Miquel Bestard
Tras finalizar la primera vuelta del campeonato con el C.D. Escolar proclamado campeón de invierno, hemos dialogado con su entrenador, Carlos Torreblanca Montoya, para conocer sus sensaciones y hacer balance de este excelente arranque de temporada.
Carlos se muestra muy satisfecho por el logro alcanzado, no solo por los resultados deportivos, sino, sobre todo, por la implicación y el compromiso del grupo, dos aspectos que ya destacó como fundamentales en la entrevista de pretemporada. A día de hoy, reconoce que ese objetivo se está cumpliendo.
El técnico no oculta que estos momentos también son los más complejos de gestionar. Confiesa que estaba algo preocupado por lo que pudiera suceder durante los meses de diciembre y enero, una etapa marcada por vacaciones, visitas familiares y dificultades para mantener la regularidad en los entrenamientos. En cada partido pueden convocarse 18 jugadores y, en estos momentos, el equipo cuenta con dos bajas por falta de minutos de juego y dos lesionados.
Lo primero que hizo Carlos fue felicitar a la plantilla. Explica que muchos jugadores llegan a estas fechas tras viajar o reencontrarse con sus familias, lo que dificulta entrenar todos juntos. Por ello, ha diseñado cinco sesiones semanales, combinando entrenamientos presenciales con trabajo individual obligatorio para toda la plantilla.
Desde fuera, uno de los aspectos que más preocupa suelen ser las lesiones, aunque el entrenador resta dramatismo a este punto. Señala que no se trata de lesiones musculares ni provocadas por sobrecargas o falta de entrenamiento. Cita casos concretos como el de Xavi Morales, con un dedo roto; Jaume Torres, arrastrando problemas de rodilla desde inicio de temporada; o Miquel Lliteras, con una lesión en un nervio del pie.
Otro aspecto bien gestionado ha sido el de las tarjetas. Carlos destaca que el equipo mantiene una media de dos amarillas por partido, una cifra baja para la categoría. Tiene claro que quien recibe una tarjeta “por tonto” debe asumirla, y subraya que hasta ahora no han tenido sancionados en ninguna convocatoria por acumulación.
En cuanto a los rivales que más le han gustado, menciona al Sencelles, especialmente en la primera parte disputada en Es Figueral; al Artà, que considera bien situado en la clasificación por la calidad de su equipo; y al Vilafranca, siempre difícil en su campo. También destaca el empate conseguido en Mancor frente al Montaura, donde pocos equipos han puntuado.
Sobre sus aspiraciones como entrenador, Carlos explica que, por su situación laboral, puede permitirse entrenar como un hobby, aunque siempre trabajando de forma seria y comprometida para que todos disfruten. Reconoce que el fútbol profesional es otra realidad muy distinta, donde manda el resultado y habría que adaptarse a un modelo completamente diferente.
De cara a la segunda vuelta, su deseo es claro: que no decaigan las ganas, que se mantenga la lucha en cada balón y que los resultados sigan acompañando.
Respecto a su llegada al Escolar, recuerda que antes de firmar habló con Salva y Lucí, a quienes ya conocía y con quienes conectó rápidamente por su manera de entender el fútbol. Añade, además, el vínculo personal, ya que su padre fue muy amigo del padre de Salva.
Para cerrar la charla, Carlos quiso destacar el ambiente del club. Asegura que nunca se había encontrado en una entidad con tantas facilidades para trabajar. Valora muy positivamente a la directiva y al grupo humano que la rodea: el delegado José Antonio, siempre presente en los entrenamientos; Xisco Mena, veterano con gran experiencia; el presidente Salva, que sabe delegar; y colaboradores como Lucí, Fran García, Pacheco, Barceló, entre otros, que siempre están dispuestos a ayudar.
Unas palabras que reflejan el buen momento deportivo y humano que atraviesa el C.D. Escolar, líder de la categoría y con un proyecto sólido dentro y fuera del terreno de juego.

