El presidente honorífico de la Cofradía del Sant Cristo dels Pescadors Cala Rajada confirma que este año solo celebrarán el Davallament
Arranca la Cuaresma. Días atrás se ha celebrado el miércoles de ceniza, día que representa la entrada en la mentalidad de la Semana Santa, con especial hincapié en el día de Pascua o Domingo de Resurrección.
Tras el comunicado de la Confraria de Cala Ratjada, hemos querido hablar con su presidente honorífico, Carlos Oliver el presidente honorífico, quien actualmente junto a Cati, Ángel y Gabriel son las cabezas visibles, por no decir las únicas de la cofradía.
“El problema es que no hay cofrades”, explica. “La gente que hay es muy mayor. Somos cinco personas y no podemos sacar los pasos. Yo mismo no estoy en condiciones. Ángel, está también muy tocado”, apunta Oliver.
Dentro de la conversación nos reconoce que estuvieron hablando con el párroco y “lo único que creemos que podemos hacer en condiciones es el Davallament”, desvela apesadumbrado.
Los pasos se quedarán en stand by, hasta ver si el año que viene hay alguien que lo pueda llevar, porque “si no tenemos a gente joven que lo pueda llevar es muy difícil poder sacarlo”, destaca.
“Desaparecer, no”, asevera el que ha sido presidente durante esta última etapa al referirse al futuro de la Cofradía.
“Lo que pasa que hay que tener un poco de paciencia y verlas venir”, dice. Esperan que gracias al comunicado y esta entrevista ”algún feligrés que tenga ganas, se anime y quiera coger las riendas con nuestro apoyo”.
Es momento de “darle tiempo al tiempo”, matiza con tristeza pero con visión de esperanza y fe, porque aunque “esto ha decaído mucho, aquí la gente quiere mucho a la Virgen”, si bien aclara que “pero lo que es aportar, se aporta poco o nada.
Han sido nueve años muy buenos. “Quitando la pandemia y que los cofrades nos hacemos mayores, hay que reconocer que hemos tenido una época muy buena; pero ahora es técnicamente imposible”.
“Nosotros la cogimos en 2015, que estaba como ahora. La levantamos. Tuvimos cuatro o cinco años muy bien. Pero la pandemia y que la gente se ha ido haciendo mayor, lo ha complicado todo. Nuestros cofrades, en un 80 o 90% son gente mayor de 60 años y no están para muchos trotes”, comenta.
El problema, según Oliver, es que “no hay sabia nueva. Necesitamos gente que se quiera incorporar y, hoy por hoy, es bastante difícil o imposible”, si bien esperan que con estos comunicados, “a ver algún feligrés o feligresa, hombre o mujer, se eche para delante”.
En referencia a la Cofradía de Capdepera, Oliver, cree que “es diferente a la nuestra”, aunque apunta que “ellos tampoco lo están pasando muy bien, por lo que me dicen”.
“Es triste decirlo, pero esto va a menos. La gente no tiene el arraigo, tradición y fervor de antaño. La juventud pasa de todo”, asevera.
“La gente que aportaba y venía era gente de cincuenta o sesenta años que traía a sus hijos, y ahora los jóvenes pasan de todo”, indica con cara de resignación.
De hecho, pone como ejemplo que “en las iglesias y las misas no hay apenas gente joven”, pero no se resigna para acabar: “a ver si algún feligrés o feligresa se anima a dar un paso adelante”.
