
Las gabellines Catalina Flaquer Pascual y sus hijas Maria y Antonia, conocidas junto con Aurora Picornell y Belarmina González Rodríguez, como “Ses Roges del Molinar”, fueron asesinadas en Porreras en la guerra civil.
Tras 85 años de espera, el pasado jueves, día 20 fueron localizados los restos de Aurora Picornell en la fosa número 3 del cementerio de Son Coletes, en Manacor. El hallazgo histórico cambia la historia democrática de las Islas Baleares, puesto que se la buscaba, junto con sus cuatro compañeras, en el cementerio de Porreres, donde identificaron los restos de su padre, Gabriel Picornell.
Mucho se ha hablado estos últimos días del destacado y luctuoso hecho, tanto en prensa como en televisión. Sin embargo, a la espera de más noticias, que han de llegar, esta revista “Faxdepera” desea centrarse en todo aquello que atañe a nuestro municipio. Y es que, como se indica en el título, tres mujeres gabellinas cobran protagonismo, al unísono con Aurora Picornell, así como lo tuvieron en vida “Ses Roges d’es Molinar”.
CATALINA FLAQUER PASCUAL
Dirigente feminista y comunista. De apodo “Torreta”. Nacida en Capdepera en 1876.
Hija de Nicolás Flaquer Melis y de Antonia Pascual, su familia ya era republicana desde el siglo XIX, próximos a la Unió Obrera Balear y anticlericales, sin ninguna creencia religiosa. Catalina, desde muy joven, leía mucho y se dedicó a la fabricación de obras de palmito. En 1895, como republicana y librepensadora, se casó en Capdepera por la vía civil con Rafael Pascual Melis, también republicano y hermano de Magdalena Pascual, fundadora de la Agrupación Socialista Femenina, de la cual, en 1913, era secretaria. Catalina fue a vivir a Palma y se separó de su marido. Se instaló con sus dos hijas en el barrio del Molinar, donde se ganaba la vida elaborando cestas. El escritor de Capdepera, familiar de Catalina, Josep Terrasa Flaquer, comenta que no ha logrado conocer el año ni el motivo de la emigración del pueblo, de Catalina, aunque, entre 1910 y 1920, hubo una crisis con la exportación de obra de palmito, especialmente durante los años de la Primera Guerra mundial y se sabe que Capdepera perdió población. Posiblemente fue entonces cuando ella buscó un horizonte económico nuevo en Palma. En 1931, cuando se organizó el Partit Comunista a Mallorca, Catalina Flaquer se afilió como militante. Parece ser que la primera vez que en la isla se celebró el Día de la Mujer Trabajadora fue el 8 de marzo de 1934 y Catalina fue una de las que efectuaron mítines que se hicieron en las barriadas de Son Coc y del Rotlet. En el primer acto, fue ella la encargada de explicar los referentes y el significado de aquella diada. En el segundo mítin, ellas y las demás oradoras se centraron en temas que afectaban las condiciones de vida de la clase trabajadora, pero que eran especialmente sensibles para las mujeres: necesidad de casas-cuna para los niños de madres proletarias y la bajada inmediata del precio de las subsistencias. Catalina Flaquer volvió a intervenir en la segunda celebración del Día de la Dona Treballadora, que tuvo lugar en Santa Catalina el 7 de marzo de 1936. Fue un acto de las mujeres de los partidos de centroizquierda adscritos al Frente Popular en el que intervinieron Antonia Rigo, de la Unió Republicana; Pilar Sánchez, del Partit Socialista, y Antonia Pascual, Aurora Picornell y Catalina Flaquer, por el Partit Comunista. Todos los parlamentos reivindicaron la liberación de la mujer, hicieron resaltar la importancia de la diada y pregonaron poder crear una organización femenina antifascista (lo cual podemos leer en Rituals obrers i avalots estudiantils a Mallorca (1890-1980), de Antonio Nadal. Catalina contaba con las obras completas de Concepción Arenal, las cuales hablan de la admiración por las tareas de aquella mujer (según explica David Ginard en Aurora Picornell (1912-1937) De la història al símbol).
A raíz del alzamiento militar de 1936, Catalina y sus hijas fueron encerradas en la prisión de Ca’n Sales. En enero de 1937, las tres fueron fusiladas, con Aurora Picornell. En 1987 recibieron un homenaje popular como mártires en defensa de la democracia y de la justicia social. Entre 2007 y 2011 el Ayuntamiento de Palma dedicó una calle a Catalina Flaquer Pascual, destacada gabellina.


ANTONIA Y MARIA PASCUAL FLAQUER
Nacimientos: Capdepera, 1903 y 1914, respectivamente. Modistas y militantes comunistas.
Las dos hermanas Pascual Flaquer concurrieron a la Escuela Metodista de Capdepera, aunque su madre no fuera religiosa, como muchos otros librepensadores confiaba en el nivel instructivo y en la moral tolerante que reinaba en aquellas aulas. Cuando, todavía, eran niñas se instalaron en el Molinar, en Palma, con su madre Catalina Flaquer Pascual, separada de su marido y padre de las niñas Rafael Pascual Melis. La madre deseaba que en Palma sus hijas aprendieran un oficio especializado: una fue bordadora y la otra, modista. Antonia era la hermana mayor y trabajaba de bordadora en la Casa Singer de la plaza de Cort. Ella y su pareja, Luis Montero, eran militantes del partido comunista. Antonia era una mujer decidida y, durante el período republicano, participó en numerosos mítines. Uno fue el de la conmemoración del Día de la Dona Treballadora. Antonia, juntamente con su madre, hizo un discurso en el acto de mujeres de los partidos de centroizquierda, en Santa Catalina, el 8 de marzo de 1936. Presidió, junto con otras mujeres jóvenes, la mesa de la Casa del Pueblo y habló sobre el origen y el sentido de la conmemoración y, todavía, le dio tiempo a intervenir en otro mítin sólo para mujeres, en Llucmajor. Fue detenida e ingresó en prisión después de la Revolución de Octubre del 34. A tenor del alzamiento militar de 1936, junto con su madre y hermana, permanecieron en la prisión de Ca’n Sales hasta su fusilamiento fascista de enero de 1937.
María Pascual
Trabajaba de modista en una tienda de confección denominada “San Antonio” en la plaza d’en Coll, de Palma. Estaba casada con Josep Julià, ambos comunistas. Cuando la detuvieron, tenía María una hija de tres años, Natalia, la cual los falangistas usaron como cebo, la engañaron ofreciéndole caramelos, ganándose su confianza hasta que la niña les reveló la guarida de su madre y así pudieron detenerla. En aquellos días, Maria esperaba a su segunda hija, que nació en la prisión a finales de 1936 y, al cabo de pocos días, ya en enero del nuevo año, María fue asesinada. Aurora Picornell y las dos hermanas Pascual recibieron un homenaje en 1987 y entre 2007 y 2011 el Ayuntamiento de Palma dedicó una calle a las gabellines hermanas Pascual.
Catalina Flaquer elaboraba cenachos. La tradicional “llata” gabellina era su principal actividad y sustento en su casa del Molinar. Los últimos días de su vida discurrieron en paralelo a los de la política Aurora Picornell, hoy recuperada. A Flaquer la encerraron en la cárcel y la torturaron para lograr que confesara dónde estaban escondidas sus hijas, Antonia y Maria, que también militaban en el P.C.E.
Aurora Picornell estaba convencida de que la matarían. Cuando llegó el momento, le dijo a su amiga: __ “Me llevan a matar. He cogido este ovillo de hilo, si mañana sigo con vida, esté donde esté, te lo haré llegar”. El ovillo no llegó, según cuenta Llorenç Capellá en el “Diccionari vermell”.
Las conocidas como “Roges d’es Molinar” acabaron sus días en Manacor, en “Son Coletes”.
