal ha sido clave para dar forma a esta donación. “Ellos han hecho una gran labor de catalogación y yo he cumplido con mi parte aportando el material y ayudando a montar la exposición y la presentación”, explica. Pero el objetivo va mucho más allá. La voluntad compartida es crear un auténtico fondo documental de Sant Antoni de Capdepera, que sirva como base para la divulgación cultural e intelectual de la fiesta, para explicar sus raíces y para generar conocimiento.
Los próximos pasos ya están sobre la mesa. Vives avanza que se está trabajando en la organización de mesas redondas, encuentros y espacios de debate, y que el próximo eje temático será la música. “Capdepera ha sido siempre un pueblo muy musical, pero es quizá donde ahora vamos más flojos. Queremos potenciar la música tradicional, las gloses, las canciones de Sant Antoni. Llenar el pueblo de música y recuperar ese patrimonio inmaterial”.
La donación de estos primeros cincuenta documentos no es, por tanto, un gesto aislado, sino el inicio de un proyecto que aspira a crecer con nuevas aportaciones y nuevas miradas. Un proyecto que entiende Sant Antoni no solo como una fiesta, sino como un espacio de cultura, memoria e identidad colectiva. Y que recuerda que preservar la tradición no es congelarla, sino conocerla, explicarla y transmitirla con rigor y respeto.
